6 de julio de 2013

1068-EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO.

Nada de lo que es obligatorio me gusta pero, como he dicho otras veces, la "mili" fue una etapa feliz de mi vida. Y no porque fuera un "enchufado", que no lo fui, sino porque escapé por primera vez de las presiones paternas. Ya sé que resulta extraño que lo que para muchos fue una especie de cárcel, yo lo catalogue como etapa de libertades nunca conocidas, pero así lo viví y así debo decirlo. Era uno de los pocos jóvenes de mi edad que tenía coche, depósito lleno de gasolina "normal" y 100 pesetas (no muchas más) sobrantes en mi cartera. Ventajas de hijo único y madrastra que no quería que nadie la criticara. Hubo días duros. ¿Como no?. Pero yo tengo la suerte de acordarme solamente de los buenos... 


Yo creo que es una etapa que todos los jóvenes deberían atravesar. Naturalmente es un tiempo que muchos consideran perdido, pero a mi no me lo parece. Si entonces venía bien un poco de disciplina, creo que ahora tampoco sería malo una ración de la misma. 
Supongo que no tendré muchos adeptos que apoyen mi opinión, pero tampoco hay que escribir solamente las cosas que gusten a todo el mundo. Entre aquellas paredes yo no fui precisamente un "angelito" y hubo por tanto algún que otro arresto pero, en la distancia, no veo más que ventajas a las lecciones de disciplina que recibimos. El problema más "grave" que encontré es que, sin haber hecho otro ejercicio que el de mi propio trabajo y siendo éste permanentemente sentado, mis piernas no tenían fuerza alguna. 


Los primeros días de campamento, con las marchas y la gimnasia obligatoria que se impartía cada mañana, mis piernas apenas podían arrastrarme. Tanto que en mi primera visita al retrete, tras tres días sin ir por el cambio de comidas, no podía salir del excusado. Con váteres turcos -un cuadrado de porcelana con dos huellas para los pies y haciendo las necesidades en cuclillas- ¡después no podía levantarme!. Tras varios intentos infructuosos la cabeza pensante me dijo que me cogiera del picaporte de la puerta y no sin esfuerzo, pude levantarme por fin...¡Uffff!. Cochino invento para la gente de hoy pero, cuando llegaron a Turquía las primeras tazas con cisterna que conocemos ahora, nadie las quería pues era muy incómodo ponerse en cuclillas ¡sobre la taza!.


Tras la muerte de Fernando VII y hasta 1.912 los varones españoles, mayores de edad, estaban obligados a prestar el servicio militar. Sin embargo esta imposición podía eludirse pagando la tasa correspondiente. En aquellos tiempos "la mili" podía alargarse hasta los tres años y más, motivo por el cual las familias adineradas solían esquivar esta prestación nacional a fin de que los hijos pudieran estudiar o colaborar en el mantenimiento de las fincas. Las clases bajas llevaron a cabo diferentes manifestaciones quejándose de lo que, con toda razón, era una injusticia por lo que en 1.912 D. José Canalejas Méndez, entonces Presidente del Gobierno, anuló la prestación económica opcional convirtiendo el servicio militar en obligatorio para todos. También para los ricos.


Un sorteo previo te daba el destino, aunque había algunas dispensas al respecto. Uno podía estar dispensado del Servicio Militar en el caso de medir menos de 1,50 m. de altura, tener los pies planos o cualquier otra lesión que impidiera desempeñar el servicio; también el estar casado con hijos o ser hijo de viuda, único o con otros hermanos menores o mayores emancipados. Era frecuente el caso de casamientos prematuros a fin de librar del servicio a otros hermanos menores, también en el caso de orfandad. Todos los jóvenes sanos y sin cargas familiares eran inexorablemente reclutados y apartados de sus hogares durante el tiempo que durase esa obligación de "servicio a la patria". La duración fue reduciéndose con los años y en mi caso (quinta de 1970) ya solo fueron 13 meses. Con la muerte de Franco, la llegada de las libertades y la Democracia hicieron florecer las "objeciones de conciencia". 


Primeramente fueron los cuatro espabilados de siempre, pero la semilla creció con rapidez y en 1.998 el número de "objetores" superó (imposible, pero así se dijo) al de reclutas. Ante esta situación imparable, el Servicio Militar fue suspendido en 2001 bajo la presidencia de José María Aznar. Son muchos los países que, por una cuestión económica o social, crearon y mantienen un Servicio Militar Obligatorio entre sus jóvenes. Decir a título de curiosidad que en Israel los varones mayores de edad todavía realizan este Servicio Militar Obligatorio y durante 3 largos años. Las mujeres no se libran, como sucedía en España, sino que realizan ese mismo servicio durante 21 meses. Pasado este tiempo, unos y otras tienen la opción de seguir voluntariamente en el ejército, entrar en la Universidad, o marchar a sus casas...

RAFAEL FABREGAT
Un tema interesante, cada día del año.

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