13 de junio de 2013

1040- JOAN MARCH, EL ÚLTIMO PIRATA.

El título es una frase de Francesc Cambó, ministro de Hacienda y de Fomento durante el reinado de Alfonso XIII y posteriormente diputado en 1.933, en pleno gobierno republicano. Las corruptelas de Joan March Ordinas le exasperan y es en ese contexto cuando el ilustre político hace esta valoración de la trayectoria de su compañero de viaje hacia el triunfo de la dictadura franquista. Porque Cambó era de ideas políticas conservadoras, pero Joan March solo era un comerciante de gran capacidad y pocos escrúpulos. No tiene nada de extraño que, en aquellos tiempos de inseguridades, ambos caminos se cruzaran en múltiples ocasiones. El primero por simple cuestión ideológica y el segundo porque en tiempos de inseguridad siempre hay negocio a la vista para los pillos redomados. En todas las cuestiones de la vida nunca es un mediocre el que sobresale, sino el más inteligente y el que menos escrúpulos tiene. Por tanto es de Joan March de quien vamos a hablar en el artículo de hoy. Conocedores o no de su historia, pocos habrá que escuchando su nombre no lo relacionen con el de un personaje sobresaliente


Trabajador incansable y con capacidad ilimitada para llevar a cabo los más arriesgados negocios y las fechorías más insólitas. Sin el más mínimo escrúpulo desvalijaba a propios y extraños llegando a reunir una de las fortunas más grandes del mundo en la primera mitad del siglo XX. Con elegancia innata, pero sin el más mínimo miramiento, aligeraba las cuentas de todos cuantos se acercaban a su persona sin que le temblara el pulso por ello. Joan March siempre decía: "Todos los días nace un tonto, solo es cuestión de saber encontrarlo". Ese era su lema, limpiarle los bolsillos a todo el que se pusiera a tiro. Gracias a este carácter y a estas ideas su fortuna creció con rapidez y más pronto que tarde grandes personajes llamaron a su puerta, siempre abierta a quienes podían acrecentar los fondos de su cámara acorazada. Joan March Ordinas (1880-1962) era mallorquín, de abuelos labradores e hijo de un tratante de cerdos. Era extremadamente inteligente pero no cursó estudio alguno pues le expulsaron del colegio de franciscanos, por agredir a su maestra. De todas formas la inteligencia se trae puesta al nacer, jamás se adquiere con el estudio. 


Aunque continuó la actividad familiar de tratante de cerdos, lo simultaneaba con un negocio de banca autorizada que ejercía en su domicilio. Una especie de prestamista legal que multiplicó rápidamente sus malolientes ganancias iniciales. Un carácter totalmente diferente al de su progenitor y la desaparición del capital de la empresa de éste, hizo que el padre le rompiera la nariz y que jamás volvieran a hablarse. Posteriormente se dedicó al contrabando de todo tipo de artículos que compraba en Marruecos y Gibraltar para venderlos en las costas levantinas. En 1.906 consigue el monopolio del tabaco de Argel y de Marruecos y la electricidad y tranvías de Mallorca y Canarias. El contrabando de armas y alcohol, la creación de navieras y las explotaciones madereras o de minería son alguno más de los negocios de esta mente brillante y siempre bien rodeada de colaboradores de probada inteligencia que le asesoraban en todo momento. En la Primera Guerra Mundial (1915) se convierte en doble espía (alemán y británico) cobrando sustanciosas cantidades de ambos bandos. 


Se descubre al suministrar a los submarinos austriacos que, resguardados en la isla de Cabrera en finca de su propiedad, operaban en el Mediterráneo. Esto provoca un incidente  internacional y la expropiación de la isla a instancias del Departamento de Guerra español. No se amilana lo más mínimo y al año siguiente funda la Compañía Transmediterránea y controla las comunicaciones entre Mallorca, Levante y Marruecos. En 1.916 funda la Banca March y en 1.921 le vende al rebelde Abd-el-Krim miles de fusiles Mauser-98 y millones de cartuchos para su guerra particular con España que el marroquí pierde sin remisión puesto que los fusiles adquiridos carecen de aguja percutora... Establecida la II República es acusado de contrabandista y colaborador con la dictadura de Primo de Rivera, pero March no es un político para ostentar cargos sino para llenar más si cabe sus arcas. Detenido en 1.932 es encarcelado en la modelo de Madrid de donde escapa al sobornar al oficial de guardia y logra llegar a Gibraltar, desde donde viaja a París. 


March fue el principal financiero del alzamiento franquista, comenzando con el pago del alquiler del Dragón Rapide para el traslado del general desde Canarias a Marruecos para coger las riendas del Ejército de África. Con March los sublevados no solo obtuvieron el apoyo de muchos indecisos, sino también 600 millones de pesetas que éste puso a su disposición, financiando el traslado de todas las tropas africanas a Sevilla desde donde se extenderían a Extremadura y prontamente a las puertas de Madrid. Aunque es muy arriesgado atribuir a March la financiación y el triunfo de Franco sobre los republicanos, si se puede afirmar sin temor a equivocarnos que sin su ayuda el éxito hubiera tardado bastante más en llegar, o quizás no hubiera llegado. Una de sus últimas jugadas fue su alianza con el ministro británico Winston Churchill el cual había recibido noticias de la posible alianza de Franco con Hitler para la intervención conjunta en Gibraltar a cambio de que España entrara en la Segunda Guerra Mundial.


Para evitarlo Churchill decidió sobornar a algunos generales del dictador Franco. El intermediario fue Joan March que, actuando como agente secreto, sirvió de enlace en tan pintoresca misión. En el verano de 1.940 se abrió una misteriosa cuenta de 10 millones de dólares en un banco de Nueva York, desde la que se pagarían dichos sobornos para que los generales no apoyaran la intervención española en la II Guerra Mundial. En el año 1.942 salieron de dicha cuenta 5 millones. Es probable que se gastase alguna otra cantidad adicional pero se sabe con seguridad que algunos generales no precisaron que se les sobornase pues coincidían en la conveniencia de no intervención. Al amparo de la dictadura, March realizó importantes operaciones financieras hasta el punto de ganarse el nuevo apodo de "banquero de Franco"Ante la amenaza velada de una posible nacionalización, que no era cierta, March empezó a comprar las obligaciones de la compañía Barcelona Tracción a precios reventados. Una de sus mayores piraterías financieras, con la connivencia de Franco, fue la apropiación de esta compañía.  


Joan March crea Fuerzas Eléctricas de Cataluña, S.A. y siendo uno de los mayores acreedores provoca la quiebra de Barcelona Tracción. Celebrada la subasta el único postor es FECSA por un total de 10 millones de pesetas, por lo que March queda único propietario de un holding empresarial valorado en 8.000 millones de pesetas. Los accionistas internacionales denuncian el expolio y los trámites judiciales se prolongan durante varios años.  Tantos que March muere (1962) ocho años antes de que el tribunal de La haya dicte sentencia (1970) favorable a sus intereses. Esa es una de las conclusiones principales de la vida de este pirata de guante blanco: Todo es posible y legal, si se hace bien hecho. Después de ocho años en la tumba, aún ganó una de sus más importantes batallas. La estafa más descarada y la de mayores proporciones económicas, que bien podría calificarse como "el robo del siglo". Como era de esperar, March no murió de enfermedad alguna y ni siquiera de un infarto por los muchos problemas soportados, sino de las heridas sufridas en un accidente automovilístico en la provincia de Madrid. 

En el lecho de muerte pidió a los médicos que le salvaran la cabeza, era lo único que le importaba. El corazón de March nunca se alteró por ninguna de sus fechorías, pero aquel 10 de Marzo de 1.962 se paró... Su esposa Leonor había muerto cinco años antes. (1957) Los restos de ambos han descansado durante años en una impresionante cripta-mausoleo del cementerio de Palma y allí siguen, aunque actualmente los de March un poco más revueltos. Joan March Ordinas se había casado en 1.887 con Leonor Servera con la que tuvo cuatro hijos. Por lo visto en el terreno sexual uno de esos hijos no fue tan discreto como lo fue su padre, motivo por el cual dejó algún "cabo suelto" por el camino. 


Como toda persona inquieta también el hombre tendría sus aventuras pero jamás hubo comentarios al respecto. A instancias de una tal Ana María Gallart de 63 años de edad, que afirma ser nieta del magnate, a principios de Marzo de este año 2013 la losa de varias toneladas de peso ha sido movida y expertos forenses han extraído muestras de ADN de los huesos de Joan March Ordinas en busca de la relación familiar que reclama la demandante ya que resulta que el probable padre de la mujer fue incinerado al morir. Santos o canallas la gente especial ni después de muerta queda tranquila y es que, más pronto o más tarde... ¡A todo cerdo le llega su San Martín!.

RAFAEL FABREGAT
Un tema interesante cada día del año.

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