6 de mayo de 2013

1001- LA GENTE NUNCA CAMBIA.

Efectivamente esta es la entrada número 1.000 de este Blog. Jamás imaginé, al comenzar, que podría llegar a tan alto número de artículos pero aquí estamos. Mil gracias a todos por ese interés que me reconforta y anima a seguir. Sin embargo el tema elegido no es de celebración, sino una más de mis críticas a la vida, a la mía y la de los que, queriendo o sin querer, son compañeros de viaje en este mundo de envidias y miserias. 
Hace unos días, me decía una persona a la que yo tengo por un hombre de bien y que paradójicamente es yerno de un canalla (aunque separado ya de su mujer) que son muchos los que cometen errores pero que siempre deben ser perdonados si, habiendo cogido una senda equivocada, cambian de comportamiento. No le respondí, pero no estoy de acuerdo con su opinión. La gente no cambia. Como bien dice el refrán: "Genio y figura, hasta la sepultura". Mucho se habla de la reinserción pero yo no creo en ella. Los que nacen canallas, lo son hasta su muerte porque lo llevan en sus genes. Sin duda alguna es hereditario y probablemente alguno de sus padres también era un canalla, de la misma forma que, cuando hay hijos y nietos, alguno de ellos heredará también su canallesca forma de proceder. De todas maneras mal está condenar sin pruebas porque, del mismo modo que hay culpables que nunca pagarán su deuda con la sociedad, también los hay que pagaron sin tener ninguna deuda pendiente. Esto sucede a diario en el mundo de las altas esferas y también en las bajas, especialmente en tiempos de oscuridades y en los pueblos donde la presión caciquil era más alta y de la que todavía quedan rescoldos. 


En las grandes ciudades la gente va a lo suyo y en algunos casos apenas se conocen unos a otros pero en los núcleos rurales, donde las antiguas jerarquías de terratenientes político-religiosos no admiten el relevo y se perpetúan en el poder, las cosas son bien distintas. Cierto es que actualmente estamos en democracia pero, aún así... Mucha gente, afortunados ellos, no encuentran diferencia alguna entre la Dictadura que sufrimos en su día y la Democracia que disfrutamos hoy. Ciertamente para la gente corriente las cosas no han cambiado tanto, pero algo es algo. Entre otras muchas cosas, la diferencia es que con la dictadura el acosado tenía que demostrar su inocencia (muchas veces imposible) y con la democracia hay que demostrar su culpabilidad. Esa es una de las diferencias y quizás una de las más importantesA los perros con pulgas, sus mismos congéneres les acosan. Sin embargo a la "gente bien" nadie les quiere, pero todos ríen sus gracias y aparentan apoyarles sus iniciativas.
- Para tí, lo que haga falta. ¡Cuenta conmigo!.
De todas formas esto no quiere decir que se trate de un círculo cerrado a cal y canto, como muchos pueden pensar, pues también la "claca" es importante y necesaria en cualquier espectáculo. ¿Qué es el artista sin el aplauso?.


Tertulia o corro de brujas.
En esos corros de brujas se admiten foráneos, pero solo si tienen un cierto estatus, son de ideas semejantes o saben ejercer la comedia de la vida. ¿De qué nos extrañamos?. Esas gentes que, además de comer, necesitan destacar y si es posible mandar, al fin y al cabo necesitan quien ría sus gracias. Lógicamente el dinero es importante, pero "ellos" no siempre lo tienen. El dinero lo tiene quien lo tiene y es ahí donde juega su papel el estatus social. Dentro de la mediocridad de un pueblo también hay clases. Aunque haya gente que apenas puede llegar a fin de mes, sigue siendo importante ser hijo o nieto de... En la parte contraria está la gente que teniendo la cartera llena no es nada, ni seguramente le importa. De su carácter dependerá que unos y otros le tengan envidia porque si bien mandar debe ser satisfactorio, hacerlo sin tener un duro en el bolsillo no lo es tanto. Por el contrario el que tiene la cartera llena puede desentenderse de todo y de todos. Cuestión también de caracteres. Lo que si está claro es que "la clase", como el carácter, es hereditaria. Ni se compra ni se vende


Carrera de caracoles.
Tanto en las ciudades como en los pueblos que nadie intente saltarse un escalón. Todo está controlado. Cada cual en su lugar. Unos cantan, otros escuchan y otros pasan de todo y de todos. A nadie se le obliga a ir al concierto (solo faltaría) pero el que está sentado en la platea, por mucho dinero que tenga, nunca cantará. No es menester estudiar, pues el saber no es necesario en este tipo de "carreras". Uno nace guapo, feo o lameculos según de los padres o abuelos de quien descienda y en lo de la "clase" sucede lo mismo. La diferencia es que ser guapo o feo, es algo material y palpable, mientras que "la clase" es una herencia inmaterial. Desprestigiada, pero siempre respetada en las apariencias. Algo escrito con letras de sangre, pero en un folio inexistente¡Y lo que disfrutan los cantantes sobre el escenario!. Aunque vayan escasos de dinero no importa, para ellos nada es tan importante como tener poder sobre los demás


El "Don" de la palabra.
Es una gente... ¡diferente!. Ni ellos mismos se quieren, pero todos lo aparentan. Cerca de esa "élite" que, en base a sus virtudes y sapiencias podemos catalogar de mediocres, están los trepas. Esos si suelen saber o, al menos, tienen el don de la palabra para convencer a las masas. Su aspiración y su meta es alcanzar el nivel social de la "élite"; subir ese escalón que no tuvieron en el momento de nacer y salir en la foto. Cuando el trepa consigue el objetivo de codearse con los del escalón superior, la clase baja ya lo ve ascendido pero, sin embargo, la realidad no es exactamente esa. No lo es porque, para gozar del privilegio de la élite hay que nacer y, como hemos dicho anteriormente, el que no nace no llegaAunque la gente corriente le vea ascendido, los de arriba siguen viéndole a un nivel inferior. Mientras está en la cresta de la ola de su vida laboral y especialmente si ésta es de carácter público, aparentan que le han aceptado, pero cuando abandona esta posición por enfermedad o jubilación, vuelve nuevamente al lugar del que procede.


El trepa nace y se hace.
Realmente, el trepa no llega a entrar nunca en "la familia", es un simple advenedizoDe todas formas eso no quiere decir que la "élite" sea más feliz que los demás, ni siquiera que viven mejor que la gente corriente. Ellos también tienen sub-categorías y luchas internas. Aunque guarden las apariencias, se critican entre sí porque la "familia" es una especie de jardín con árboles distintos. Incluso las mismas especies tienen distintos tamaños y todos aspiran a captar la mayor cantidad posible de sol en la selva de la vida. Esa "familia", que a los ojos de la gente corriente parece unida material y sentimentalmente, en realidad es un hervidero de intereses no satisfechos. Todos luchan por alcanzar la posición más soleada del bosque, esa posición privilegiada en la que no caben todos, porque claro, "no hay sitio para todos en la mesa del Señor..."  Unos son gente de la política, otros de la Iglesia y otros simples trepas que quieren destacar. Aunque todos quieran aparentar ser una misma familia, sus intereses vienen por caminos diferentes. La presencia de la gente de la política o de la Iglesia está asumida por todos desde tiempo inmemorial. Lo que no toleran ni ricos ni pobres, es a los trepas. La razón es sencilla. Los trepas no son carne ni pescado, son trepas sin más y por supuesto la burla de todas las partes. El motivo del odio general a los trepas es su maldad. Su afán por conseguir los objetivos propuestos les lleva por los caminos del engaño, los abusos, la violencia y el desprecio a sus iguales. No importa quien caiga, lo que interesa es llegar. Su política es la de que el fin justifica los medios


El "papel" del trepa.
Afortunadamente esa gente no abunda pero, es tanto el daño que hacen a su paso por la vida que su existencia nunca pasa desapercibida. Con gente de esa catadura no es preciso hacerles daño alguno para que te pongan en su punto de mira, pues es suficiente con que no accedas a colaborar en sus intereses y pretensiones. Afortunadamente elementos de esa catadura solo nacen uno de cada mil y por lo tanto situaciones tan miserables solo se producen muy de tarde en tarde. El tiempo y las circunstancias ayudan también. En tiempos de dictadura, que yo llamo de oscuridades mientras otros le dan relevancia suficiente hasta para dedicarle varias páginas en el "llibret de festes" que pagan los anunciantes, podía suceder cualquier cosa. Pero ¡atención! que los tiempos cambian y esa época, en una u otra forma, puede volver. Trepas ha habido siempre y seguirá habiéndolos, de la misma forma que nunca faltará quien les apoye. De todas formas, aunque cambien los tiempos, difícil será que cambien las voluntades. Poco importa tener o no razón en determinada causa. Ante cualquier problema, nadie defenderá nunca a un mediocre. 


Uno de los padrinos.
Por el contrario los padrinos de "la familia" lo amparan todo. Se odian entre sí, pero se protegen y en esa protección caben los trepas que están en época de esplendor. Los 
históricos lameculos (de maestros, curas, guardia civil, etc.) también tienen un rinconcito para ellos. Eran buenos tiempos, cuando campaban a sus anchas mientras los demás sufrían todo tipo de vejaciones...  Y para aumentar más si cabe las sombras de aquellos tiempos de oscuridad, por un miedo servil a todo y a todos, hasta las gentes más contrarias a la Iglesia y a la dictadura, que aún hoy se llaman de izquierdas, se dedicaban a lamer el culo de todos los que entonces mandaban. Es la increíble fuerza del miedo. Tiempos de miseria y de presiones, en los que unos lo eran todo y otros no eran nada. Los padres miserables, ante la adversidad, solo tenían un consejo para los hijos:
- No destaques en nada o lo pagarás caro.
Pero cada cual es como es y así debe de ser. Al que quiso ser él mismo y hacer realidad sus ilusiones... la pagó. ¡Vaya si la pagó!. Ahora bien, la pagó porque dejó de lado a los que mandaban y especialmente al trepa-lameculos. La pagó porque en este mundo miserable no hay parientes ni amigos y quien crea tenerlos que procure no necesitar ponerlos a prueba... porque entonces sabrá la amarga verdad: ¡la amistad no existe!


No hace mucho tiempo me dijo un "amigo":
- Tu no vas nunca a ningún entierro...
No respondí porque, ya cansado, de vez en cuando "me quedo sordo". 
- No es tan extraño que vaya a pocos entierros -pensé. Es que a mí, casi nunca se me muere ningún ser querido y créanme que es duro decir estas palabras. No te quepa la menor duda que, cuando se me muere alguien a quien aprecio, voy a su entierro y a donde haga falta. De vivo y de muerto porque yo, para un amigo, no tengo días ni horas. Que me llame cuando lo necesite, que me encontrará siempre. Pero, ¿donde está ese amigo incondicional?. Yo encontré pocos. Será porque no lo merezco. ¿Raro?. Pues parece que si. Por lo visto soy raro, pero me enorgullezco de serlo. Tampoco me importa. Desde que nací y especialmente desde que me percaté de que los amigos apenas existen, odio la mentira y la hipocresía

Hablar por los codos
La gente habla mucho y escucha poco. Yo estoy cansado de escuchar necedades, pero pocos escuchan lo que yo tengo que decir. ¿Alguien sabe de qué estoy hablando?. Yo no digo que lo mío no sean necedades pero, ¿alguien escucha las mías?. Porque yo, las de los demás, si las escucho. Claro que uno va haciéndose viejo y empieza a estar harto de todo y de todos. No hace demasiado tiempo en nuestra pandilla se pedía vino tinto para las comidas porque el vino blanco -decían- ¡no era vino! y yo, para no romper las costumbres de los demás, también tomaba esa clase de vino cuando en realidad soy un amante del vino blanco. Pues bien, resulta que de toda la reunión solo había tres bebedores de vino tinto, cosa que no se supo hasta que un día me cansé y pedí vino blanco para mí. Actualmente por cada botella de tinto se consumen dos de blanco. 


Laberinto sin salida de aduladores y lameculos.
En una reunión, gente que no viaja ni lee lleva el peso de la conversación y los demás escuchan embobados... No pretendas meter baza pues nadie se enterará de que has abierto la boca. 
Debe ser lo que llaman carisma, que lo 
tienes o no lo tienes. ¿Donde está la explicación para que las cosas sean así?. ¡Pues en la "clase", o en la claca!. Algunos esta problemática la solucionan marchando de tales tertulias. Indudablemente es una solución y quizás la más adecuada pero ¿para qué?. En todas partes cuecen habas. Y así, con estas memeces, pasas la vida y cuando te has dado cuenta te has hecho viejo. ¿Qué más da?. Por cuatro días que estamos aquí y la mitad durmiendo... pocas cosas valen la pena.


Y sobre todo como mi mami...!
De vez en cuando, viviendo en un pueblo que al fin y a la postre no tiene más de 3.000 habitantes, te encuentras con el lameculos-trepa. Aquel que antes de arruinarme la vida, en una época en la que quería ser mi amigo porque quería que le diera las "relaciones públicas" de un proyecto de cierto nivel para la época y el pueblo en cuestión, me confesaba desesperado en el Bar Cabanes (café de Roc) que la chica de sus sueños lo había rechazado... ¡Pero que le daba igual porque se había enterado que trabajaba en una "casa de citas" de Castellón camuflada de taller de costura!. Por lo visto solo fue una rabieta de lameculos-trepa-despechado pues finalmente, cuando ella le guiñó el ojo, volvió y se casó con ella. Por lo visto lo de la "casa de citas" no debía ser cierto. ¡O sí, vete tu a saber! pero ahí se puede ver hasta donde es capaz de llegar la lengua de una persona despechada. Sin duda la tiene larga, muy larga. La lengua, quiero decir. En fin, todo tiene un final. Ya no hay oyentes para sus peroratas y solo le falta recoger la cosecha. Por si acaso hay Dios le pido que, tal como reza "la parábola del sembrador", le conceda el ciento por uno de todo lo que ha sembrado. Lo siento, no es un acto de caridad sino de justicia.

RAFAEL FABREGAT

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