18 de abril de 2013

0985- MONASTERIO DE SANTA CRISTINA.

La Ribera Sacra es rica en excelentes caldos, pero también de Monasterios. No debemos olvidar que, aunque las cosas han cambiado, fueron precisamente sus monjes quienes implantaron el cultivo de la vid por estos parajes de las provincias de Lugo y Orense, como también lo hicieron en otras partes del país. Sin embargo hoy no está uno para vinos y quiere hacerles partícipes de la inmensa riqueza románica de estas tierras de religión y de duro trabajo por montañas y laderas, en las inmediaciones del Miño.

El monasterio benedictino de Santa Cristina está situado en el castañar de Merilán, un bello paraje orensano a orillas del Sil. Sus orígenes son poco precisos puesto que no perviven vestigios del edificio original pero hay constancia de su presencia en época prerrománica. Se cree por tanto que, al igual que otras comunidades ascéticas de la comarca, inicialmente sería un centro eremítico que posteriormente se transformaría en un cenobio. Las primeras menciones documentales son de finales del siglo X, fijan territorios y su dominio sobre caza y pesca así como la explotación y aprovechamiento de las tierras. La instalación de granjas y el cobro de rentas, diezmos y tributos evidencian la bonanza económica del monasterio. A tal efecto los monjes del siglo XII ceden al campesinado tierras y propiedades a cambio de las consiguientes rentas. También de la misma época se conceden diferentes privilegios reales y la protección papal.

La fábrica del monasterio está formada por el templo románico y diferentes dependencias que dan al corredor cubierto del patio claustral. En la iglesia queda fiel testimonio de la evolución constructiva de los siglos XII y XIII pero, en todos los casos queda reflejado el esplendor arquitectónico del románico gallego y la gran profesionalidad de los maestros canteros que trabajaron en la fábrica de este monasterio. Consta de una sola nave, de destacado cruceiro y de tres ábsides semicirculares. El primitivo cuerpo románico de la nave fue sustituido en el siglo XIII por otro más estrecho con cambios hacia el gótico. El campanario está situado en la cubierta norte del claustro, algo excepcional en el protogótico gallego. En cuanto a las dependencias del monasterio, conforman una disposición benedictina de ángulo recto, pero mantienen la primitiva portada románica de acceso al claustro.

En 1.508 y después de siglos de decadencia el monasterio de Santa Cristina, ya en calidad de priorato, pasó a depender del monasterio de Santo Estevo de Rivas propiciando su declive definitivo, aunque más definitivo aún será en el siglo XIX cuando, con la Desamortización de Mendizábal, pasó a manos particulares que lo dedicaron a granja de labor. Hay cosas que parece imposible que ocurran, pero ahí está la Historia para dar fe de tales hechos. Si ya es increíble el de llevar a término una construcción de tales dimensiones, en lugar tan apartado y época de tan limitados recursos, tanto o más aún es que se abandonara cual ropa vieja en desuso. A eso podría llamarse, sin faltar a la razón, la contrahistoria...

RAFAEL FABREGAT

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