17 de abril de 2013

0984- EL PAJARITO CHIQUITO.


El mundo entero sabe de la extraordinaria capacidad de Chávez para engañar al pueblo venezolano. No era tan difícil. Se trataba solamente de repartir cuatro bolívares mal contados entre los menesterosos y cuatro mil millones entre los de siempre, para comprar voluntades y apoyos. Pero lo hizo bien y se perpetuó en el poder. De donde salía el dinero es harina de otro costal. Hoy nacionalizaba una cosa y al día siguiente liberaba otra. Ahora Nicolás Maduro se anuncia como continuador de aquellas políticas, gana las elecciones al amparo de su antiguo valedor y toma las riendas del mismo pueblo. Claro que los últimos días de campaña sudó lo suyo... Un pajarito le dijo de las encuestas no daban un resultado claro y hubo de clamar a los espíritus.


El voto de los indecisos estaba en el aire y algo había que hacer. Maduro, ni corto ni perezoso, le contó al pueblo que  el alma de Chávezl  había descendido de los cielos, en forma de un pajarito muy chiquito que con su dulce trino le susurró las políticas a seguir... Maduro miente como un bellaco, pero solo a medias. Efectivamente el sabe algo de un pajarito chiquito, pero no es de los que vuelan. 
Tan chiquito que, justamente por invisible, parece inexistente. Claro que ese no es problema importante a la hora de manejar las riendas de un país. 


En primer lugar porque siempre se pueden tomar medidas para alargar unos centímetros el asunto y corregir el déficit de "volatilidad" y en segundo lugar porque, aunque determinados pajaritos no tengan ni siquiera la talla standart, si el terrado del portador está bien "amueblado" igual se puede cumplir con todas las obligaciones inherentes al cargo de presidente de gobierno y hasta de chamán y profeta del pueblo llano. Maduro dice estar preparado para ser fiel seguidor de las doctrinas de Chávez pero las gentes del mundo dudan de su capacidad. Le falta carisma y personalidad. Lo del pajarito no es importante. Todos saben que Chávez tenía más... ¡carisma, queremos decir!. En fin, allá se las compongan los venezolanos pues, al fin y al cabo, tienen lo que votaron. O eso dicen los que han recontado los votos...


No hay que pasar pena por los venezolanos puesto que los españoles ya tenemos bastante con la que nos está cayendo. Corrupción, blanqueo de capitales, tráfico de influencias y de divisas... Ya está bien, ya. Todos vamos sobrados. Lo que pasa es que esto de Maduro parece de chiste. Los españoles somos tontos por demasiado confiados pero, ¡es que los venezolanos...! Por un puñado de bolívares las "ovejas" venezolanas se dejan embaucar y siguen fieles al pastor del pajarito invisible. ¡Con lo majo que es el grandullón!. Ya ves tú, un "tiarrón" como ese y hablar de pajaritos chiquitos... ¡Ánimo hombre, que no será para tanto!. Tu a lo tuyo, a la siembra de miserias y a la recogida de riquezas. Y los que estén tontos, que espabilen que ya tienen edad. ¡Ay Maduro, siempre sufriendo por los demás!. ¿O no es así?. El pajarito, el nido... Por cierto ¿y los huevos?. ¿Donde están los huevos?.


Y con que gracia silba el condenado. (Chiulí, chiulí, chiulí...). Igual lo contratan en la sinfónica de Viena. ¡Quien sabe!. Aunque es de suponer que allá por Austria serán bastante más listos y no se dejarían manejar por un payaso que es capaz de subir a una tarima con un sombrero de paja que sirve de nido al citado pajarito y a cuantos quieran posarse. ¡Que imagen tan ridícula para todo un presidente!. Si Chávez levantara la cabeza (que no la levantará) se moriría de nuevo. ¡Y eso que él también era un espantapájaros!. 


Actuaciones como esta hablan muy clara y tristemente de la realidad del pueblo venezolano. ¿En que cabeza cabe votar como presidente a un payaso de tales dimensiones?. No, ¿verdad?. Pues ahí lo tienen. Meditabundo, casi en trance, con el pájaro sobre su cabeza, a falta de otro habitáculo más adecuado. En lo más alto de la poltrona venezolana y, según dicen ellos, votado democráticamente por el pueblo. Murió el payaso, pero el circo sigue. ¡Ay Venezuela!. Alguien dijo que este país (con Chavez) ya no podía caer más bajo, pero se equivocaron. Mucho más abajo de Chávez (y bien maduro) está Maduro. Pero en fin, allá cada cual con sus miserias. De todas formas Capriles y cuantos estén disconformes con el resultado de las urnas, harían bien en guardarse las espaldas. ¡Atención al tren!, que cuanto más tontorrones más peligrosos...

RAFAEL FABREGAT

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