20 de febrero de 2013

0930- DETALLES DEL IMPERIO MONGOL.

Gengis Khan.
El tema es interesante, pero pocas novedades se pueden aportar a un tema tan conocido como este. Se trata simplemente de destacar a grandes rasgos quien fue este gran pueblo y cuales fueron sus sueños y sus logros. Detrás de un gran imperio siempre hay un gran líder y en el caso del pueblo mongol este líder destacado fue Gengis Khan. Bajo su mando, un puñado de tribus de origen pastoril, fueron convertidas en el ejército más temido de Asia. Hordas guerreras del Asia Central, jinetes nómadas de la estepa eurasiática que, aparcaron los rebaños para convertirse en el mayor ejército de la Historia del siglo XIII. La expansión de este imperio fue en todas direcciones y de tal proporción (33,1 millones de Km2.) que dominaron la práctica totalidad de China y Rusia, hasta toparse con los países europeos orientales y la península arábica del Imperio Islámico. Inicialmente los mongoles eran pastores nómadas esteparios, dedicados al pastoreo de cabras, ovejas y caballos. 

Su hábitat original eran las llanuras al sureste del lago Baikal, aunque alguna de esas tribus ocuparon también la taiga siberiana, al norte del mismo, viviendo también de la caza y de las pieles. Su vida era de extrema sencillez. Siempre agrupados en tribus, vivían en tiendas fácilmente desmontables que trasladaban de un lugar a otro en busca de nuevos pastos. No practicando agricultura de ningún tipo, carecían de asentamientos permanentes. Como todos los pueblos nómadas se dedicaban también a la caza y eran por tanto excelentes jinetes y arqueros de gran puntería, que eran temidos por todos los pueblos del entorno.


Encontrar a un líder que les agrupara y les convirtiera en el gran ejército que fueron, era algo que pocos hubieran sido capaces de imaginar. Cansados de aquella vida de pobreza y de los abusos a que eran sometidos constantemente por otros pueblos nómadas, algunos de aquellos jóvenes mongoles fueron abandonando aquella vida pastoril para convertirse en una fuerza guerrera que les diera un liderazgo y la ansiada libertad. En 1196 la asamblea de tribus mongoles decidió unificar sus fuerzas nombrando a un Khan (soberano) que defendiera los intereses de todas las tribus que vivían en torno al lago BaikalProvisionalmente fue elegido un tal Temuyin, jefe de uno de aquellos clanes, que inmediatamente organizó un ejército que diera rápida respuesta a los conflictos que se presentasen. 

Con claras ideas expansionistas, en pocos años Temuyin demostró su valía al someter a su autoridad a todas las tribus turcas y mongolas del entorno y en 1206 fue proclamado oficialmente jefe supremo de todas las comunidades, adoptando el nombre de Gengis Khan. Con un ejército que se ampliaba cada día a pasos agigantados, el soberano dividió aquellas tropas en diferentes fuerzas de ataque. Los hombres de confianza, provenientes de las tribus mongolas, lideraban una caballería pesada que rompía las formaciones enemigas y otra ligera que propiciaba ataques y retiradas rápidas que infringía gran número de bajas a un enemigo sin tiempo a reaccionar. A esas fuerzas se sumaba una potente infantería reclutada entre los pueblos sometidos, que era empleada en los asedios a las ciudades.   


Los ejércitos mongoles eran autosuficientes, viajaban con sus familias y por lo tanto no tenían necesidad alguna de regreso. Grandes arqueros, sus tácticas de caza consistían en el despliegue de un gran contingente de cazadores que cercaban una extensa zona, para posteriormente ir aproximándose unos a otros de forma que ninguno de los animales podía escapar del cerco sin ser atravesado por sus certeras flechas. Antes de cada batalla Gengis Khan siempre daba a sus enemigos la posibilidad de elegir entre la rendición o la muerte y siempre cumplía su palabra. En caso de rendición exigía, eso sí, lealtad absoluta. El año 1213 los mongoles habían llegado a la Gran Muralla china y dos años después asediaban Yanjing, actual Pekín. Tras la conquista de un territorio que se extendía entonces hasta el mar Caspio, Gengis Khan marchó con sus ejércitos a Rusia, llegando hasta Georgia y Crimea. La misma crueldad que demostraba con el enemigo vencido se convertía en tolerancia con los pueblos sometidos pacíficamente. 


Ögedei Khan
El 18 de Agosto de 1227 Gengis Khan murió de forma misteriosa. Aunque alguien dijo que se había caído del caballo, otros aseguraron que fue asesinado por una bella princesa tangut. Cuando estaban a punto de hacer el amor, ésta lo castró con un cuchillo que llevaba escondido en su ropa interior, como venganza por la exterminación de su pueblo. A su muerte el Imperio Mongol abarcaba desde Manchuria hasta el mar Caspio, pero sus hijos lo ampliarían todavía más al conquistar nuevos reinos de Rusia, Siberia y Asia Central. El Imperio estaba repartido entre sus hijos, pero dirigido por el Gran Khan. En 1229 la Asamblea de Nobles eligió como Gran Khan a su tercer hijo, Ögedei, que estableció su capital en Karakorum e inició un reinado más expansionista si cabe que el de su propio padre. Dividido el ejército en varios frentes, fue anexionando al Imperio todo el norte de China y buena parte de Persia, mientras por otra parte llegaba hasta Viena y el Adriático. 


Tamerlán. (Timur Lenk, el cojo)
Murió Ögedei y hermanos y descendientes siguieron sus pasos hasta 1260 cuando se inició la decadencia del Imperio y la fundación de kanatos independientes frecuentemente enfrentados entre sí. Poco a poco los kanatos fueron recuperados por los propietarios originales de los diferentes territorios. En 1360 Tamerlán (Timur Lenk) un turco islamizado que no sabía leer ni escribir, se proclamó descendiente de Gengis Khan y unió las tribus mongolas y turcas de Asia Central, pero no pudo impedir que la dinastía Yuan, establecida en China, fuera derrocada por el Imperio Ming en 1368. Timur Lenk (Tamerlán) en una serie de campañas estratégicas sometió el norte de la India, Persia y el sultanato otomano de Asia Menor, instalando su capital en Samarcanda. La fama de insaciable y cruel conquistador hizo que todos los reinos europeos temieran que Tamerlán apareciese en sus fronteras. Al igual que estaban haciendo otros reyes europeos, Enrique III de Castilla envió un embajador a presentarle sus respetos al emir mongol.


Rui Gonzalez de Clavijo.
El 21 de Mayo de 1403 salía Rui González de Clavijo del Puerto de Santa María en una nave con dirección a Samarcanda, un viaje de ida y vuelta que costaría casi tres años. La nave cruzó todo el Mediterráneo hasta Constantinopla y costeó el mar Negro hasta llegar a Trebisonda. Se adentró la comitiva en Persia, entonces dominada por el rey mongol y cruzando el indukush llegaron a la capital del Imperio Timúrida el 8 de Septiembre de 1404, casi 16 meses después de la partida. Recibidos en la fastuosa corte de Tamerlán y entregada la carta de Enrique III y regalos que portaban, fueron obsequiados con grandes fiestas al final de las cuales, 75 días después, se les invitó a marcharse de la ciudad. El 21 de Noviembre de 1404 la embajada castellana emprendió el regreso a la Península Ibérica.  El Gran Emir moriría antes de que el embajador español llegase a embarcar nuevamente en Trebisonda, concretamente el 19 de Enero de 1405.
A la muerte de Tamerlán el imperio conseguido se desintegró rápidamente pero, un siglo después, un descendiente suyo (Babar) recuperó temporalmente Samarcanda. Derrotado finalmente fundó en 1506 el Imperio Mongol de la India, cuya dinastía gobernaría hasta la llegada de los británicos en el siglo XVIII. 

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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