19 de febrero de 2013

0929- TRANSNISTRIA, UN PAÍS FANTASMA.

Se trata de una región independizada de Moldavia desde el 2 de Noviembre de 1990. A día de hoy es simplemente un estado separatista que reclama como propios los territorios al este del río Dniéster, la ciudad de Bender y localidades circundantes que constituyen la región autónoma moldava de Stînga Nistrului. La República de Moldavia no reconoce la secesión, como tampoco la reconoce la comunidad internacional. De todas formas, al margen de la ONU y de la totalidad de países del mundo -a excepción de Abjasia y Osetia del sur- Transnistria es un país independiente que tiene su propia Constitución, su Moneda, su Parlamento y su Jefe del estado. El gobierno actual es nacionalista-republicano. Resulta chocante que, aunque los símbolos de la hoz y el martillo estén presentes en su escudo, en su bandera y en todos los estamentos del estado, es justamente el comunista el principal partido en la oposición. 


Río Dniéster.
Durante la Edad Media la región de Transnistria estaba poblada por tribus eslavas y túrquidas. Formó parte en varias ocasiones del Rus de Kiev y del Ducado de Lituania. En el siglo XV y durante tres siglos pasó a estar dominada por el Imperio Otomano, cediéndose en 1792 al Imperio Ruso. Dentro de la República Socialista Soviética de Ukrania, la región formó parte de la región autónoma moldava tras la Revolución rusa de 1917. Durante la II Guerra Mundial se anexionó a la Rumanía del Eje. Participantes activos en la limpieza étnica organizada por las Waffen-SS,  las tropas rumanas asesinaron en estas tierras a más de 100.000 judíos en tan solo dos mesesFinalizada la contienda, parte del ejército ruso siguió en la región hasta la disolución de la Unión Soviética (1991) para controlar los arsenales de armas y munición, creados para posibles necesidades en caso de una III Guerra Mundial. La mayor parte de la industria de la República de Moldavia se encontraba en la región de Transnistria, mientras el resto del país seguía con una economía basada en la agricultura. 


Para quitarse de encima el lastre que suponía una república (moldava) sin otra riqueza que la agricultura, el 2 de Septiembre de 1990 los eslavos de la ribera oriental del río Dniérter proclamaron la República Moldava del Transniéster. En Marzo de 1992, tras la disolución de la Unión Soviética, las tensiones entre el gobierno de Moldavia y los separatistas de Tiráspol culminaron en una Guerra Civil que apenas duraría cuatro meses pero que provocaría más de 1500 muertos. En Julio del mismo año se proclamó un alto el fuego negociado por los contendientes y auspiciado por las autoridades de Rusia y Ucrania. El ejército ruso tiene presencia en la región como garantía (dicen ellos) del mantenimiento de la paz. En 2004 las autoridades empezaron a cerrar colegios que usaban el idioma moldavo, deteniendo a algunos padres y profesores que protestaron por la medida. En Diciembre de 2006 se celebró un referéndum que ratificó la independencia, de facto, de Transnistria con un 97,2% de los votos a favor. Para viajar al extranjero, sus ciudadanos deben sacarse el pasaporte en Moldavia puesto que los documentos propios no están reconocidos en ningún otro país.


TIRÁSPOL. Edificio del Parlamento.
La República de Transnistria no tiene salida al mar, estando rodeada en su parte nororiental por Ukrania y en la occidental por la República de Moldavia a la que, según los estamentos mundiales, pertenece. Se trata de un estrecho valle de algo más de 400 Km. de largo que se extiende de norte a sur, a lo largo de la orilla del río Dniéster. La superficie de esta región-país es de 4163 Km2., con una población aproximada de 520.000 habitantes. Incluye diez ciudades y 69 comunas, con un total de 147 pueblos o aldeas. Su moneda es el Rublo de Transnistria, aunque solo tiene validez dentro del propio territorio. El idioma oficial es el ruso, el rumano/moldavo y el ucraniano. Su capital y ciudad más poblada, con 186.000 habitantes es Tiráspol. Un 32% de la población es moldava, seguida del 31% de rusos y 29% de ucranianos. El 8% restante lo componen diferentes procedencias, principalmente búlgaros, polacos, judíos, alemanes, etc. La principal religión de sus habitantes, con un 91%, es el cristianismo ortodoxo oriental.

Las fiestas más llamativas son las de corte militar, a las cuales es conveniente ir correctamente vestido, a ser posible de uniforme. Los primeros puestos para ver desfiles y cabalgatas, así como la estima de propios y extraños, es proporcional al número de medallas que el sujeto lleve por lo que, a tal efecto, algunos charlatanes las exponen al público a la espera de encontrar comprador. Según dicen, allí todo se vende y se compra. Las medallas también...

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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