10 de enero de 2013

0895- AEROPUERTO DE CASTELLÓN.


Parece ser que "la burra está a punto de parir..." Como presidente de Aerocas, Carlos Fabra anuncia que hay oferta para el aeropuerto de Castellón y que la operación de compra-venta es inminente. Escasos y ridículos 200 millones es el precio, muy por debajo de los costes que la obra generó, pero así son las cosas. En ese precio estarían incluidas también algunas mejoras pendientes de ejecutar y que exige el grupo inversor. La ley de la oferta y la demanda es la que prima en cualquier operación comercial. ¿Será cierta la oferta?.

Si esto supone la puesta en marcha y lanzamiento definitivo del turismo en nuestra provincia, ¡bienvenido sea!. La obligación de los políticos es luchar para que el despegue definitivo de nuestra provincia y la resolución del acuciante problema de la crisis, sea un hecho con la mayor rapidez posible. Si la puesta en marcha del durmiente aeropuerto de Castellón puede contribuir a ello, aunque solo fuera mínimamente, debemos apoyarlo por el bien de generaciones futuras. La política de zancadilleo no es justamente lo que necesita nuestro país y menos aún nuestra provincia, estancada en su producción cerámica y en una agricultura minifundista obsoleta.


¿Para qué están los políticos provinciales, si no es para buscar el bien económico y social de quienes aquí vivimos?. ¡Basta ya de zancadillas barriobajeras!. No hace falta ser un lince para darnos cuenta que los muchos frenazos que esta obra ha soportado, al igual que otras llevadas a cabo en sus proximidades, nada tenían que ver con plausibles intereses ecológicos que todos hubiéramos apoyado. 
Nadie está en contra de la naturaleza pero si de algunos elementos que buscan y rebuscan en ella con el solo objetivo de frenar el progreso y el bienestar general. Dos nidos de aguilucho cenizo fueron la excusa para un retraso de varios años en la ejecución del aeropuerto y dos gambitas de entre 1 y 2 cm., buscadas y encontradas en el "ullal de Miravet", 
impidieron que se construyese la carretera de 
Cabanes a Oropesa. De no haber encontrado los aguiluchos o las gambitas, hubieran sido gorriones y arañas. El caso era encontrar la excusa que necesitaban para parar el desarrollo provincial, con el único interés de cortar las alas a quien en aquel momento gobernaba. ¡Caro precio el que pagamos los demás castellonenses, que nada teníamos que ver, ni con unos políticos ni con otros!. Si eso es el "progresismo" mucho nos alegramos algunos de ser carcamales conservadores, pues solo el bienestar general y muy especialmente el de los seres humanos, es el que mayoritariamente nos interesa. 


Se calcula que, entre directos e indirectos, la apertura del aeropuerto generaría alrededor de 1.500 puestos de trabajo. Quiere decirse que muchos jóvenes de nuestra provincia, e incluso algunos llegados de fuera, tendrían un empleo y generarían una riqueza que se
repartiría entre otros sectores de la población. Algo siempre positivo, pero más aún en estos tiempos tan duros que estamos atravesando. Las ventajas para la zona serían inmediatas. Se venderían o alquilarían algunas viviendas actualmente cerradas, se daría vida a bares y restaurantes de la zona y un largo etcétera que viene añadido a toda creación de empleo. ¿Como puede alguien poner zancadillas a algo tan beneficioso para nuestra provincia?.


Por lo visto los compradores son un grupo de origen libio que, aparte la explotación del aeropuerto, se supone tendrán otros intereses en el desarrollo turístico y/o empresarial de nuestra provincia. Al menos, eso es lo que nos dan a entender... Según nos cuentan, el grupo inversor tiene como objetivo que el aeropuerto esté en funcionamiento en Junio del presente año, cosa de la que los castellonenses deberíamos congratularnos esperando se convierta en realidad, aunque muchos tenemos nuestras dudas. Solo el hecho de dejar de ser el hazmerreir de España y del mundo ya sería también un punto favorable. 

¡Ya está bien del chiste del aeropuerto sin aviones!, comentario siempre adjunto a intereses políticos...! Si hay comprador que lo vendan y si no lo hay que lo busquen, pero ya va siendo hora de que, con mayor o menor actividad, la infraestructura se ponga en marcha. De todos es conocido que aeropuertos sin pasajeros o en cantidad económicamente inviable, hay muchos más en nuestro país, como también sabemos que nuestra costa tiene muchas más posibilidades de recibir visitas que algunas provincias interiores. Dejémonos pues de políticas de oscuras intenciones y procuremos mejorar nuestra vida y la de nuestros descendientes, que es lo único que nos interesa y por lo que tenemos obligación que luchar.

RAFAEL FABREGAT
El último Condill, español.

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