1 de enero de 2013

0886- LOS IBEROS ILERGETES.

Es impresionante lo que ha cambiado el mundo en apenas un par de milenios... Alguna película histórica, que de vez en cuando pasa por la pantalla de nuestro televisor, nos recuerda que antiguamente esto era bastante diferente aunque, en lo básico, las cosas no han cambiado tanto. Las mismas dificultades para unos y las mismas ambiciones para otros.
Dos mil trescientos años atrás (siglo III a.C.) la península Ibérica era tan variopinta como lo es ahora y había por tanto los mismos intereses independentistas y económicos, las mismas ambiciones políticas y los mismos tontos de siempre, rompiéndose las manos para que otros se llevaran el producto de ese trabajo sin cambiar una sola piedra de sitio. Puesto que este comportamiento es innato del ser humano, el resto del mundo estaba en las mismas condiciones, pero aquí y ahora hablaremos de los ilergetes...

En esos tiempos el mundo tenía pocos imperios y la mayor parte del planeta estaba ocupado por pequeños reinos o tribus, unas veces independientes y otras interconectadas a esos imperios mayores del que eran poco menos que vasallos. También como ahora, eran tiempos de alianzas en defensa de objetivos comunes. Allá por el siglo III a.C., políticamente nuestra península era muy variopinta pues habían sido cientos las culturas llegadas a ella desde miles de años antes de nuestra era y quedaban todavía muchos portadores de sangre tan ancestral como la de los Íberos, Celtas, Celtíberos, Tartesos, Lusitanos, Vascones, Galaicos, Astures y un largo etcétera. Todos estos pueblos y muchos más, se distribuían a lo largo y ancho de nuestra "piel de toro" al mismo tiempo que otros más adelantados como los fenicios, griegos o cartagineses, dejaban también su huella en nuestras tierras, conquistando su parcela territorial, extrayendo nuestros minerales o bien comerciando con sus habitantes. 


Entre ese mosaico de culturas estaban los ilergetes, un pueblo prerromano formado a partir del sustrato indígena de los iberos. Este pueblo era portador por tanto de influencias provenientes de la Edad del Bronce, así como de otras muchas tribus indoeuropeas llegadas a la península Ibérica a lo largo del primer milenio antes de Cristo. Los ilergetes tenían su centro de influencia en la totalidad de la Cataluña actual, Aragón y norte de la Comunidad Valenciana, aunque sus principales ciudades (Iltirta, Eso y Atanagrum) estaban situadas en lo que actualmente es la provincia de Lérida. Naturalmente no había en aquellos tiempos unas fronteras definidas, pero se han encontrado pruebas de su presencia en zonas de la provincia de Zaragoza e igualmente en la de Castellón, donde ya recibían la presión de los edetanos.


El pueblo ibero de los ilergetes fue fundamental para poner freno a las primeras décadas de invasión peninsular romana. Dirigidos por Gneo Publio Escipión, los romanos desembarcaron en la península Ibérica el año 218 a.C. y tras dominar pacíficamente los dóciles pueblos del litoral catalán se encontraron con los ilergetes, aliados de los cartagineses y pueblo autóctono peninsular más importante del momento. Según cuenta Tito Livio, los hechos bélicos más importantes no se centraron en Iltirsa (Lérida) su entonces capital, sino en la ciudad de Atanagrum. Con Aníbal al mando, las tropas de ilergetes y cartagineses se enfrentaron a los romanos y en aquella misma plaza murió el caudillo de la ciudad. Recientemente conquistada Cataluña lo romanos asediaron Atanagrun donde se encontraban los principales caudillos de aquel pueblo que osaba enfrentarse a Roma. El detonante fue que durante la noche un grupo de ilergetes salió al exterior de las murallas y degolló a buena parte de la guarnición romana que vigilaba la ciudad.


Escipión castigó duramente la osadía de los ilergetes, convirtiendo Atanagrum en un montón de ruinas humeantes aunque, eso sí, entró en la Historia como la ciudad que osó enfrentarse a Roma hasta desaparecer de la faz de la tierra como cuarenta años después lo hiciera Numancia. Las últimas especulaciones sitúan a Atanagrum en tierras del pueblo leridano de Sanahuja, donde todavía son visibles partes de una importante muralla, pero no se han realizado todavía las pertinentes excavaciones que permitan identificarla.
Con el tiempo llegó una cierta paz entre ambos pueblos y hasta incluso se habla de alianzas entre romanos e ilergetes, aunque estos últimos nunca cortaron sus buenas relaciones con los cartagineses. Sin embargo la ambición desmedida paga sus tributos y Mandonio, caudillo de los ausetanos y lugarteniente de Indíbil, al frente de sus tropas y apoyo de los ilergetes se rebeló contra Roma en el año 195 a.C. 


Tras una lucha encarnizada, finalmente fue sometido por el general romano Marco Porcio Catón. A partir de ese momento llegó la decadencia de los ilergetes que tres años después pedirían ayuda a la propia Roma para defenderse de sus vecinos. Obtuvieron la ayuda si, pero sus reyes fueron sometidos al vasallaje romano y obligados a eliminar las murallas de sus ciudades. Sus figuras más notables fueron los reyes Indíbil y Mandonio, especialmente el primero por ser uno de los pueblos peninsulares más poderosos del momento y por sus alianzas con los cartagineses en contra de los romanos en la Segunda Guerra Púnica. Aunque se habla de alianzas con romanos o cartagineses, más bien con estos últimos, lo cierto es que los ilergetes solo luchaban por su propio interés, defendiendo a su pueblo y haciendo lo posible por extender sus dominios, conquistando a los pueblos vecinos y siempre al margen de las dos grandes potencias mediterráneas del momento.

RAFAEL FABREGAT
(El último Condill español)

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