31 de diciembre de 2012

0885- CORREN MALOS TIEMPOS.

No hace tanto tiempo, situaciones como la que actualmente estamos atravesando se solucionaban a golpe de puño sobre la mesa y cargándose a los cuatro desalmados que con su egoísmo arrebataban la comida de los demás. No siempre a los verdaderos culpables del problema, pero la cabeza de unos daba que pensar a otros y las aguas -aunque solo fuera por miedo- volvían a su cauce. Antes los sabios escaseaban y por lo tanto no les era difícil abusar de la inmensa mayoría de ignorantes. Los tiempos han cambiado mucho en estas últimas décadas y la "bola de nieve" se ha hecho inmensa, hasta el punto de que un golpe sobre la mesa y el rodar de cuatro cabezas se ha hecho insuficiente e inpracticable. Tanto es así que ni siquiera esas cabezas, culpables del desaguisado del mundo actual, han sido cortadas. Yo ya soy viejo, pero mucho me temo que la solución es difícil y solo podrá hacerse realidad por el camino de algo muy gordo. 


Ojalá me equivoque, pero en el mundo actual en el que todos parecen saber demasiado, la solución no puede llegar por los cauces que hasta ahora han sido suficientes. El problema actual es simplemente que hay demasiados "listos". Cuando los listos eran cuatro, los otros noventa y seis trabajaban sin descanso para nivelar la balanza y todo salía adelante, pero en la actualidad los "listos" son noventa y seis y solo cuatro los que trabajan. ¿Como se puede solucionar esto?. A noventa y seis les era muy fácil cortar la cabeza de cuatro pero, ¿podrán entre cuatro cortar la cabeza a noventa y seis?. Está claro que no. Sin duda alguna solo el hambre, la revolución y una guerra descomunal será capaz de acabar con el problema. ¡Para acabar con noventa y seis tendrá que pasar algo muy gordo...! No es cuestión de una guerra civil, no. Para la horrible "carcoma" que nos está atacando eso es una simple aspirina. 


La peste negra que azotó el continente europeo en el siglo XIV, cargándose a más de 25 millones de personas, fue un simple resfriado para lo que nos aguarda. Nadie sabe cual es la solución a nuestro problema, ni cuantos habrán de quedar en la cuneta para que esto se acabe y podamos empezar de nuevo. ¡El estado del bienestar...! ¡Vaya trola!. Una utopía, sin duda. Miles, millones de extranjeros de todas las procedencias se apuntaron a esa promesa occidental acudiendo en masa al "banquete de la abundancia". A esa promesa hecha por políticos sin escrúpulos en tiempos de bonanza económica. ¡Y aquí los tienes!. Después de cinco años de miseria absoluta, nadie quiere volver a su tierra pensando que esto es pasajero. ¿Pasajero?. ¡Y una leche!. ¡Hasta aquí hemos llegado!. Los cuatro tontos se han cansado de trabajar para los noventa y seis listos. ¿Y ahora qué? -se preguntarán algunos. Pues nada, a esperar... Más tarde o más temprano, las aguas volverán a su cauce, aunque sea a garrotazos.


Nadie se extrañará si digo que la "despensa" está vaciándose a marchas forzadas. Que el chorizo se acabó hace tiempo lo sabe todo el mundo y que apenas si quedan cuatro hogazas de pan, duras y mal contadas, también. Porque, contrariamente a lo que muchos creen, los chorizos no son los cuatro que siempre han estado ahí, que sin duda lo son. Como un mal inevitable, con esos ya hemos contado siempre... El problema es que en este momento los chorizos son noventa y seis y entre cuatro no pueden conseguir comida para todos. Ante su indefensión los currantes de turno han decidido que ellos tampoco trabajan. ¡Hala!. ¡Que se vaya todo a la mierda!. 
- ¡Antes muerta que sencilla! -decía la cantante María Isabel.
Y es que cuando la enfermedad llega a este punto sin retorno, ya da lo mismo vivir que morirse. Especialmente si vivir solo sirve para ser esclavo de los demás. De cuatro chulos, muchos de ellos llegados de no se sabe donde, pero que no hay Dios que les haga trabajar y que solo hacer que chupar la sangre de los demás.


La destrucción de empleo continúa a marchar forzadas mientras las autoridades norteamericanas y las europeas lamen el culo de los chinos, para que nos compren unas migajas de pan a cambio de inundar diariamente nuestros puertos con miles de contenedores de toda clase de mercancías. ¡Viva la globalización!. Los ajustes de la ciudadanía, que no los suyos, llegan ya a todos los sectores de la población sin que nadie escape a sus efectos. (Enseñanza, sanidad, policía, jueces, funcionarios...). Pero, ¿a donde pretenden llegar?. Parece que, de repente, se han vuelto todos tontos y nadie sabe el por qué no hay pan para nadie cuando, apenas un tiempo atrás, había carne para todos. ¿Acaso no somos los mismos?. Pues no. No lo somos porque, al igual que hiciéramos nosotros con los ignorantes indios de los países que conquistábamos en el medievo, con unas cuentas de colores se llevan nuestro pan y nuestra sangre.

Como hicieran aquellos indios salvajes en su momento, para recuperar el pan y la sal que hasta pocos años atrás nos sobraba, habrá que echar a los invasores al mar. Habrán de construirse muros que nos protejan de las garras de los buitres económicos mundiales y murallas como las del Imperio Qin que impidan el paso de los "chupasangres" que actualmente nos abocan a la anemia más absoluta. La globalización solo sirve para que los grandes sean más grandes y los pequeños más pequeños. Si esto es así, ¡que se jodan!. Personalmente no hay expresión que me guste tanto como la palabra libertad. Pero, pensándolo bien, resulta que... ¡Quien más se beneficia de la libertad son los golfos, los mangantes, los holgazanes, los sinvergüenzas...! 
- ¡Cojones! -me pregunto asustado al verme escribiendo estas palabras- ¿Me habré convertido en un dictador...? (Indudablemente no, pero si en un viejo chocho.)

RAFAEL FABREGAT
(El último Condill español)

30 de diciembre de 2012

0884- LA NECESIDAD DE RECICLAR.

Hasta hace un siglo escaso la riqueza del planeta apenas había sido explotada y obtener cualquier material de la naturaleza era fácil, rápido y económico, puesto que ya se habían inventado gran cantidad de máquinas que facilitaban los trabajos de extracción. Tan fácil era la obtención de materias primas y tanta su abundancia, que cualquier mortal podía acceder a unas vigas de hierro con las que construirse una casa o una partida de madera con la que cerrar esa misma vivienda con buenas puertas y ventanas de madera noble. Pero, claro... ¡Sacar y no meter, echa la bolsa a perder!. La demanda creciente pronto determinó que lo que parecían recursos ilimitados prontamente se tornaron escasos. El planeta es grande pero la gente es mucha y su despertar económico amenazaba ruina inminente para la naturaleza y su ecosistema. Sin embargo la humanidad tiene la suerte de que algunas cabezas (no muchas) son inteligentes y por lo tanto pensantes.


- ¡¡¡ Eureka !!! -dijo alguien- ¡La solución es reciclar!.
- ¿Qué es reciclar? -se preguntaron todos expectantes.
Condescendiente, el de la cabeza pensante explicó a los más cortos de entendederas que se trataba de "reutilizar" los materiales de deshecho, convirtiéndolos por segunda vez en materiales nuevos de primera calidad. A muchos aquello les pareció una utopía, pero la práctica demostró que efectivamente la idea era posible y fácilmente realizable.
Lo que primero entendieron todos, por ser conocido de siempre, fue que los metales fundidos de nuevo tienen la misma constitución y propiedades que los recién salidos de la mina, por lo que su reutilización no solo era posible sino que incluso podía aumentar sus posibilidades con la aleación de otros componentes. Había más dudas en lo concerniente a las maderas, pero las avispadas cabezas dieron enseguida con soluciones que paliaran el deterioro medioambiental que la tala masiva representaba. 

Había que regenerar las zonas de tala con la plantación de nuevos árboles, a la vez que aprovechar la totalidad de la madera extraída mediante la molturación y prensado de las partes inicialmente inservibles, a las que incluso se podían añadir viejas maderas. La fabricación de aglomerados pronto demostró que el resultado final gozaba de las mismas propiedades que la madera natural, con la ventaja de no arquearse. 
También con el papel, realizado con pasta de madera, su reutilización era simple, fácil y barata. Era cuestión de no dejar que ni la más mínima hoja de papel fuera quemada o echada a la basura. Su recogida y conversión en nueva pasta era seguramente el más fácil de los reciclados y cada kilo reutilizado eran árboles que no era necesario talar.


Sucedió lo mismo con los plásticos. Elemento de difícil eliminación, salvo con su quema siempre muy contaminante. El plástico, como todos saben, es una sustancia química y sintética llamada polímero y cuyo componente principal es el carbono. Siendo de estructura macromolecular, puede moldearse bajo calor y presión adoptando cualquier forma según el uso que quiera dársele. Su éxito fue inmediato puesto que la multitud de piezas de uso cotidiano, hasta entonces fabricadas normalmente en metal, eran costosas, difíciles de hacer y caras mientras que, por el contrario, hacerlas con el nuevo material plástico no tenía otro inconveniente que el de realizar un molde con el que se fabricarían miles de objetos en serie y su coste siempre sería muy inferior. 
Si en los materiales metálicos o madera hubo una fácil solución de reciclado, el plástico no se quedaba atrás. Todos sabemos lo fácilmente que un trozo de plástico se vuelve líquido con el calor. Recuperar el plástico de los miles de usos que actualmente tiene es también una de las cuestiones más fáciles, si realmente nos los proponemos. Como en el caso de los metales, fundir el plástico y devolverlo al usuario como un nuevo producto es no solo factible, sino tremendamente barato. Con esta acción evitamos el empleo innecesario de hidrocarburos y la contaminación atmosférica que ello supone. Sin contar que son muchos los países que no tienen petróleo y su dependencia les empobrece notablemente.


En cuanto al vidrio... Todos sabemos que su reciclado es tan fácil que la práctica totalidad de las bebidas de refresco o alcohólicas se venden "a envase perdido" y no como antaño cuyos envases eran recuperables y significaban un verdadero trastorno para consumidores y fabricantes puesto que, si cara era su recogida no lo era menos su limpieza, eliminación de etiquetas y nueva colocación, etc. Actualmente, como si de plástico se tratara, se refunden por medio del calor y una nueva masa caldosa pasa a transformarse posteriormente en nuevos envases para ese mismo uso o en cualquier otro objeto de vidrio que necesitemos. De todo esto se desprende que, por medio del reciclado, la reutilización de las materias primas es posible, práctica y barata por lo que la naturaleza y el medio ambiente están a salvo de un desastre que parecía inminente. 


Lo que ayer era un cubo de basura, hoy es una silla y lo que hoy es una lata de cerveza mañana puede ser el motor de un avión. ¡Qué cosas!. Esto se lo cuentas a un extraterrestre... ¡Y no se lo cree!

RAFAEL FABREGAT 
(El último Condill español)

29 de diciembre de 2012

0883- LA ESTAFA DE BUGARAK.

Bugarak es una pequeña localidad francesa de apenas 200 habitantes situada en el departamento de Aude, en la región del Languedoc-Roussillon. El pueblo se hizo famoso en la segunda mitad del pasado siglo XX al descubrirse que tiene sus estratos geológicos situados al revés de lo que es habitual, es decir: que sus capas más antiguas están arriba, próximas a la superficie y las más modernas abajo, en un fenómeno natural poco frecuente que se conoce como cabalgamiento. Tal peculiaridad ha hecho que la zona sea visitada frecuentemente por seguidores de lo que se ha dado en llamar la "New Age" (Nueva Era), corriente filosófica y espiritual que pone su acento en la magia, la brujería y el mundo del ocultismo. El pueblo sonríe a los visitantes porque bueno es que hablen de uno, aunque sea mal...


Según esta horda de pirados (con perdón) el "fin del mundo" anunciado por los Mayas mil años atrás y que con toda seguridad (decían) debía de llevarse a cabo el pasado día 21 de Diciembre del corriente año 2.012, tenía en el municipio de Bugarak la salvación para los que allí se refugiasen. Algo así como "el Arca de Noé", pero sin que hubiera nadie en el pueblo que se llamara de ese modo y sin que se tuviera a mano ningún arca, vamos... ¡ni siquiera una Zodiac!. Sin embargo todos podemos dar fe de que, efectivamente, en esa localidad no ha sucedido nada. No reventó el planeta, ni se agrietaron sus campos, ni llegaron hasta allí las olas del mar inundándolo todo. ¡Claro que el pueblo está a 430 metros de altura...! Aldeanos, espiritistas, brujas, clarividentes, comecocos... ¡Todos se salvaron!.


La fe, ya se sabe, es creer lo que no se ve. Y a los seguidores de la "Nueva Era" no es fe lo que les falta. Ellos "sabían" que en el pico de la montaña de Bugarak anidan los alienígenas y que el fatídico día 21-12-2012 les meterían a todos dentro de su nave espacial y les salvarían del apocalipsis maya y del desastre universal. Jo, ¡yo es que les tengo una envidia...! ¿Por qué Dios me habrá hecho tan incrédulo?. 


Naturalmente ni en Bugarak ni en toda la comarca había una habitación libre para el fatídico día. Hoteles, fondas, pensiones... Nada, todo agotado. Todos preguntando por los tickets para la nave espacial, pero nadie sabe nada... A pesar de todas las vicisitudes la gente acudió en masa. Se habilitaron los campos yermos circundantes a la comuna para poder plantar tiendas de campaña y allí llegaron los feriantes alternativos, con sus velas de cera de abeja, sus mermeladas caseras, su jabón ecológico y sus rebecas de lana de oveja merina. El bar del pueblo agotó los bocadillos, pero alguien trajo un saco de alubias blancas del pueblo vecino y pudieron guisarse unas estupendas "cassolette" (cazuela de alubias blancas con chorizo y panceta) con las que los visitantes pudieron aplacar su hambre espiritual y la otra.  


El día anterior al gran acontecimiento el alcalde de Bugarak (Jean-Pierre Delord) va de acá para allá desesperado. La gente acude a centenares y no hay forma humana de acomodarles. El "grand-père Francoise" (el abuelo Paco) pastor de ovejas retirado más de treinta años atrás, le dice al alcalde que se tranquilice, que todo acabará al día siguiente, que no merece la pena calentarse la cabeza...
- Sí, sí, -responde el alcalde- mais les gens veut mourir bien trop et bien dormante... (Si, si, pero la gente quiere morir bien comida y bien dormida...)


A la mañana siguiente la gente madruga, no quieren perderse nada. El fin del mundo está previsto entre las once y las doce de la mañana y tras el tazón de chocolate (hace un frío del carajo) el personal se acomoda mirando hacia el pico de 1.230 metros, garage de ovnis... Unos sudan, otros tienen la cara pálida y fría. Las diez y media, las once, las doce pasadas... 
A la una en punto se oyen los gritos del dueño de la posada:
- ¡Le vin de la Garonne et les cassolette sont préparés et servies sur le buereau! (El vino de Garona y las "cassolette" están preparadas y servidas sobre la mesa). 
¡¡¡ Desbandada general !!!. Las sillas plegables vuelan por los aires y la gente se arremolina a la entrada del pequeño bar que, a pesar de tener comida en abundancia no puede atender la demanda de mesas. Sin embargo los dueños de taberna nunca se han caracterizado por estar dormidos. 


Bajo unas higueras que hay frente a la casa se reparten unas cajas vacías y se improvisa el acomodo del personal. El vino y las alubias con chorizo, acompañadas de buen pan y mejor vino relajan y "resucitan" al personal . Más pronto que tarde todos se olvidan del anunciado fin del mundo, de los ovnis y demás zarandajas. El alcalde, músico aficionado, saca su acordeón y la agorera mañana acaba con un baile vespertino donde todos giran al compás de la mazurca, la carmagnole y el vals...

RAFAEL FABREGAT 
(El último Condill español)

0882- AÑO NUEVO VIDA NUEVA.

Estimados lectores y amigos: 
Falta ya muy poco para entrar en el nuevo año 2.013 que todos esperamos sea "el comienzo del fin" de este amargo momento económico que, todo el mundo en general y los españoles en particular, estamos pasando. 
Después de muchas indecisiones al respecto, he decidido renovar el titulo de este Blog con la que hasta ahora ha sido mi firma. EL ÚLTIMO CONDILL. Con toda seguridad, nada me define mejor puesto que, como ya os he contado en otras ocasiones, parece ser que soy el último descendiente que queda en España de aquellos bravos irlandeses que, huyendo del hambre por la plaga del mildiú de la patata, llegaron a nuestro país a mediados del siglo XIX, como otros muchos lo hicieron a otras partes del mundo. Quizás hayan todavía otras personas en España con este apellido, pero yo no tengo noticia de ello. Me consta, eso sí, que en el continente americano y especialmente en Estados Unidos, los cromosomas de la familia Condill fueron más favorables a tener hijos varones y por lo tanto existen varias familias que llevan todavía este apellido, pero no crean que son tantos. Por lo visto a los Condill nos gustan tanto las mujeres que no sabemos hacer otra cosa que inundar el mundo de féminas, a cual más guapa.
Espero que os guste la nueva presentación del Blog y aprovecho la ocasión para agradeceros vuestro interés y para desearos un feliz año 2.013.

RAFAEL FABREGAT 
(El último Condill español)

28 de diciembre de 2012

0881- TOMEMOS UNA TAZA DE CAFÉ...

Parece ser que los antiguos etíopes fueron los descubridores del energético y tonificante brebaje, cuyos estimulantes efectos comprobaría en propia persona el pastor Kaldia, modesto criador de cabras etíope del siglo IX que por lo visto fue el primero en conocer los efectos de esta preciada fruta, puesto que de allí era originario este arbusto singular. De todas formas la historia de Kaldia bien podría ser una simple leyenda puesto que no se tuvo conocimiento de ella hasta bien entrado el siglo XVII. En principio el café se extendió desde Etiopía a Egipto y Yemen siendo en este último país donde tenemos la evidencia más temprana del uso del café como tal, puesto que aparece descrito en los monasterios sufi de Yemen en el siglo XV. Sería pues en Arabia donde por primera vez se tuestan los granos y se machacan para preparar un café, basto pero similar a lo que actualmente conocemos. Un siglo después (s.XVI) la fama de este preparado se había extendido por todo el norte de África, había cruzado las fronteras de Oriente Medio y había llegado a Persia y Turquía. 

De allí pasó a Venecia y se extendió por toda Europa, llegando por vía marítima hasta Indonesia y el continente americano. El nombre de "café" parece asignado por los turcos (qahvé) aunque hay quien defiende su origen en el nombre de la región etíope de Kaffá, donde las primeras plantas tenían sus raíces. El nombre etíope de dicho árbol era bunnu. Una leyenda sobre el origen de esta bebida habla del místico yemení Abu-al-Hasan que viajando por Etiopía observó a unas aves de vitalidad inusual y viendo las bayas que estaban comiendo las probó y experimentó aquella misma energía. La leyenda antes apuntada del pastor Kaldia refiere que viendo como sus cabras mordisqueaban las rojas bayas del café, las probó y experimentando aquella vitalidad desproporcionada llevó un puñado de ellas a un monasterio cercano. Cocinadas por los monjes les parecieron de tan mal sabor que las repudiaron echándolas al fuego, de donde emergió prontamente un atrayente aroma. Escarbadas inmediatamente las brasas recuperaron los granos tostados y puestos nuevamente en agua caliente se produjo la primera taza de café de la historia.


El árbol del café o cafeto tiene su origen en la antigua Abisinia, parte oriental africana llamada actualmente Etiopía y aunque en este momento hay diferentes especies, la de origen inicial o arábico supone todavía un 75% de la producción mundial. Sin embargo la mayor parte del café se produce actualmente en el continente sudamericano. Viendo la vitalidad que el preparado despertaba en las gentes, a principios del siglo XV el café fue prohibido por los imanes musulmanes y sacerdotes ortodoxos, primero en La Meca (1511) y posteriormente en Egipto (1532) pero el uso de aquella bebida tan tonificante estaba ya tan popularizado que las autoridades decidieron retirar el decreto para evitar enfrentamientos. El médico alemán Léonard Rauwolf, llegado de un viaje por tierras orientales en 1.583, describió por primera vez las bondades del brebaje: "El llamado café es una bebida negra como la tinta y útil para numerosos males, especialmente del estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, servido en un utensilio de porcelana que se pasan de unos a otros y del que se sirven un vaso lleno para cada uno. Está hecho con agua caliente y el fruto de un arbusto llamado bunnu".


El primer local (café) del mundo se abrió en Constantinopla el año 1.554. El café llegaría a Europa alrededor del año 1.600 por medio de mercaderes venecianos y se instalarían también locales para degustarlo socialmente. Como sucediera en el Cairo y la Meca, también al Papa Clemente VIII le sugirieron sus cardenales que prohibiera el uso del café pues significaba una amenaza de los infieles. El Papa antes de pronunciarse decidió probar la bebida, tras lo cual dictaminó que era una verdadera lástima que solo los infieles disfrutaran del placer de tan prodigioso brebaje. El café fue bien recibido por todos los religiosos cristianos pues, al decir de los monjes, te mantiene despierto y con el espíritu limpio. Al enterarse los musulmanes de la bendición apostólica de Roma, celosos de que los cristianos disfrutaran de los frutos de su coffea arábica prohibieron su exportación. En 1.650 el peregrino Baba Budan escondió siete plantas y se las llevó a la India plantándolas en su huerto de Mysore (Karnataka) y multiplicándolas en tal cantidad que aún hoy subsisten árboles descendientes de aquellos brotes iniciales. De todas formas, en mayor o menor cantidad, los comerciantes venecianos no cesaron de seguir importando el producto.


Cafetería New York Palace. (Budapest  1894)
A lo largo del siglo XVII se abrieron por toda Europa un sin fin de cafeterías, siendo muy popularizadas por la gente intelectual y lugar donde se repartían panfletos contra el régimen y se propugnaban diferentes agitaciones hasta el punto de hacer pensar a las autoridades en el cierre de aquel tipo de establecimientos. El siglo XVIII los problemas y las prohibiciones de apertura de cafeterías seguía latente en muchos países. En Rusia estaba incluso penado su uso con torturas y mutilaciones. El año 1.689 el café cruzó el océano Atlántico y se instaló en un establecimiento de Boston ganando rápidamente popularidad. Los grandes cultivos se extendieron rápidamente por Indonesia y Ceylán, pasando prontamente a América del sur donde se consolidaron definitivamente debido a sus excepcionales condiciones climáticas. Inicialmente fueron infructuosos los intentos de llevar la plata del café al Nuevo Mundo pues en los más de dos meses de travesía las plantas morían ante un ambiente marino que les era perjudicial. 


Aún estando prohibida por el rey de Francia la salida de esquejes sin autorización, el año 1.723 el capitán de la marina de Martinica Gabriel Mathieu, de viaje a París, presto a embarcar en el puerto de Nantes para regresar a su tierra consiguió dos esquejes de café y los plantó en una caja de madera cuya tapa era de cristal para que se mantuviera el calor y quedaran aisladas del medio marino. Por primera vez y tras muchas vicisitudes y cuidados las plantas del café 
llegaron vivas al Nuevo Mundo. 
Al llegar a su casa Mathieu plantó los esquejes en el lugar más favorable de su jardín y los rodeó de una cerca de alambre de espino para evitar su robo o que algún animal los malograse ante la fragilidad de su primer año de vida. Las plantas crecieron con rapidez y al tercer año produjeron dos libras de semillas que Mathieu repartió entre los amigos y conocidos que estimó dedicarían todo su interés al desarrollo de este cultivo. 


Cincuenta años más tarde la isla de Martinica contaba con 19 millones de plantas de café. De allí los cafetales pasaron a Santo Domingo y Guadalupe para después extenderse al resto de islas y países del continente sudamericano. Aunque algunos agricultores realizaban el secado en la propia finca, para evitar ese laborioso trabajo, muchos de ellos vendían en el propio campo las bayas recién recolectadas que los comerciantes adquirían a peso para posteriormente proceder a su limpieza y secado previo a su comercialización exportadora. Estos comerciantes eran verdaderos expertos en la calidad del grano, muy dependiente de las zonas de cultivo, de las condiciones climatológicas del año en curso y de los cuidados que el propio agricultor daba a su cafetal, por lo que el precio variaba notablemente de una partida a otra. 




Se dice que Trieste es la capital del café. Tras su designación en 1.719 como puerto franco del Imperio Austrohúngaro, se abrieron en Trieste las primeras tiendas para la degustación de aquella exótica bebida negra de la que tanto hablaban intelectuales y artistas. Surgen de inmediato los "caffé concerti", algunos de los cuales aún perduran trescientos años después como cafés históricos de Trieste. A finales del siglo XVIII la ciudad contaba con 66 empresas de importación y otras 14 dedicadas a la torrefacción y elaboración del producto final. 



Puerto de Trieste (Italia) a finales del siglo XIX.
El auge de la comercialización del café fue allí de tales proporciones que en 1.904 se inauguró la "Bolsa del café" y en 1.914 llegaron a desembarcarse en el puerto 1,8 millones de sacos. En 1.933 la firma italiana Cafés illy fundó en Trieste una de las compañías cafeteras más importantes del mundo, hoy presente en más de 150 países. En las siguientes décadas otras muchas empresas de café se instalaron también en esa misma ciudad italiana y actualmente se comercializan alrededor de 500 millones de euros anuales que dan trabajo a más de mil personas. 
Y todo ello gracias a las golosas cabras del pastor etíope Kaldia...

EL ÚLTIMO CONDILL

27 de diciembre de 2012

0880- LA HORROROSA MUERTE DE PEDRO DE VALDIVIA.

El fundador de Chile, Pedro de Valdivia,  nació en Villanueva de la Serena -Extremadura-  (España) el 17 de Abril de 1.497. Era hijo de Pedro Oncas de Melo y de Isabel Gutiérrez de Valdivia, familia de hidalgos con tradición militar. Con 23 años (1.520) inició su carrera militar luchando en la Guerra de las Comunidades de Castilla y participó posteriormente en otras muchas batallas al servicio de Carlos V. En 1.527 se casó con Marina Ortiz de Gaete y ocho años después partió hacia el Nuevo Mundo, no volviendo a ver jamás a su esposa.
En 1.535, ya en el continente americano, participó en la conquista de Venezuela y tres años después pasó a Perú, alistándose al servicio de Francisco Pizarro para el que trabajó como Maestre de Campo. Agradecido por sus servicios éste le recompensó con minas y tierras, nombrándole también vicegobernador del territorio de Chile. Tras el control de numerosas resistencias indígenas y algunas conspiraciones, en 1.548 Pedro de Valdivia regresó al Virreinato del Perú donde el Presidente de la Audiencia de Lima y Gobernador del Perú, Pedro de Lagasca, le confirmó el título. Nuevamente en Chile mantuvo sus luchas contra los diferentes pueblos indígenas hasta que finalmente murió en Tucapel el 1.553. 


A medida que bajaban hacia Chile se les unieron otros conquistadores hasta sumar algo más de una veintena de castellanos. La noticia de su marcha hacia las tierras bañadas por el Pacífico se habían difundido por el altiplano y otros más se sumaron a la expedición hasta sumar 110 españoles, número que fue creciendo a medida que avanzaba. A su llegada a Atacama la Chica, Pedro de Valdivia llevaba todo un ejército compuesto por ciento cincuenta y tres hombres y dos clérigos, además de un millar de indios de servicio que ya empezaban a ralentizar la marcha de la expedición. Al entrar en el Desierto de Atacama Valdibia decidió dividir la expedición en cuatro grupos separados por una jornada, con el fin de que los pobres pozos de agua pudieran recuperarse mientras llegaran los grupos siguientes. Continuamente encontraban los restos de hombres y animales que les precedieron, algunos apoyados yertos a la peña que pensaban les protegería de aquel duro final. Afligidos por el macabro paisaje muchos se arrepintieron de su audaz aventura pero aquellos que osaron amotinarse fueron ahorcados por traición y el resto continuó la marcha sin volver atrás sus cabezas. 

Tras dos meses de marcha, el desierto más seco del planeta dejó de mostrar manantial alguno y el ejército creyó su vida acabada. Desesperados cavaron un pequeño pozo allí donde descansaban y como si de un milagro se tratara el agua manó en abundancia antes de llegar a los dos metros de profundidad. Aunque más parece leyenda que realidad, lo cierto es que el lugar se mantiene vigente con el nombre de Aguada de Doña Inés, nombre de la plasenciana Inés Suárez que, aunque para disimular se hacía pasar por criada, era realmente la amante de Pedro de Valdibia. A partir de ese punto comenzaba su jurisdicción por lo que en honor a su tierra natal lo llamó Nueva Extremadura. Formó la tropa y los sacerdotes entonaron un Te Deum. El conquistador, dando unos pasos a caballo con la espada desnuda en mano ordenó que se denominase a la zona "Valle de la Posesión". A pesar del júbilo reinante un detalle no pasó desapercibido para todos y es que Valdibia tomó posesión en nombre del rey y no de Pizarro que es quien ordenó la expedición, lo que daba a entender que se consideraba gobernador. 


El 15 de Junio de 1.541 el cabildo de Santiago de Chile nombró a Valdivia gobernador y Capitán General Interino en nombre del rey mientras el vicegobernador, nombrado por Pizarro, astuto, renunció al cargo. La pobreza de aquellas tierras era extrema. La colonia se construyó con maderos revocados con barro y techos de paja, con una plaza central que era todo un pedregal yermo. Una breve acequia atravesaba el poblado y cercano el rancho de Valdibia, la pequeña iglesia y la cárcel. Los ciento cincuenta aventureros que le acompañaban esperaban que la reputación de haber oro en las inmediaciones fuera cierta, pero algunos ya empezaban a impacientarse. Una exploración por los valles próximos, en busca del preciado metal, les llevó al Valle de Aconcagua donde les espera su cacique para derrotarles. Tras varias horas de lucha y muertos muchos indios, su jefe Michimalonco fue aprehendido y a cambio de su libertad acompañó a los españoles a los lavaderos donde obtenían el oro, con gran júbilo de los conquistadores. Dos españoles con experiencia minera dirigía a más de mil indios que el cacique había facilitado para la extracción de oro, al tiempo que otros veinticinco trabajaban junto al río Aconcagua en la construcción de un barco que llevara el oro al Perú y trajera suministros de todo tipo. 


A los pocos meses Valdivia fue avisado de que se preparaba una conspiración para asesinarle pero una catástrofe impidió que se llevara a cabo. Liberado el cacique Michimalonco los indios de los lavaderos y del astillero se habían sublevado. Atrajeron a los soldados con una olla repleta de oro y les mataron en la emboscada, arrasando posteriormente ambos proyectos. Aquello era solo el comienzo puesto que los insurgentes estaban preparando el ataque definitivo a los invasores españoles. Alguno de aquellos que pensaban traicionar a Valdivia se alegró de tan nefastos acontecimientos por lo que éste mandó apresar a los cabecillas y disimuló con los demás pues necesitaba de todos para poder defenderse de los indígenas. Los cinco confesos principales fueron ahorcados tras el breve proceso. Para escarmiento de que algún otro quisiera rebelarse, los cuerpos fueron dejados colgados ondeando al viento durante semanas. Mientras tanto Michimalonco había convocado a todos los jefes del valle y miles de indios se prepararon para la rebelión, tomando como primera medida el no suministrar víveres a los invasores. 


Viendo en la falta de alimentos una insurrección inminente, Valdivia cogió presos a siete caciques de otras tantas tribus y les dijo que aceptaran vivir en paz con ellos o les declararían definitivamente la guerra, conminándoles a que acabara de una vez por todas aquella situación y ordenándoles que se trajeran provisiones o los jefes no serían liberados. Inteligentes, los indios no trajeron los víveres demandados pues sabían que el tiempo jugaba a su favor. Los exploradores vieron entonces que estaban reuniéndose en el valle dos concentraciones de hasta 5.000 hombres o más. Valdivia cogió a noventa de sus soldados para atacar la mayor de esas concentraciones, en la confianza de que si derrotaran a una de ellas el resto desistirían, al tiempo que  aprovecharían para abastecerse de víveres. La otra concentración ya había sido derrotada por ellos en anterior ocasión por lo que confiaba que el resto del contingente (32 jinetes y 18 infantes, más unos 200 yanaconas) pudieran resistir bien guarecidos en Santiago. No hubo tiempo para llevar a cabo la estratagema. Michimalonco se había acercado sigilosamente con sus hombres a las proximidades del pueblo y los españoles se prepararon para la embestida. 


El domingo 11 de Septiembre de 1.541, tres horas antes del amanecer, el grito atronador de los indios de Aconcagua y Mapocho dieron inicio a un asalto inesperado: ollas de fuego que arrojaban en las cercas de carrizo y que prendían rápidamente en las frágiles casas de madera y paja. Salió la caballería lanceando en la penumbra a los indios, pero en la oscuridad éstos se rehacían rápidamente y a la llegada de los primeros rayos de sol la aldea ardía por los cuatro costados. La criada y amante de Valdivia, Inés Suárez, viendo que los indios penetraban en el poblado sin que los españoles pudieran contenerlos marchó a la habitación donde estaban presos los jefes indios y mandó a los guardias que los matasen antes de ser rescatados. Más aterrorizados que predispuestos a la matanza los guardias le preguntaron como debían matarles por lo que cogiendo Inés Suárez una espada respondió: ¡D'esta manera!. Y ella misma los decapitó a todos. 


Cogiendo las cabezas salieron a la plaza y los indios al ver las cabezas de sus capitanes dejaron de pelear y se retiraron, cuando en realidad tenían la batalla prácticamente ganada. Una última carga de caballería, al final de la tarde, selló la inesperada victoria de los españoles que hicieron retroceder a los últimos indios que se resistían a abandonar el campo de batalla. Habían muerto veintitrés caballos, cuatro cristianos y más de cien yanaconas. Toda la colonia, pertenencias y escasos víveres habían sido quemados. Entre españoles y yanaconas sobrevivieron unas ochocientas personas para las que no había otro alimento más que tres cochinos, dos pollos y tres medidas de trigo.


Empecinados en permanecer en aquellas duras tierras se enfrentaron a la pobreza y aquellos puñados de trigo fueron guardados para su siembra. Se reedificaron las casas, esta vez con adobe, se araron los campos, se confeccionaron prendas con pieles de perro y se construyó una muralla defensiva. En 1.543 llegó a la bahía de Valparaíso un barco del rey con el anhelado socorro y una columna de apoyo con setenta jinetes. En agradecimiento se levantó una ermita en la que se depositó una pequeña virgen que Valdivia había traído de España y que siempre llevaba en su montura, a la que a partir de entonces dio el nombre de Virgen del Socorro. Con el tiempo esta pequeña ermita se convertiría en la iglesia de San Francisco, que aún perdura en el Santiago actual y cuya virgen preside el altar mayor, como último vestigio que perdura de aquella época embrionaria de Chile. Repuesta la colonia, Valdivia siguió sus planes de conquista y hasta consiguió aliarse con su antiguo enemigo Michimalonco que no volvió a hostilizarle. Incluso llegaron a establecerse algunos intercambios comerciales entre indígenas y españoles. Por exigencias de la Corona y el apoyo de la Iglesia, se hizo necesario establecer una encomienda por la que los indígenas debían tributar en trabajo o especie siendo los conquistadores los encargados de hacer llegar a España esos frutos, lo cual llevó a las rebeliones continuadas de aquellas gentes. Muchas fueron las ciudades creadas, pero muchas también las vidas que costaron. Valdivia llega al Seno de Reloncaví y divisa a lo lejos la isla de Chiloé, máximo punto en pos del Estrecho de Magallanes y no registrándose más escaramuzas cree que la región está por fin pacificada, aunque la aparente tranquilidad mapuche obedece a otras causas bien diferentes... 

En 1.553 se entreven los primeros síntomas de rebelión general y sus capitanes le advierten del inminente alzamiento indígena. Los años de represión han enseñado a los indígenas las artes españolas de la guerra y uno tras otro fuertes y ciudades van siendo destruidos. Valdivia asume personalmente el mando de un destacamento con 50 jinetes y llega a Tucapel donde el silencio de la destrucción flota en el ambiente. Establecido el campamento entre las ruinas, el bosque bulle de pronto con gritos de guerra al tiempo que una masa de indígenas se precipita hacia la posición española. Contenido el primer ataque, un nuevo contingente armado con mazas y boleadoras se lanza sobre ellos y cuando la mitad de los españoles yacían en el suelo, los indígenas se retiran presentándose de inmediato un nuevo escuadrón de refresco. Viéndolo todo perdido Valdivia ordena la retirada, pero es tarde. Solo el clérigo Pozo y él mismo pudieron salir a lomos de sus caballos pero cruzando unas ciénagas quedaron empantanados y fueron rápidamente apresados. Todos los españoles, excepto Valdivia, fueron decapitados y sus cabezas puestas en picas y paseadas por la región.


El gobernador fue llevado a presencia del toqui Lautaro que mandó atarlo en un poste clavado en el suelo, próximo a una gran hoguera. Tres días duró una tortura que llegó a conocimiento de los historiadores a través de relatos orales, siempre coincidentes en que (sin matarle) le fue cortada la carne de brazos y piernas empleando conchas afiladas y atándole previamente sus miembros para que no se desangrase. Asaron su carne en la hoguera y se la comieron ante sus ojos. Finalmente le hicieron un corte en el pecho y extrajeron su corazón en carne viva, tras lo cual le cortaron la cabeza y sacaron la parte superior del cráneo para poder llevar a cabo el último ceremonial que consistió en beberse la chicha en aquel cuenco humano, tras haberse comido asado el resto de su cuerpo. Según relatan las crónicas de aquellos tiempos, el odio de los araucanos hacia Valdivia era de tales dimensiones que el cráneo del conquistador español sirvió para celebrar la victoria en cada una de las ciudades fundadas por Valdivia y arrasadas por los indígenas. Sin embargo la simiente conquistadora de Valdivia estaba echada y nuevos gobernadores del Virreinato del Perú ocuparían su lugar en tiempo breve. La independencia definitiva de Chile no llegaría hasta el día 12 de Febrero de 1.818, tras la victoria de los patriotas contra los realistas en la Batalla de Chacabuco.

EL ÚLTIMO CONDILL

25 de diciembre de 2012

0879- FELIZ NAVIDAD Y BUEN AÑO 2.013 PARA TODOS.

A MI ADORADA ESPOSA, A MIS HIJAS Y NIETAS, A LOS YERNOS Y SUS FAMILIAS, A CUÑADOS, HIJAS Y PAREJAS, A TODOS NUESTROS FAMILIARES Y AMIGOS, A QUIENES ME HONRAN LEYENDO ESTE BLOG Y A TODOS EN GENERAL. 
A TODOS, TODOS...

¡¡¡¡¡ FELIZ NAVIDAD !!!!!



MERRY CHRISTMAS AND MY BETTER DESIRES FOR THE NEW YEAR 2.013. 
SINCE IN SPAIN Y AM THE LAST ONE THAT STAYS WITH THE SURNAME "CONDILL" OF IRISH ORIGIN, A SPECIAL RECOLLECTION FOR ALL THOSE THAT, IN THE REST OF THE WORLD, TAKE IT PROUDLY.

The Last -Spanish- Condill 

Cabanes (Spain), 25-12-2012.


24 de diciembre de 2012

0878- EL TESORO DE QIN SHI HUANG.

"Los guerreros de Xi'an" son un conjunto de más de 7.000 figuras de terracota (hombres y caballos) de tamaño real, encontradas en Marzo del año 1.974 en las proximidades de Xi'an, en la provincia de Shaanxi (China). El hallazgo se produjo con motivo de unas obras para el abastecimiento de aguas de la ciudad. Al parecer, el conjunto monumental representa un poderoso ejército que custodia la tumba de Qin Shi Huang, primer emperador de la Dinastía Qin, fallecido el 10 de Septiembre del año 210 a.C.  A su muerte, en el palacio de Shaqiu, el emperador se encontraba haciendo un viaje buscando la vida eterna en las legendarias islas de los inmortales.

Qin Shi Huang había nacido en Handan, capital del estado enemigo de Zhao en el primer mes del año chino (260 a.C.) y por lo tanto se le puso el nombre de Zheng. Había nacido en una China dividida entre estados feudales en guerra permanente, entre los cuales Qin era el más poderoso de ellos. Zheng era hijo de Zichu, un príncipe real de la casa Qin que estaba de rehén en Zhao bajo acuerdo de los dos estados. Zichu regresó después a Qin y tomó el cargo de primer ministro. El joven Zheng ascendió al trono en el 247 a.C., con apenas 12 años de edad, por lo que un regente dirigió el país hasta el año 238 a.C. cuando, con casi veintidós años de edad, ante la dilación del regente en ofrecerle el poder llevó a cabo un golpe y ocupó el trono del estado de Qin. Zheng, el joven rey de Qin, siguió combatiendo contra los otros estados hasta derrotar al último de ellos en el año 221 a.C. momento en el que, con 38 años de edad, se autoproclamó Primer Emperador de China. 


Para evitar anarquías, la primera medida fue abolir el feudalismo, dividiendo el territorio en provincias dirigidas por gobernadores civiles y militares que eran nombrados por el propio emperador. En prevención de acumulaciones de poder, cada pocos años los gobernadores eran reasignados a provincias diferentes. Nada escapaba al control del emperador. Se construyeron nuevas carreteras que comunicasen las diferentes regiones y se unificaron pesos y medidas, la moneda y hasta el ancho de los ejes de los carros para que todo se adaptase a un destino común. En la escritura , el emperador declaró obligatoria la implantación de caracteres empleados en el reino Qin, deshaciéndose de todos los sistemas de escritura locales y de los diferentes caracteres existentes en los antiguos estados feudales de China. 


Para hacer saber al cielo que todo quedaba unificado bajo la orden de su emperador y para que el conocimiento de estos caracteres se propagara rápidamente entre el pueblo, este edicto fue tallado en la roca de las montañas de toda China. En pocos meses la escritura de todo el país quedó unificada. Posteriormente iniciaría los trabajos de construcción de la muralla china y de su mausoleo. La Historia lo describe como un duro tirano, supersticioso y gobernante mediocre. El filósofo confunciano Xun Zi lo comparaba a un jefe de tribus bábaras y escribió:  "Qin tiene el corazón de tigre o de lobo... avaricioso, perverso, ansioso de beneficios y sin sinceridad." Como se ha dicho antes, el emperador murió en el 210 a.C. mientras estaba de viaje. Sucedió en al palacio de la prefectura de Shaqiu, a dos meses de distancia de Xiangyang, la capital. Preocupado por un posible levantamiento popular, su primer ministro (Li Si) decidió ocultar su muerte y volver a Xiangyang. 


Li Si entraba cada día en el carro del emperador y fingía discutir con el mismo para no levantar sospechas, al mismo tiempo que ordenó que dos carros que llevaban pescado se situaran antes y después del carro imperial. Fueron dos largos meses de viaje en los que el nauseabundo olor del emperador y las sobras del pescado invadieron buena parte de la regia caravana. A su llegada a ciudad Li Si anunció la muerte de Qin Shi Huang y los motivos y medidas tomadas para evitar su conocimiento.
El mausoleo de Qin Shi Huangm tenía originalmente 116 m. de altura y 2,5 Km. de circunferencia, instalado todo ello en un complejo de 56 Km2.. Actualmente y debido a la erosión, 2.200 años después, el túmulo piramidal tiene 210 m. de lado y viene a ser una especie de pequeña montaña de 86 m. de altura y 1,5 Km. de circunferencia. Las diferentes figuras de terracota, todo un ejército de hombres y caballos en perfecta distribución para una hipotética batalla, custodian la tumba del emperador. 


Los antiguos historiadores chinos cuentan que la tumba propiamente dicha se excavó en profundidad y una vez finalizada se construyó sobre ella la pirámide. Por esos mismos escritos, se cree que se trata de una planta diáfana, con un maravillosos sarcófago de bronce del emperador en el centro. La sala recoge una representación de los territorios bajo su mando, con sus cordilleras, ríos y lagos realizados en mercurio. El techo recrea el cielo, cuajado de piedras preciosas que simulan las estrellas del universo. Qin Shi Huang fue enterrado en su mausoleo, cercano a la moderna Xi'an, con los famosos guerreros de terracota. Se dice que en su fantástica tumba fueron enterradas lámparas de luz eterna, lo que se cree pudiera ser alguna forma primitiva de crear electricidad. También quedaron en la tumba sus arquitectos, obreros y todos aquellos que tomaron parte en la preparación de la tumba, así como sus mujeres y concubinas, a fin de mantenerse el secreto de su acceso. 


Para evitar el saqueo del inmenso complejo y de lo que guardaba su interior, todo fue rodeado de numerosas trampas, pozos mortales y sustancias tóxicas que impidieran el paso de los profanadores de tumbas. Por último se cubrió todo ello con el imponente ejército de terracota y encima la gigantesca pirámide de 116 m. de altura. 
Según indican los radares geológicos, hay excavados dos túneles de saqueadores que no llegan al recinto central, por lo que se cree muy probable que la tumba esté intacta. Las excavaciones se llevan a cabo con la máxima meticulosidad. Justamente por miedo a las numerosas trampas de las que se tiene constancia y al objeto de no causar el más mínimo daño a la cámara mortuoria, los trabajos van muy lentos y aún en el presente año 2.012 todavía no se ha llegado a la misma. 


No gustándole hablar de la muerte, Qin Shi Huang no había hecho testamento por lo que el primer ministro Li Si persuadió a su segundo hijo (Huhai) para que fabricaran uno, al tiempo que obligó a su primer hijo (Fusu) al suicidio. Huhai no fue tan capaz como lo fue su padre y cuatro años después fue asesinado, el palacio imperial y los archivos quemados y la dinastía Qin finalizada. Sin embargo Qin Shi Huang dejaba dos importantes huellas de su paso por el mundo: la Gran Muralla y su Mausoleo. Ambos perduran 22 siglos después de su muerte. Su mausoleo, siendo inexpugnable, quedaría en el olvido y con el paso de los siglos quedó convertido en un simple montículo de tierra prontamente invadido por los árboles y la maleza. La dinastía Qin había desaparecido. Los Han tomaron el relevo con un reinado moderado, desterrando inmediatamente el legalismo en favor del confuncionismo y suavizando las leyes que les perpetuarían en el poder durante siglos. 

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