31 de agosto de 2012

0781- LA LEYENDA DE LA CABALLERÍA POLACA.

La historia arranca el día 1 de Septiembre de 1.939, cuando las tropas de Hitler invaden el territorio polaco. Los nazis lo tenían todo perfectamente planeado para que aquello fuera una guerra-relámpago. La sencilla táctica consistía en hacer valer su superioridad tecnológica en un ataque con vehículos de gran velocidad capaces de sorprender al enemigo. Los nazis esperaban que, con una táctica tan poco convencional como efectuar una invasión exclusiva de vehículos ligeros y pesados en masa, los polacos serían masacrados sin tiempo a reaccionar. Hoy, cuando todo viaja a velocidades supersónicas, puede sonarnos a broma pero en aquellos tiempos la idea no era tan descabellada. El factor sorpresa podía ser determinante y de hecho lo fue.

La narración de estos hechos fue un mito de la II Guerra Mundial, que no sabemos hasta que punto fue cierta. La cuestión es que se dijo que una unidad de caballería polaca cargó de forma tan valerosa contra decenas de tanques alemanes que los obligó a huir en desbandada. (?) Naturalmente hay cosas que no pueden ser... y esta es una de ellas. La leyenda no es que la batalla fuera ganada o perdida por aquella unidad de caballeros, sino el hecho de que, aún a sabiendas de que nada podían hacer caballos contra tanques y que serían aniquilados sin remisión, salieron igualmente al campo de batalla a defender su territorio. Al menos, así se dijo...

En aquellos tiempos la caballería todavía jugaba un papel importante dentro del ejército polaco, hasta el punto de que incluso algunos oficiales creían imposible que aquellos valerosos jinetes cayeran antes las balas enemigas. Ante el despliegue alemán los polacos no podían hacer nada, salvo esperar la ayuda de alguno de sus aliados.  En esa fecha Polonia no tenía más que tres docenas mal contadas de carros de combate rusos que había adquirido tres años antes y con los que no tenía práctica alguna de lucha. Uno de los primeros objetivos alemanes era abrir un corredor que por el norte de Polonia le diera acceso al mar Báltico. Hitler solo admitía la victoria y a tal fin destinó nada menos que al 4º ejército nazi. Informados los polacos de las intenciones alemanas, remitieron a la zona dos divisiones de infantería y una brigada de caballería.


De acuerdo con la leyenda, la unidad de jinetes polacos era conocida con el nombre de "la Brigada de Caballería Pomorska" y constituyó una de las acciones más emblemáticas de la II Guerra Mundial. La narración de esta gesta cuenta que en una acto de inconsciente valentía la caballería polaca cargó con lanzas y espadas a la unidad de tanques alemanes. Como es natural, los "Panzers" masacraron a los valientes caballeros que nada podían hacer contra los acorazados nazis. La masacre fue de tales dimensiones que se cuenta que esta carga de la "Pomorska" fue la última de su historia. A los nostálgicos les quedó claramente demostrado que la época de la caballería había finalizado. Lo que se cuenta en esta historia fue realmente fascinante pero, ¿realmente habían ocurrido los hechos relatados?. Según el historiador Zaloga (que allí no estaba) el mito es falso. 


Según explica este escritor, los contrincantes de la "Caballería Pomorska" fueron una unidad motorizada alemana que efectivamente contaba con algunos vehículos, pero no eran blindados. El día 2 de Septiembre de 1.939 y junto al río Brda la caballería polaca libró la batalla que le llevó a la gloria y fama mundiales. A última hora de la tarde de aquel día histórico, el jefe del 18º Regimiento de Lanceros coronel Mastelarz, situó a dos escuadrones tras las líneas enemigas. Saliendo al galope de un bosque cercano, sable en mano, sorprendieron al atónito batallón de infantería alemana al descubierto. Los jinetes diezmaron rápidamente al enemigo pero finalmente la tecnología se impuso cuando las ametralladoras obligaron a la caballería polaca a retirarse. Después del ataque, 20 de los 50 jinetes habían muerto pero, aún así, el comandante de la 20ª División de Infantería Motorizada alemana pidió a sus superiores permiso para replegarse, "ante la intensa presión de la caballería polaca". 


Al día siguiente, replegadas las fuerzas de ambos bandos y con el campo lleno de cadáveres, se llevó al lugar a corresponsales de guerra italianos asegurándoles que los jinetes polacos habían cargado contra los carros alemanes. Lo más chocante es que todos, incluso los alemanes, dieran fe y por lo tanto credibilidad a la mentira puesto que la noticia favorecía a las dos partes. La noticia ensalzaba la tecnología alemana, a la vez que resaltaba el honor y valentía de la Caballería polaca. Esa y no otra fue la causa de que la leyenda se extendiera imparable, como uno de los episodios más destacables de la II Guerra Mundial para las fuerzas alemanas y mito la campaña de Polonia. Aunque parezca mentira, hay cosas (muy pocas) que favorecen a dos bandos por igual...

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30 de agosto de 2012

0780- EL INSACIABLE "TÍO SAM".

Tras la derrota de España en la Guerra de Cuba, nuestro país perdió prácticamente todas sus posesiones de ultramar. "El insaciable tío Sam" no se limitó a quedarse con todas las posesiones españolas en el Caribe, sino que fue más allá y mediante el "Acuerdo de París del 10 de Diciembre de 1.898" obligó a España a cederle también las Islas Filipinas y Guam. No fue casual que esto ocurriera en aquel momento... Hacía ya mucho tiempo que los Estados Unidos miraba los territorios insulares españoles con insana envidia y nunca España había pasado por tan pésima situación de desgobierno.


Catafalco de Alfonso XII
Con Alfonso XII casi tibio en su tumba, sin otro descendiente que un niño de 2 años  (Alfonso XIII) y con una viuda (María Cristina de Habsburgo) ostentando una regencia que le venía más que grande, de forma totalmente vergonzosa el presidente estadounidense William McKinley decidió aprovechar el momento de debilidad hispana para robar todos sus territorios de ultramar, haciendo creer al mundo que lo hacía de forma desinteresada y con el único propósito de devolverlos a sus legítimos dueños.

Más de 50 años tardó Estados Unidos en apartar definitivamente sus intereses económicos y políticos de esos territorios. Por muy Estado Libre que se llame, en pleno siglo XXI, Puerto Rico aún sigue en manos de Estados Unidos. Pero, en fin, no es de los territorios caribeños robados a España de lo que estaba previsto escribir hoy, sino de Filipinas. No en balde se decía en aquellos tiempos que en España jamás se ponía el sol. Era verdad. Para quienes no estén muy sobrados de geografía recordaremos que las Islas Filipinas son un archipiélago y república del sureste asiático, en el océano Pacífico. Nada menos que 7.107 islas, con un total aproximado de 300.000 Km2 y casi 100 millones de habitantes, cuya capital es Manila.


Desembarco de Magallanes
La llegada del portugués Fernando de Magallanes, el año 1.521 al servicio de la Corona española, supuso el dominio pero también la llegada de la civilización a estas tierras entonces divididas en varios reinos y rajanatos que luchaban constantemente entre sí. Reclamadas las islas para España por su descubridor, la colonización comenzó en 1.565 a cargo de Miguel López de Legazpi que, procedente de Nueva España, fundó los primeros asentamientos que determinaron el año 1.571 la capital en Manila. Durante más de tres siglos Filipinas fue gobernada por la Corona española que la defendió de multitud de desafíos externos, especialmente piratas chinos, neerlandeses y portugueses. Incluso la Guerra de los siete años llegó a Manila por medio de fuerzas británicas, que fueron rápidamente repelidas. 


Barco estadounidense
Claro que el pirata más importante (EEUU) aún estaba por llegar... A finales del siglo XIX las autoridades coloniales ya recibían constantes presiones de los movimientos independentistas que llevaron a algunas ejecuciones. Era cuestión de tiempo. Tras la ocupación de Cuba por las tropas norteamericanas, la llegada a Filipinas de los vencedores no se hizo esperar. Para entonces el país ya estaba sumido en plena revuelta. Aún así en el Tratado de París la Corona española había conseguido un pago simbólico por la cesión de los derechos sobre las islas. Eran 20 millones de dólares a cambio de un territorio que semanas antes había declarado su independencia de España y había nombrado su primera república. Para ser un país vencido, los negociadores españoles no lo hicieron tan mal.


Guerra filipino-estadounidense
Lógicamente Estados Unidos no dio su reconocimiento a la independencia de los filipinos ya que había gastado veinte millones de dólares y había que amortizarlos. Sobrevino una guerra que finalizó, como no, a favor del bando estadounidense. Abandonados a su suerte por las tropas españolas, un grupo de desarrapados tenía que defenderse de una de las primeras potencias mundiales. Los independentistas perdieron y Filipinas quedó como Protectorado de EEUU hasta 1.935, momento en el que se le dio el estatus de Estado libre asociado. Los planes para conseguir la independencia definitiva quedaron aplazados al desatarse la II Guerra Mundial y producirse además la invasión japonesa de las islas. Cuando las tropas aliadas derrotaron a los japoneses en 1.945, más de un millón de filipinos habían muerto a manos de unos y otros. Por fin, el 4 de Julio de 1.946, Filipinas consiguió la independencia de los Estados Unidos.


Enrique Mari, un anciano de 83 años, es uno de los últimos hispanohablantes de Filipinas. Nacido en 1.929 dice que el idioma con el que habla más cómodamente es el español, puesto que es el que se hablaba en su casa de niño. Enrique Mari era hijo de padre santanderino y madre filipina, aunque hija de padre catalán. Cuenta que cuando él era niño, en Filipinas todos entendían todavía el español, aunque respondían en tagalo. 
- Después ya se perdió -rememora.
Cuenta que de niño le llamaban "Pocholo"  y que en la residencia de ancianos donde está habla poco con la gente ya que, aunque hay otros que hablan español, "están un poco idos". De los 27 ancianos de la residencia 10 son de ascendencia española. A su lado está Celia Blanco, de 92 años. Se queja de que en la residencia ya no hacen bailes como antes... 
"Pocholo" comenta que, en su opinión, la Guerra Mundial fue la causante de que el idioma español desapareciera de Filipinas. Solo en Manila murieron más de 100.000 civiles la mayor parte hispanohablantes que, más extendido en las clases ilustradas, ocupaban cargos administrativos o comerciales. La ciudad quedó en ruinas y los que sobrevivieron marcharon a España o a otros países. Actualmente solo un escaso 1% habla español en Filipinas.

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29 de agosto de 2012

0779- LA DEVOTA DOÑA CECILIA.

El pueblo de Borja (4.000 habitantes) está situado junto a la N122 a medio camino entre Soria y Zaragoza (España). Estos días pasados ha sido noticia por un hecho curioso, de mucha menos trascendencia de la que se ha querido dar, por falta de noticias de mayor calado. Para desgracia de todos, las de mayor importancia nunca faltan, pero ya estaban muy trilladas. En plena canícula, tenía que ser algo refrescante y el chivo expiatorio fue la señora Cecilia Giménez García, una octogenaria que, al igual que hacen cientos de feligreses en España y el mundo, dio unas pinceladas sobre las manchas de humedad de una de las pinturas de la ermita de la localidad, pintura sin firma relevante (curiosamente de su abuelo) y que ya había sido otras veces retocada por ella misma sin que nadie le llamara la atención, según Cecilia reconoce y afirma. 


El problema, en esta ocasión, es que estando la "restauración" a medio camino le salió a la señora un viaje del IMSERSO y el trabajo quedó pendiente para el regreso, con tal mala fortuna que antes de su retorno alguien, que desconocía el asunto, dio la voz de alarma por el mal aspecto que presentaba la pintura en cuestión. Originalmente la citada pintura era un Ecce Homo de escaso tamaño, pintado por Elías García sobre uno de los pilares de la ermita dentro del Santuario de la Misericordia pero no del siglo XIX como algunos han indicado. El tal  Elías era un afamado pintor de Requena (Valencia) que había nacido en 1.894 por lo que con toda seguridad la pintura es de bien entrado el siglo XX. 


El pintor valenciano tenía amigos y familiares en Borja, motivo por el cual pasaba parte de sus vacaciones estivales en esta localidad y fundamento para obsequiar a los vecinos de la misma con la pintura que ubicó en uno de los pilares del santuario y que podemos contemplar a la derecha de esta fotografía. Al Ecce Homo en cuestión la "restauradora" no había hecho otra cosa que borrarle las partes dañadas por la humedad que, como afirma Cecilia, estaban pendientes de pintarse nuevamente. Seguramente el resultado habría sido una chapuza pero, ya que se hizo con buena intención, debemos darle el beneficio de la duda. Doña Cecilia no era el típico malhechor que entra en un templo o en un cementerio a robar o a realizar destrozo alguno. 


Se trataba de una feligresa ejemplar, nieta del autor además de devota y aficionada a la pintura que, cansada de ver cada día el deterioro de la obra de su abuelo sin que las autoridades demostraran el menor interés, decidió dar unas pinceladas para aliviar la pena de ver como toda la imagen de Jesucristo se caía a pedazos. Como se ha dicho anteriormente ella afirma haberlo hecho ya otras veces, aunque no sabemos si fue en la misma obra o en alguna otra parte del templo. No es algo tan extraño. Cientos de edificios religiosos de nuestro país están cayéndose a trozos sin que nadie haga nada por preservarlos y con más frecuencia de la que sería deseable, cualquier aficionado da unos retoques. Es de suponer que los especialistas dejarán la imagen tal cual la hizo el autor, o al menos eso esperamos.


A 8 Km. de la población el Santuario de la Misericordia está situado en la Muela Alta de Borja, una de las últimas estribaciones de la sierra del Moncayo, a 672 metros sobre el nivel del mar. Hasta 1.578 era tan solo una simple ermita con casa para el sacerdote que la custodiaba. En el 2.000 se hicieron grandes cambios, entre ellos la adecuación de un albergue que da servicio a quienes visitan los Parajes Naturales aledaños. 
Después de tanta polémica resulta ser que casi 200 países del mundo saben donde está Borja, cosa que ni siquiera el 80% de los españoles conocían hasta ahora. Cientos de visitantes escudriñan cada día la pintura y deambulan antes o después por la población dejándose sus dineros. Resulta extraño que la fama de una región, un pueblo y los extraordinarios vinos que allí se elaboran, lleguen de una forma totalmente ajena a la esencia de esas tierras y sus gentes.
Así es la vida. Lo que no pudo conseguir la excelente Garnacha de estas tierras, una de las mejores de España y del mundo, lo consigue una señora octogenaria sin otras dotes que su buena voluntad y un pincel del "todo a cien". El pueblo de Borja está "haciendo su Agosto" nunca mejor dicho, encantado con la polémica creada con las escasas dotes pictóricas de la vecina Cecilia y agradecido a su protagonista. Incluso las autoridades tienen dudas sobre si restaurar o no la pintura que ha llevado al pueblo a la fama. De risa, pero así son las cosas...

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0778- EL CONFLICTO DE ASIA MENOR.

La I Guerra Mundial trajo importantes cambios, no todos para bien. Uno de los peores fue el empleo de armas químicas y la muerte de miles de combatientes que sirvieron de conejillos de indias para la prueba de sus efectos sobre el campo de batalla. El objetivo principal era acabar con el Imperio Otomano que, tras la contienda, quedó reducido a la ciudad de Estambul y un pequeño territorio de Asia Menor. Derrotados los turcos y acabada la guerra faltaba fijar las condiciones de paz, en las que poco tenía que decir el perdedor. Según lo convenido en la Conferencia de París de 1.919 y posterior Tratado de Sevres de 1.920, un acuerdo de paz entre el derrotado Imperio Otomano y los aliados repartía el territorio entre los vencedores. 


De acuerdo con lo pactado, en la Anatolia Central se creó el estado de Kurdistán pasando algunos distritos a ampliar la República de Armenia que se había independizado de Rusia; el Reino de Grecia recibía la Tracia Oriental, Imbros, Ténedos y Esmirna; quedó fijada la total independencia de Egipto, Hedjaz y Yemen; Mosul, Palestina y Transjordania quedaron bajo administración británica; Siria, Líbano y Alejandreta bajo administración francesa, con algunas influencias adicionales en Cilicia; Chipre quedó para los británicos y Castellorizo para los italianos, con influencia adicional en la región de Antalya. Estados Unidos y Rusia quedaron fuera del tratado.


Dicho Tratado, aceptado por el sultán Mehmed VI como un mal menor, nunca fue ratificado por el grueso del Imperio Otomano. Los nacionalistas, al mando de Mustafá Kemal Atatürk, se levantaron en armas contra griegos y armenios logrando mantener en su poder Anatolia y Tracia Oriental, eliminando al mismo tiempo las influencias de Francia e Italia. Este movimiento nacional pactó relaciones internacionales con la Unión Soviética en 1.921 y posteriormente con Francia. Los acuerdos de Kümrü y Kars fijaron las fronteras orientales definitivas de Turquía. La fortaleza de sus ataques había dejado sin efecto el Tratado de Sevres y propició la firma de uno nuevo, el Tratado de Lausana de 1.923.  


El Imperio Otomano había desaparecido de la faz de la tierra, pero Turquía se levantaba nuevamente ya no como un país derrotado, sino como una nueva República potente y estratégica. Encrucijada entre Europa y Asia, históricamente había tenido mucho que decir y seguiría teniéndolo. En esta nueva singladura sus gobiernos tuvieron clara la conveniencia de una excelente relación con los países occidentales y se afilió al Consejo de Europa y a la OTAN, a la OCDE, la OSCE y el G-20. Políticos y economistas de todo el mundo la clasifican como primera potencia regional. La derrota del Imperio quedaba olvidada. Con su valentía, Mustafá Kemal había transformado la derrota en el renacer de una nueva Republica que tenía mucho que ofrecer al mundo. De hecho, Turquía ya entró en la II Guerra Mundial de la mano de los Aliados, convirtiéndose en miembro de las Naciones Unidas.
El Conflicto de Asia Menor quedaba relegado a los anales de la Historia...

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28 de agosto de 2012

0777- LOS GENERALES MALDITOS.

Buena parte de los generales que colaboraron con Franco en el Alzamiento Nacional y posterior Guerra Civil nunca lo hicieron pensando que como resultado de la contienda se instalara su dictadura. Ellos lucharon contra una república tocada por el comunismo radical y permisiva con las actuaciones de las bandas anarquistas. Nunca pensaron que la meta había de ser otra cosa que no fuera la reimplantación de la monarquía a corto plazo y así se lo hicieron saber al "generalísimo" al acabar la contienda claro que, para entonces, Franco ya tenía hechos sus planes y su respuesta fue la destitución, cuando no la persecución, de todos los que no le apoyasen en sus ansias de poder. Se dice que tampoco Franco había tenido nunca, como plan premeditado, convertirse en dictador de aquella España que nacía tras la victoria del Alzamiento. Sucedió al parecer que, como a los escaladores, tras la victoria tan duramente alcanzada a Franco le asaltó el "mal de altura". Ese mareo propio del que ha subido más alto de lo que sus facultades permiten, una borrachera que después de la correspondiente reflexión puede tener dos resultados bien diferentes: retirarse a descansar o envalentonarse para hacer cumbre. 

Franco optó por lo segundo pero, en esa nueva batalla, todos ya no estaban dispuestos a ayudarle.  A él ya no le importaba, para entonces Franco ya lo tenía claro y decidido: CUMBRE o NADA. 
Un elevado número de altos cargos fueron destituidos, degradados, algunos incluso desterrados, otros encarcelados o enviados a la reserva. Otros tuvieron más suerte y pudieron presentar su dimisión, que naturalmente les fue aceptada. La Audiencia Nacional, al servicio del dictador, elaboró un sumario de "Delitos contra la Humanidad". No vamos a enumerar la larga lista de los imputados, pero si a señalar a algunos de los más destacados colaboradores de la victoria franquista en la Guerra Civil de 1.936 que formaron parte de la "Lista de los veintisiete" que conspiraron contra Franco en la esperanza de recobrar para España la monarquía. Hasta treinta y cinco fueron acusados por supuestos "crímenes de guerra", muchas veces por cumplir las órdenes de quién ahora les acusaba.


General Aranda
Aranda Mata (General)
Galarza Morante (Coronel)
Tella Cantos (General)
Varela Iglesias (General)
Solchaga Zala (General)
Limia Ponte (General) 
Kindelan Duany (General) etc., etc.
Terminada la Guerra Civil todos empezaron a presionar. Nadie quería en el poder a un dictador. Si no todos, la mayoría eran eran partidarios de restablecer la monarquía, Gobierno tradicional español que había elevado a España a los niveles más altos del planeta. De palabra y por carta todos ellos hicieron saber a Franco sus ideas al respecto. Estas cartas, entregadas en Septiembre de 1.943, obligaron a Franco a actuar con la rapidez y la contundencia necesaria para anular la amenaza. Tras cada lectura una degradación, un destino forzoso, un envío a la reserva o un encarcelamiento. Poco importó que se tratara de militares intachables que habían colaborado activamente en la victoria de la recién finalizada Guerra Civil.
El conspirador principal de la maniobra de restauración monárquica fue el General Aranda. En la primera actuación de represión franquista Aranda ya fue arrestado aunque, en su condición de héroe nacional, hubo que liberarle aunque apartándole de los puestos de poder. De la Capitanía General de Valencia a la Escuela Superior del Ejército y en 1949 a la reserva. 


General Tella
El General Tella fue uno de los perseguidos más duramente por su patente enemistad con Franco. Destituido como Gobernador General de Burgos y con más carácter que Aranda tuvo la osadía de decirle a Franco que no había hecho la guerra para perpetuarle a él en el sillón, sino para restaurar la monarquía legal. Enviado inmediatamente a la reserva fue acusado más tarde de irregularidades administrativas. Obsesionado por la injusticia que con él se había cometido con los años fue perdiendo el juicio. 
General Kindelan
El general Kindelan, creador de las fuerzas aéreas españolas, tuvo claro desde el primer momento que la Corona debía ocupar la España arrancada de las manos republicanas y así se lo hizo saber a Franco. El resultado fue su arresto y humillación pública al ofrecerle al general Yagüe el Ministerio del Ejército del Aire. Uno tras otro fueron cayendo todos. Aquel "generalito", al que tantos tacharon de tan limitadas habilidades, lo tenía claro y se salió con la suya. 
Poco a poco, todos los que no estuvieron de acuerdo con que ostentara el poder de forma permanente quedaron relevados de sus cargos y prebendas. 


El resultado es obvio por tan conocido. Instalado bajo la sombra de los palios eclesiásticos, aquel dictador de menuda estatura demostró que no le temblaba la mano a la hora de asegurarse la permanencia en el poder. Mutuamente ambas fuerzas se daban la tan fresca y agradable sombra. Hasta su muerte, casi 40 años después, tuvieron en sus manos el destino de España y lo que es más importante, el de todos los españoles. Los primeros años tras la contienda, muchos de los perdedores fueron duramente perseguidos. Algunos, con justicia o sin ella, fueron encarcelados durante meses. Otros incluso fueron fusilados. Por duro que nos parezca todos sabemos que, independientemente de quien sea el ganador, es lo que suele suceder tras una guerra de esas características. Si hay un Dios a quien se le pueda pedir algo está claro que evitar una guerra civil es, detrás de la salud, lo más importante. 

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24 de agosto de 2012

0776- LOS 400 DE GORDILLO.

Los 400 de Gordillo.
El "pastor" no se ve porque, cuando se trata de ir de camino, va delante. Otra cosa es cuando el rebaño llega a destino, entonces el pastor se pone detrás. Si amigos. Lamentable pero real. Sucede lo que nunca nadie imaginó que sucedería. Tan asustados que estaban algunos de un gobierno de derechas con mayoría absoluta y resulta que todos se burlan de él sin que se tome medida alguna. La oposición que no puede hacer el PSOE, por la mucha mierda que acumula, la está haciendo un payaso de circo, anarquista para más señas, que se burla del gobierno, de la oposición, de la policía y muy especialmentede los jueces y de la Ley. Naturalmente estoy hablando de "La Banda del Gordillo" un tunante que, formando parte del gobierno andaluz, se desentiende del escaño que ocupa y se echa a la calle demostrando que no es otra cosa más que un charlatán de feria.
Está claro que la policía no es responsable de nada. Tanto ellos como la Guardia Civil se limitan a obedecer las órdenes recibidas "de arriba", por lo que es en las esferas superiores donde está la culpa del mal.

Palacios de la Banda.
Visto lo visto, a cualquiera de nosotros, nos da más miedo el Ministro del Interior que Sánchez Gordillo, que no deja de ser nada más que un infeliz, seguido por un puñado de borregos mucho más infelices que él mismo y a quienes se les está permitiendo todo cuanto hacen, a la espera de que se les acabe la pólvora, o que se les revienten los callos de los pies.
No digo yo que la postura no sea inteligente, pero estamos haciendo reír a todo el mundo y muy especialmente a la oposición. Con estas imágenes cualquier idiota puede pensar que en España todo es posible, porque los que no estamos tan idiotas ya estamos empezando a pensarlo también. Los ocupantes de lo ajeno no actúan de forma simbólica, sino que usan y abusan de lo que no es suyo. A la vista está que los lujos también les gustan, por lo que su proletariado no es sentimental sino forzado por la falta de dinero.

Cáceles con TV plasma, gimnasio y piscina.
Visto todo lo que hace este grupo de gamberros, sin que se les impida por parte de la autoridad, solo cabe pensar que en este país solo vale la ley de los sin ley. A la vista está que funcionamos porque, en general, todos somos demasiado buenos. Si gobierno, justicia y policía son incapaces de pararles los pies a cuatrocientos gamberros dirigidos por un anormal, ¿qué garantías tenemos los españoles si un buen día a alguien con verdadero poder se le cruzan los cables?. Ahora empiezo a entender el por qué de unas cárceles tan bien construidas y con tantas comodidades. Desde luego los que mandan no tienen previsto ir a la escuela, porque los colegios no están tan bien equipados... Gallinas, que son un atajo de gallinas. ¿Es que la imagen de España no vale nada?. Claro que a ellos esto les importa bien poco. ¡España...! ¿Qué es España?. Desde luego no somos más que un montón de mierda, el basurero en que ellos, los de antes y los de ahora, nos han convertido.

El Tempranillo.
En el colmo de la imbecilidad Sánchez Gordillo está creyendo que, en su actuación de circo ambulante, emula a Mahatma Gandhi. (!) Nada más lejos de la realidad, pero que no se ría demasiado el Ministro de Interior cuando el mundo entero empieza a catalogarle como el moderno Robin Hood. Hace escasas entradas ya escribí yo sobre este particular. El infeliz leyó de niño la historia del cordobés José María el Tempranillo, bandolero de Sierra Morena que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y le gustó aquella novela. Lo que no sabía él es que el elemento en cuestión era un borrachín que estaba en el centro de todos los líos y abría en canal a una persona por un puñado de maravedís. Ignorante de esta circunstancia el pequeño José Manuel dijo para sí: ¡yo de mayor quiero ser el Tempranillo!. Y helo ahí, con su sombrero de paja y "palestina" en ristre...

La cosa parece de risa, pero no es risa lo que a la gente seria le provoca. Vergüenza ajena y rabia, mucha rabia. Tanta que más de cuatro están pensando si volverán a votar algún día. Pensaban cuatro tontos, entre los que me incluyo, que los "pájaros" que vuelan alto eran cultos y firmes en sus creencias, en sus decisiones y en la firmeza y aplicación de las mismas. Para eso les votamos, ¿o no?. Yo no estoy, ni mucho menos, en posesión de la verdad absoluta pero, visto lo visto, estoy empezando a creer que unos y otros no son más que comediantes sin otro objetivo que colocarse de por vida. ¡Ojo!, que no digo yo que nadie robe nada. ¡Solo faltaría!. Tan locos no están ya que, sin robar, bien que llenan la saca.


Teniendo como cosa inevitable que ninguno de los que se meten en política buscan el interés general y el engrandecimiento del estado, lo que si pediríamos es que (por lo menos) supieran legislar y aplicar después las leyes para que de ellas emanara la justicia correspondiente. Y el que la haga, que la pague. ¡Y que se cumplan las condenas!, tanto si es un año, como si son 30. ¿Tan difícil es?. Atracar supermercados, ocupar fincas, asaltar bancos, invadir hoteles privados usando de piscinas y terrenos sin que policía y guardia civil digan nada. Pero, ¿a donde vamos?. ¿Donde están los responsables del orden y la ley?.
Miramos, claro que miramos, pero no los vemos...

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23 de agosto de 2012

0775- ATAQUE VIKINGO A SEVILLA.

Corría el mes de Agosto del año 844 cuando una flota de más de ochenta naves fueron avistadas en el estrecho, frente al Al-Andalus. Eran los Nordumâni, más conocidos con el nombre de los vikingos. Temibles guerreros procedentes de las regiones escandinavas que días antes habían arrasado Lisboa. No se conocía a tan fieros piratas por esas tierras, entonces musulmanas, pero si se sabía de las barbaridades que infringían a los habitantes de los pueblos por los que pasaban. Estos sanguinarios hombres del norte siempre venían por vía marítima por lo que, cualquier territorio emplazado cerca del mar o a orillas de río navegable, estaba siempre en peligro de sufrir sus temidos ataques.

Ruinas monasterio de Lindisfarne.
Las incursiones vikingas nunca habían llegado a cotas tan meridionales. Hasta el año 793 nada se supo en Europa de estos asaltantes del mar pero fue en esa fecha cuando saquearon el castillo-monasterio de Lindisfarne, al norte de Gran Bretaña. A partir de ese momento las incursiones fueron frecuentes, hasta el punto de ocupar buena parte de las tierras de Irlanda, Inglaterra y Francia. Ante la imposibilidad de pararles, era cuestión de pactar. En rey galo entregó Normandía a uno de los más poderosos caudillos vikingos con la única condición de que mantuviera alejados a otros grupos de las mismas etnias. Los vikingos tuvieron gran influencia en la historia europea. Grandes navegantes, hacia el año 1.000 incluso llegaron a las costas americanas por la ruta de Groenlandia.

Pero, en fin, volvamos a Sevilla... Viendo la importante desembocadura del Guadalquivir y comprobado su excelente calado, los vikingos decidieron internarse en busca de nuevas aventuras. Como se ha dicho eran más de ochenta embarcaciones, cincuenta y cuatro de gran tamaño y unas treinta menores. Días atrás esos mismos vikingos habían arrasado Lisboa. El gobernador musulmán Ibn Hazm había luchado duramente contra ellos pero el desastre fue inevitable. Cuando las velas vikingas desaparecieron en el horizonte, hacia el sur, también Ibn Aazm mandó mensaje al emir de Códoba informándole de lo sucedido y de la dirección que habían tomado los invasores. Todo fue inútil. Los vikingos fueron más rápidos. Catorce días después del abandono de lo que quedó de Lisboa, los vikingos se habían apoderado de la Isla Menor de Cádiz y remontaban el Guadalquivir.

Avistados los barcos a su entrada a la desembocadura del Betis, los mensajeros llevaron la mala nueva al gobernador de Sevilla y al emir de Códoba Abd-Alrahmân. Los andalusíes ya conocían las fechorías de los vikingos a través de gentes norteñas y por los comerciantes que allí llegaban puntualmente. Sabían de sus ataques despiadados y del rastro de sangre que dejaban a su paso. Se imponía atrincherarse adecuadamente a los hispalenses y que el emir mandara refuerzos de inmediato. Así se hizo, pero llegaron tarde... Cuatro barcos navegaban delante de la flota principal inspeccionando el terreno. A su llegada a Coria del Río desembarcaron y dieron muerte a todos sus habitantes para que no dieran aviso de su llegada al gobernador de Sevilla. Sin embargo el emisario ya estaba en camino. De poco sirvió pues la ciudad, sin caudillo ni guarnición militar, no estaba preparada para repeler un ataque de tal envergadura.

El gobernador de Sevilla, viendo la imposibilidad de repeler el ataque, abandonó la ciudad a su suerte huyendo hacia Carmona. Las gentes Sevilla se desplegaron cubriendo las orillas del río intentando amedrentar al enemigo. ¡Pobres ilusos!. Los feroces vikingos, previamente al desembarco lanzaron miles de flechas que diezmaron a los sevillanos. El desconcierto de los defensores rompió la cohesión y los vikingos aprovecharon el momento para desembarcar, luchando cuerpo a cuerpo seguros de su victoria. La matanza y el saqueo duraron siete días. Las mujeres fueron violadas y los niños y ancianos pasados a cuchillo. A los hombres sanos y fuertes les fue perdonada la vida, a cambio de un destino peor: la esclavitud. Cargados con el botín y los prisioneros, marcharon los invasores al campamento de Isla Menor, en Cádiz. Cuando las tropas de refuerzo del emir llegaron a Sevilla, la ciudad ardía por los cuatro costados.

Camposanto de los Mártires y antigua Sinagoga
Dos meses después los vikingos volvieron a Sevilla esperando encontrar nuevos cautivos con los que engrosar su botín, pero solo encontraron viejos decrépitos que se habían refugiado en la mezquita. De nada valieron sus rezos. Fueron pasados a cuchillo y aquel lugar tomó posteriormente el nombre de Mezquita de los Mártires. Mientras tanto el emir que había replegado sus fuerzas, estaba reuniendo un ejército suficiente para hacer frente con garantías a los atacantes del Al-Andalus. Cuando Abd Alrahmân consideró que tenía las tropas preparadas mandó a sus generales hacia la otrora romana Híspalis. Mientras las tropas de uno de ellos alcanzó el Aljarafe sevillano y se dedicó a provocar al enemigo, el grueso de las tropas con todos los generales al mando se dirigieron a un lugar llamado Tablada, al sur de Sevilla. Siguiendo las órdenes de su general, los provocadores tenían como misión atraer a los vikinghos hacia esa zona.

Los valientes vikingos, no tan avezados en las artimañas de la estrategia militar, mordieron el anzuelo y fueron en persecución de los supuestos fugitivos que habían osado provocarles. Al llegar a Tejada el cielo pareció caerles encima. Allí aguardaban el grueso de las tropas debidamente camufladas a uno y otro lado por lo que al superar los vikingos su posición les atacaron por detrás, al mismo tiempo que los que parecían ser perseguidos daban la vuelta encvontrándose los atacantes entre dos fuegos. Aquella derrota fue la más grande que nunca habían recibido los normandos. Más de mil cadáveres vikingos quedaron sobre la hierba y otros cuatrocientos fueron capturados. Los supervivientes escaparon aterrorizados por la ribera, dejando más de treinta naves abandonadas. Todas las naves fueron quemadas y algunas cabezas enviadas al emir, anunciando la buena nueva de que el peligro había pasado.

Es curioso recordar que los pocos que escaparon con vida fueron finalmente apresados y obligados a convertirse al islam. Asentados en el valle junto al Guadalquivir se especializaron en la cría de ganado y en la producción de los derivados de la leche. Sus quesos fueron los más famosos de aquellos tiempos en la zona.
El año 859 Sevilla sufrió un nuevo ataque normando en el que se incendió la mezquita de Ibn ' Addabâs, actual iglesia de San Salvador y segunda más grande de Sevilla. La respuesta del emir fue dura y contundente pues en ese tiempo había mandado construir una flota con los mejores marinos del islan, capaz de repeler cualquier tipo de amenaza. Las crónicas cuentan que hizo llegar al jefe vikingo un juramento consistente en viajar con esa flota a tierras vikingas y arrasar sus tierras, en caso de derramarse una sola gota más de sangre andalusí.
El jefe vikingo tomó en serio el juramento del emir y no volvió a pisar Al-Andalus...

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22 de agosto de 2012

0774- NO HAY ARMONIA QUE 1000 AÑOS DURE.

Actualmente el mundo no tiene otros límites que los propiamente económicos por lo que, ávido de nuevas experiencias y conocimientos, el turista cultural y el que solo busca el esparcimiento recorren el planeta de cabo a rabo, pero ya con pocas aventuras, sino con viajes perfectamente organizados que no siempre cumplen las expectativas que algunas personas demandan. En fin, hay que entenderlo, en una semana no se puede conocer de "pe a pa" un país, especialmente si en ir y venir ya empleamos dos días. Menos aún si el territorio es grande y la cultura prolífica. Hoy, una vez más, nos hemos ido a China. Allí todo es grande y está lleno de chinos. (Perdón por el chiste malo). 

Ciudad Prohibida
A pesar de ser tan grande (casi 10 millones de Km2.) la densidad de población es alta (140 h./Km2.) o sea, 1.400 millones de chinos corren por allí que se las pelan.  En ningún país del mundo se produce tanto, consumiendo tan poco. Como los mejores coches. Alguien acumulará ese beneficio en su Libreta de Ahorros... (Digo yo)


Puerta Palacio de la Suprema Armonía
Como habrán deducido por el título de la entrada, estamos en la Ciudad Prohibida. Tras entrar por la puerta de Tiananmen, ya dentro del Palacio Imperial, los avezados guías muestran al visitante el complejo recorriéndolo en sentido sur-norte. Imponentes puertas dan acceso a extraordinarios salones que realmente eran palacios individuales, donde se desarrollaban determinadas actividades. 
Es una verdadera locura realizar la visita en épocas vacacionales. Una marea humana, principalmente china, lo invade todo. Vamos pues a escapar del agobio limitándonos a visitar solamente el Salón de la Suprema Armonía, el primero que nos encontramos y el principal del complejo palaciego. Otro día volveremos a ver el resto...


Patio donde el emperador se dirigía al pueblo
Una vez dentro de la Ciudad Prohibida la primera puerta es la de la Suprema Armonía. Tras ella un inmenso patio de 30.000 m2. donde el emperador celebraba su baño de multitudes. 
Desde la citada Puerta se dirigía a las masas y recibía la pleitesía de sus vasallos. Tales celebraciones no eran frecuentes. Solo la ceremonia de acceso al trono, el cumpleaños del emperador o el solsticio de invierno (Nuevo año chino) eran las concentraciones que allí se realizaban. El Salón de la Suprema Armonía, al igual que todo el complejo de la Ciudad Prohibida, fue construido entre los años 1.406 y 1.420 por el emperador Yongle. 


Salón del trono
Son en total 720.000 m2. y 980 edificios que costaron 15 años de duro trabajo a más de un millón de trabajadores. Hasta 1.644 el palacio fue corte de la Dinastía Ming ya que en esa fecha rebeldes dirigidos por Li Zicheng los destronó. Acorrado por los Manchues y fuerzas del general Wu Sangui, huyó prontamente Li Zicheng, no sin antes incendiar gran parte de los palacios de la Ciudad Prohibida.
La Dinastía Qing (manchues) tomaron el relevo de los fundadores del Imperio (Los Ming) y gobernaron hasta 1.912 cuando el revolucionario Yuan Shikai les destronó e impuso un gobierno dictatorial. En 1.921 se formó en Shanghai el Partido Comunista chino y se iniciaron diferentes confrontaciones civiles que llevaron a la proclamación de la República Popular de China en 1.949. Un gobierno comunista y dictatorial, no mucho mejor que los anteriores.


Pintura de la dinastía Ming
Los magníficos palacios en los que jamás había puesto el pié persona no autorizada por el emperador, desde 500 años atrás, quedaron bajo el dominio del pueblo. (De los nuevos mandamases, quiero decir) Había sido casa y palacio de 24 emperadores (14 de la Dinastía Ming y 10 de la Dinastía Qing). Ahora pisaban aquellas mismas alfombras otros pies, igual de tiranos. Para que China empezara a despegar faltaba tener un poco más de paciencia. Casi un siglo más. El problema es que en este mundo no hay medias tintas. A finales del siglo XX la China Roja y tercermundista dejaba el paso libre al capitalismo más salvaje y radical. La otra cara de la moneda. No creemos que tampoco sea esta la mejor solución. Tan aferrado al refranero español debo decir aquello de que "Quien mucho corre, pronto para..." o bien aquel otro que dice: "Cuanto más alto subas, más dura será la caída...". Por cierto, este último ya está aplicándose en Europa en general y en España en particular. Para los cuatro días que estamos en este mundo, no hace falta correr tanto. Basta con tener lo suficiente, claro que ¿donde están los límites?. En fin, como ya dijo Pepito el de los palotes:
"Pasito a pasito, se anda (con más seguridad) el caminito..." 

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