14 de noviembre de 2012

0846- LOS ESCLAVOS DE COLÓN.

Como todos pueden suponer, Cristóbal Colón no era un angelito, sino un ambicioso aventurero con pocos escrúpulos. Su biografía está plagada de historias que denotan una gran capacidad y corage para lograr sus objetivos, sin mirar cuantos quedaban en el camino. Lógico que así fuera, pues las personas de bien jamás llegan a nada y él, sin duda, fue uno de los grandes. Pero hoy no hablaremos de Colón, sino de las gentes de la región (Departamento de Colón) que, en Honduras, lleva el nombre del descubridor por ser la primera tierra continental que el Almirante pisó en su cuarto viaje (1502-1504) al Nuevo Mundo.
Cuentan las crónicas del Obispo de Nicaragua sobre la conquista española que... "el año 1.641 naufragó un navío cargado de negros en la costa del mar del norte, entre Trujillo (Honduras) y la boca del río San Juan (Nicaragua) de los cuales solo pudo recuperarse la tercera parte de la carga pues muchos de los que llegaron a la playa escaparon internándose en la selva". 


Aquellas gentes no tardaron en establecer contacto con la población local (Los Caribes) que no los aceptaron, guerreando con ellos durante años. Finalmente ganaron los negros, que se multiplicaron con las mujeres de los vencidos, dando lugar a la raza de Los Zambos y el surgimiento de una nación independiente que buscó el reconocimiento de las autoridades coloniales de Quito. Las autoridades españolas temían dar el citado reconocimiento por temor a que fuera un peligroso ejemplo para otros esclavos del país, pero finalmente accedieron y el pueblo fue llamado República de los Zambos o Mosquitos, denominación dada a la raza mestiza proveniente de negros e indígenas americanos y una forma de distinguir las diferentes castas raciales dentro del Imperio Español. 


En esas primeras negociaciones de reconocimiento oficial, llevadas a cabo por los Zambos, éstos viajaron a Quito y dejaron constancia de su presencia por medio de un retrato realizado al efecto y que se envió posteriormente al rey de España Felipe III.  Los retratados en representación del pueblo Zambo fueron el gobernador del mismo, don Francisco Arobé y sus dos hijos. El historiador Eduard Conzemius considera pues que los Zambos son híbridos (mestizos) del grupo Sumu de los Bawihkas y de los negros fugados del barco que encalló en 1.641 al sur del cabo de Gracias a Dios. El historiador Floyd evita la discusión y señala solamente que no fue hasta inicios del siglo XVII cuando los Sumus cambiaron su nombre por el de Zambos-Mosquitos. 

El texto dice literalmente: "Fue en este último sitio (Cabo de Gracias) donde se asentó la más poderosa tribu de los Sumu. Desde allí ampliaron más tarde su influencia sobre los demás Sumus hasta poder afirmar, sin exagerar, que en el siglo XVIII llegaron a gobernar un reino con más de 10.000 súbditos. Sin embargo no fue hasta el siglo XVII cuando la tribu de los Sumus vino a ser conocida con el nombre de Zambos-Mosquitos". 

Desde el punto de vista de Floyd queda claro que se trata de una mezcla étnica de esclavos negros traídos de África, con indios Sumos aunque dejando claro que, al menos en la gente que ocupaba la zona costera, predominaba con diferencia la sangre africana. Aún así, cuando la documentación no estaba bien definida, las autoridades españolas permitieron la esclavización de muchas de esas gentes. 


Poco tiempo después en esta región perteneciente al Reino de Quito, hoy llamada Valle de Chota, los jesuitas fundaron haciendas agrícolas y ganaderas para el autoconsumo de sus colegios y conventos. Expulsados los jesuitas de los territorios de la Corona Española en 1.767, sus esclavos negros fueron vendidos a diferentes terratenientes e incluso al propio rey de España. Integrados plenamente en las haciendas dedicadas al cultivo de caña de azúcar y la ganadería, la emancipación de los negros de la zona esmeralda no llegó hasta mediados del siglo XIX aunque la abolición de la esclavitud no sirvió para integrarse plenamente y muchos de ellos siguieron en un régimen de semiesclavitud por deudas de padres y abuelos. La desaparición total de la esclavitud y su plena integración con la sociedad blanca no llegaría hasta mediados del siglo XX.

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