5 de octubre de 2012

0810- FISCALIZAR AL FISCAL.

Denunciar al denunciante, si se lo merece, tiene que ser no solo legal, sino justo y necesario. Y merecerlo seguro que lo merece porque pocos habrá, si los hay, que sean inmaculados pero... Es muy bonito criticar todo cuanto hacen los demás, pero feo y ruin cuando lo que se hace no es criticar por buscar soluciones de mejora, sino denunciar públicamente irregularidades por el solo gusto de dejar a los demás con el culo al aire, haya o no razón para ello. Porque hay daños que no son por abuso, sino en base a una continuidad que viene de atrás, de tan atrás que todos los que tenemos los pies sobre la tierra lo hemos conocido siempre así y por lo tanto no nos cae de nuevas. Don Perfecto no existe y si lo hubiera no sería el denunciante, ni ninguno de su camarilla. Pero que hagan camino... La vida es larga y con un poco de suerte, un día pueden estar en el punto de mira.


Cuando el fiscal de turno quiere poner todos los puntos sobre las íes de los demás y corregir irregularidades tan antiguas, no creo que sea necesaria la denuncia pública, pues con la advertencia personal tiene que ser suficiente. Claro que algo hay que hacer para llamar la atención, a ver si con un poco de suerte hacemos creer a los cuatro despistados de siempre que somos Roberto Alcázar y Pedrin, salvadores del mundo y por lo tanto necesarios e insustituibles. ¡Qué lástima que tantos salvadores no estuvieran en ese sillón unos años atrás, cuando nuestro pueblo tenía una carretera por hacer y el dinero para hacerla!. ¡Qué lástima de baches que habrán de sufrirse durante décadas!. Unos más que otros, claro está, porque algunos pasamos poco por ella. 


Que joder a los demás está muy feo, pero joderse a sí mismo...¡es demencial!. Hoy todos cuantos necesitan circular por esa carretera, tienen que sufrir sus baches, su estrechez y sus curvas en las que nunca falta un susto tras otro. ¡Qué suerte la nuestra, tener tanta gente que velaba por nuestros intereses...! No a esto, no a lo otro y mientras tanto, todos los pueblos de alrededor progresando a marchas forzadas, mientras el nuestro quedaba en la mediocridad. ¡Gracias por nada a los autores de tantos "favores".!. 
En lugar de parar nuestras carreteras, ¿por qué no iban a parar las urbanizaciones en humedales y plazas de toros, amparadas por la desidia y las ayudas públicas?. Ambas cosas también estaban ahí, a un tiro de piedra... ¡Cuanto hay que trabajar, para no hacer nada...! Y cuan difícil es ocupar un sillón sin tener a nadie que te lo ofrezca, pero en este mundo los hay que tienen soluciones para todo. El primer paso es que el lobo se disfrace de cordero y el segundo buscar una catapulta que te lance hacia las almenas. ¿Difícil?. En absoluto. Mientras haya tontos arriba, siempre cae alguno. Con unos collares de colorines, cuyo valor actual no llegaría hoy a los 20 euros, ¡se vendió la isla de Manhattan!. (Claro que quienes la vendieron, no eran los dueños...)

EL ÚLTIMO CONDILL

No hay comentarios:

Publicar un comentario