25 de septiembre de 2012

0799- LOS MÁRTIRES DE BALER.

El título correcto sería "el sitio de Baler", menos manido, pero cualquier cosa vale para recordar el final de lo que fue una colonia española robada, como las demás, por los norteamericanos. Los "malditos gringos", que dicen los mejicanos, aprovechando los momentos de debilidad de la Corona española atacaron Cuba y de paso se apoderaron de todo lo demás. El asedio de Baler, de once meses de duración (2-6-1898 / 30-6-1899) fue la defensa que hizo el destacamento español (54 hombres) de la última posición en Filipinas, frente a las tropas de la reciente constituida República de Filipinas. Todo estaba tan bien organizado que, antes de atacar Santiago de Cuba, los buques norteamericanos ya estaban camino de Filipinas. El "tío Sam" tendrá muchos defectos, pero siempre ha sabido cuando y de qué forma tienen que hacerse las cosas para obtener los resultados perseguidos. No en vano se trata de uno de los estados más modernos del mundo, fundado y "engordado" por todo lo mejorcito de cada uno de los países que han aportado gente contributiva a tales metas. ¿Alguien puede imaginar un mundo en el que todos los países tuvieran las mismas ideas y la misma capacidad armamentística?. 

Maine (EEUU) entrando al puerto.
En 1.896 un grupo de insurrectos filipinos se levantó en armas contra el gobierno colonial español, pero a finales de 1.897 se llegó a un pacto en el que se dio resolución al conflicto. Como parte de ese pacto sus dirigentes, con Emilio Aguinaldo a la cabeza, se exiliaron a Hong Kong. Ya con ese clima de paz, en Enero de 1.898 las autoridades españolas redujeron la guarnición de 400 hombres a otra de 54 efectivos. 
Ante la negativa española de vender Cuba y Puerto Rico a Estados Unidos, el 15 de Febrero de ese mismo año los americanos explosionan el Maine en el puerto de Santiago, lo que les sirve de excusa para declarar la tan ansiada guerra contra España. Prueba de maniobra perfectamente elaborada es que se negaron a una investigación conjunta de los hechos. Más aún cuando, antes de que eso sucediera, Estados Unidos ya había dado órdenes a su flota en el Pacífico de que pusiera rumbo a Hong Kong y esperara órdenes para atacar Filipinas y Guam. El ataque se lleva a cabo el 1 de Mayo en la bahía de Manila. La derrota de la flota española, absolutamente inferior, fue total.


Batalla de Santiago de Cuba.
Con el peligro de similares acontecimientos en el Caribe, la corona española se apresuró a mandar refuerzos a Santiago de Cuba pero, tras su entrada a puerto, la flota de los Estados Unidos puso cerco al mismo. Ante la inminente entrada de las fuerzas terrestres norteamericanas a la ciudad, el 2 de Julio de 1.898 el capitán general Ramón Blanco mandó un cable al almirante Cervera ordenándole que salieran del puerto. Aquella mañana, aprovechando un momentáneo abandono del bloqueo para repostaje de dos barcos estadounidenses, el almirante Cervera dio la orden de salida del puerto con el propósito de escapar del cerco y poder presentar batalla en alta mar si era necesario. Por el estrecho corredor salieron en fila y con orden decreciente en potencia de fuego. El primero en hacerlo fue el crucero Infanta María Teresa con Cervera al mando; detrás salió el crucero Vizcaya y el acorazado Cristóbal Colón que, aunque más potente, no llevaba el armamento colocado, todos ellos alejándose e intercambiando disparos a distancia con los sorprendidos norteamericanos. 


Buque Cristóbal Colón en el puerto de Santiago.
De todas formas no había nada qué hacer. Los buques Brookyn y Texas (USA) rodearon y cañonearon a la vez al "Infanta María Teresa" y seguidamente dirigieron sus armas contra el resto de la flota que estaba saliendo de puerto. El primero fue el "Almirante Oquendo", después los destructores "Furor" y "Plutón". Liquidados los destructores persiguieron al "Vizcaya" hasta destrozarlo completamente en una saña propia del más fiero de los depredadores. La orden era no dejar piedra sobre piedra. El Cristóbal Colón, más rápido con diferencia, se alejaba a toda máquina pero era poco el carbón que llevaba de primera calidad y hubo de proseguir con carbón cubano, mucho menos calorífero. Viendo que prontamente sería alcanzado, su comandante decidió embarrancarlo. En vista de su huida los americanos creyeron cobardía su intento de escapada pero, al ser alcanzado, vieron que el buque español no llevaba instalada su artillería y otros elementos de defensa y por lo tanto nada podía hacer para presentar batalla. 


Oficialmente, el 16 de Julio se rindió Santiago de Cuba y el 25 del mismo mes y año los Estados Unidos invadían Puerto Rico con idéntico resultado. Pero ahí no acaban sus abusos en la zona. En 1.903 el presidente Roosevelt (EEUU) se propuso construir un canal en Centroamérica y ofreció al gobierno colombiano la compra de las tierras necesarias para llevarlo a cabo. Ante su negativa Roosevelt fomenta una rebelión en el área y los Estados Unidos la apoyan dando reconocimiento a la emancipación de Panamá sobre Colombia. El 18 de Noviembre de 1.903 el francés Philippe Jean Bunau viaja a Washington en calidad de Embajador Plenipotenciario de la recién nacida República de Panamá y le otorga a Estados Unidos el uso y disfrute del futuro Canal de Panamá y sus zonas adyacentes.  ¡Bingo!  No sigo, porque estas cosas me ponen nervioso. Volvamos al "Sitio de Baler"...



Iglesia de Baler.
Tras la derrota de la flota española del 1 de Mayo, frente a la de Estado Unidos en la Batalla de Cavite (Filipinas) Emilio Aguinaldo y los suyos, armados y financiados por los Estados Unidos, volvieron a Filipinas y reanudaron la revolución. El aislado destacamento de Baler, ignorante de la guerra con los norteamericanos y de la independencia de Filipinas, fue atacado por los revolucionarios y se refugiaron en su iglesia dando lugar al histórico sitio que las crónicas han relatado hasta la saciedad. Antes del encierro, almacenaron tal cantidad de comida y municiones que pudieron resistir durante ¡11 meses!. Tal proeza fue posible porque el segundo teniente Martín Cerezo tuvo la idea de construir un pozo en el interior de la iglesia y a cuatro metros de profundidad encontraron agua abundante. Desde el comienzo del sitio, los atacantes intentaron en vano informarles del desarrollo del conflicto entre España y Norteamérica. Al enterarse de lo que sucedía, también las autoridades españolas remitieron toda clase de misivas y enviados para que se rindieran. Todo fue en vano, pues los sitiados pensaron que eran estratagemas del enemigo. Incluso mandaron los sitiados a dos monjes franciscanos que tenían prisioneros para que les convencieran. Todo inútil. 


El propio teniente coronel Aguilar fue personalmente a Baler, por orden del gobernador, para que depusieran las armas y fueran con él a Manila pero volvieron a desconfiar y Aguilar tuvo que marchar solo.  Sin embargo, al hojear uno periódicos que el teniente coronel les dejó como prueba y que no quisieron en principio mirar, se convencieron por fin de que España ya no ostentaba poder alguno sobre Filipinas y de que no tenía ningún sentido seguir resistiendo en aquella iglesia desvencijada. El día 2 de Junio de 1.899 el destacamento español de Baler se rindió, dando fin a los 337 días de asedio. Sobrevivieron 32 soldados que salieron hambrientos y desdentados. Las autoridades filipinas jamás les consideraron prisioneros, sino que recibieron un tratamiento honroso en premio a su valor y fidelidad a su patria y a su bandera. Tras un clamoroso recibimiento en la ciudad de Manila fueron repatriados a España. Con la capitulación de aquellos valerosos soldados, se daba fin a una presencia española en tierras filipinas de casi cuatro siglos. Descubiertas por Magallanes y Elcano en 1.521 y bautizadas "Filipinas" por Miguel López de Legazpi, en honor al rey Felipe II en viaje posterior. (1.565) 
Desde el año 2003 y en recuerdo al decreto del presidente Aguinaldo de 1.899, reconociendo la valentía de los españoles, Filipinas conmemora los vínculos culturales e históricos con España al haber instituido oficialmente el 30 de Junio como "Día de la amistad Hispano-Filipina". Algo de lo que sentirnos orgullosos.

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