21 de septiembre de 2012

0797- ARTURO "EL VELLOSO". ¡NI CON EL REY, NI CON ESPAÑA!.

La vida pide siempre, y hoy más que nunca, mesura. Sin embargo algunos personajes de opereta, saben poco de esta expresión gramatical y cuando cuatro locos salen a la calle dándoles un "baño de multitudes" se emborrachan de tal manera que pierden la chaveta y se tiran a la piscina sin comprobar si está llena o vacía. Ya sé que un simplón como yo no debería intentar dar lecciones a nadie y mucho menos a todo un "President de la Generalitat de Catalunya", pero la edad lo perdona casi todo y un servidor ya tiene la suficiente para decirle a este elemento, que se las da de ¿Liberal?, que la libertad es una palabra que le viene grande, sobre todo desde el instante en que se le ha olvidado que no puede basar la suya en el secuestro de la que tienen los demás. Demasiado dicho está, que tu libertad acaba cuando invades la del vecino y eso es lo que esa gente pretende y lo que últimamente "el president" apoya.


No caballero, no. La libertad y ventajas económicas que usted pretende acarrear hacia Cataluña, coacciona y rebaja la del resto de españoles y eso no puede ser, ni debe permitírsele. Porque lo quieran o no los cuatro desarrapados que organizan esas algaradas y a los que usted está apoyando (hasta hace poco desde la sombra, pues no estaba demasiado seguro que le conviniese) el territorio del que usted es presidente (temporal) forma parte del reino de España cosa de la que, después de más de 500 años de Historia, parece que todavía no se han enterado... ¡y eso que, formando parte del Reino de Aragón, ya estuvieron otros 350 años más!. Redundo en entrada anterior, en la que recuerdo a los "herederos de Guifredo el Velloso" que Cataluña es el único territorio peninsular que no procede de compra ni de conquista, sino de la esquilmación de un pillastre que, aprovechando la debilidad del rey de Francia que le había contratado y estaba pagando sus servicios, se quedó para sí lo que no era suyo. Así que no nos hablen de Historia. Digan más bien que la historia (a veces) se repite. Que tampoco nos hablen del PIB catalán, pues son muchos (de fuera) los que colaboran en su logro. 

Justicia es los que queremos todos y el pueblo catalán también. 
Demasiado sabemos todos que Cataluña jamás tuvo otros reyes que los de Aragón, no contando claro está con los Carolingios que "el Velloso" esquilmó, pero entonces Cataluña no existía... También saben que el escudo con las barras que legendaria y alegremente Muntaner atribuyó a Guifré, no era suyo y de ello escribiré más adelante. En cuanto al PIB catalán, ¡que más quisiéramos los españoles que queremos la unidad, que saber a cuanto ascendería sin la intervención y mano de obra de todos los no catalanes!. Más aún, a esa cifra habría que sumar a todos aquellos que, aún siendo catalanes, no están de acuerdo con esa insolidaria forma de pensar y proceder. Porque grandes empresarios de esa comunidad, no están de acuerdo ni creen que la independencia de Cataluña sea buena para sus intereses. Por cierto... ¿Cuantos de los que piden el independentismo tienen grandes fábricas grandes con las que levantar económicamente su "nación", en el caso de quedar "al pairo". Demasiado se ha abusado ya desde ciertas autonomías, siempre mendigando ventajas que bien sabían que otros no disfrutaban. ¡Ya está bien!. Lo que tienen que hacer es aprender a gobernar, no tirando el dinero es cosas innecesarias y gastándolo en ayuda social, educación y sanidad.


Políticos mangantes, pero no los catalanes no. Los otros también. Que si antes de firmar los estatutos de las autonomías se hubiera roto la pluma, todos hubiéramos ganado en dinero y en salud. Probado está que el derecho que se pedía y que se otorgaban a ellos mismos, solo ha servido para que en lugar de mil sinvergüenzas haya un millón. Zánganos que alimentamos entre todos, con nuestro trabajo y nuestra miseria. Que con un Congreso, un presidente y sus ministros, más un gobernador en cada provincia, había más que de sobra. Ahora tenemos eso mismo y un montón de políticos autonómicos que no sirven para otra cosa más que para enredar, duplicar los trabajos y vivir de la sopa boba atracando nuestros maltrechos ahorros, prácticamente desaparecidos. Pues bien los españoles, que somos así de tontos, nada hemos dicho hasta ahora al respecto y quizás por nuestro conformismo ahora, otros más sinvergüenzas aún, quieren también la independencia fiscal y (además) seguir chupando de las arcas nacionales.


Creo que ya está bien porque, cuando uno se pasa de listo, lo que sucede es que en lugar de aumentar sus privilegios pierde los que tenía y "el Mas, se convierte en menos". Que de tan listos que quieren ser empiezan a parecer imbéciles, puesto que saben perfectamente que los partidos nacionales (en el poder o en la oposición) no pueden estar tan locos como para acceder a tales demandas y lo único que hacen con esas peticiones es quedar en ridículo. Ellos, claro está, responden amenazando pero si se les niegan sus pretensiones de niño malcriado ¿qué van a hacer?. Una de dos, hacer reír o empezar a pegar tiros... y a un servidor le parece que los catalanes son demasiado listos para hacer lo segundo así que, por culpa de cuatro "hijos de papá", que con esta monserga pretenden vivir del cuento a perpetuidad, tendrán que hacer el ridículo todos. Y ojo, espero que así sea porque todos sabemos que la violencia solo engendra violencia y me imagino yo que la soberanía nacional no permitirá, así como así, que estas ideas lleven a parte alguna... Claro que estos "elementos" tienen poco que perder y la vida de los demás les importa bien poco. 


En fin, veremos que pasa. Las peticiones de independencia catalana no son nuevas, puesto que llevan muchas décadas produciéndose. Hasta ahora siempre han quedado en "agua de borrajas", o sea en nada, pero algún día esto se puede irse de las manos y muchos creemos que no sería para bien. Ni para España ni para Cataluña. En esta región hay grandes empresas, algunas grandes multinacionales que no saben ni quieren saber de inestabilidad territorial y mucho menos si esta conlleva modificaciones económicas y políticas. Bastante mal está ya "la cosa" como para soportar cambios que seguramente no serían favorables. Una vez más creo que los catalanes separatistas habrán de esperar a mejor ocasión. Bien es verdad que los malos momentos son para ellos los más propicios pero, los actuales son tan malos que ni a ellos les sirven. En cuanto al "president Mas", enfervorizado por las multitudes, no sabe ni con quien se la está jugando pues es más que probable que los mismos que ahora le aplauden pudieran ser proximamente sus verdugos...

Monasterio de Poblet
En 1.585 el rey de España Felipe II se encontraba de visita por Cataluña y quiso visitar el Monasterio de Poblet. Avisado el Abad de los deseos del monarca allá se encaminó la comitiva. Adelantándose a la misma, un correo real llamó a la puerta del monasterio.
- ¿Quién llama? -respondieron desde dentro.
- ¡Apresuraos -dijo el correo- pues en breve llegará el rey!
- ¿Qué rey? -preguntó el portero sin abrir la puerta.
- ¡El rey de España! -dijo el correo sorprendido.
- Aquí no conocemos a ese señor rey -respondió el portero.
- Sin duda debéis estar loco -gritó airado el correo de Felipe II
- Os repito que aquí no conocemos al rey de España. -dijo el monje desde la mirilla, ateniéndose a las órdenes recibidas de su abad- Además esta noche no podemos dar albergue a nadie pues estamos esperando a nuestro soberano. 
El correo dio media vuelta para explicarle a Felipe II lo sucedido pero la comitiva estaba ya a un kilómetro escaso del monasterio. Enterado el rey le dijo lo siguiente:
- Volved y anunciad a los monjes que quien realmente llega es el Conde de Barcelona.
Informados los monjes abrieron las puertas de par en par. A la llegada del rey, cinco minutos después, el abad Oliver estaba esperándole en el atrio rodeado de todos los monjes que le recibieron con todo esplendor y pompa religiosa. El caso no era para menos, puesto que el viajero era ni más ni menos que Felipe II, Conde de Barcelona.
Menos orgullos y más cordura ¡por favor!, que ya somos mayorcitos.

EL ÚLTIMO CONDILL

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