10 de septiembre de 2012

0790- ¿ALEJANDRO MAGNO MARIQUITA?.

Si, si. Ya sé que ahora todos dicen "gay", pero esa palabra no es ni mucho menos de origen español y este Blog no se escribe en ningún otro idioma que el castellano puro y duro. (A no ser que, en entradas de tipo local o regional, haya que dar una pincelada de valenciano que es la lengua natal de un servidor...) Total, que el gran estratega militar y número uno de los conquistadores de la Historia de todos los tiempos, ponía a sus soldados mirando a Cuenca y se los cepillaba como si tal cosa. Las medias palabras para los mojigatos, aquí se habla alto y claro. Ni gay ni pluma de ningún tipo, sino un maricón de tomo y lomo. ¡Activo y muy activo!. No tiene nada que ver el ser invertido sexual con la ambición de poder, que era su fuerte. "Tenerlos" los tenía, bien gordos y en su sitio. (Ya me entienden...)
Alejandro III el Grande, más conocido como Alejandro Magno, fue rey de los macedonios y sus conquistas se desarrollaron a través de Oriente hasta alcanzar la propia India.

Alejandro había nacido el año 356 a.C. en Pella, capital macedonia situada al oeste del río Axio. La urbe estaba situada en una colina que dominaba un lago cenagoso y había sido conquistada por los reyes teménidas a principios del siglo V a.C. y convertida en capital macedonia un siglo después sustituyendo a Egas. También llamada la Dinastía de los Argéadas eran una nación establecida al norte de Grecia (Reino de Macedonia) que estuvo presente en la Historia desde el año 700 a.C. hasta el 309 a.C. fecha en la que reinando Alejandro IV, hijo de Alejandro Magno y de su esposa la princesa Roxana de Bactria, con 14 años de edad, fueron asesinados madre e hijo por Casandro, hijo de Antípatro, uno de los principales generales de Alejandro Magno que estaba gobernando en regencia.
Para dar sentido al relato nos hemos adelantado en demasía ya que, apenas nacido Alejandro Magno (356-323 a.C.) ya hemos "matado" a su hijo...

Como se ha dicho, Alejandro había nacido en Pella y era hijo del rey Filipo II de Macedonia. Cuando su padre fue asesinado en el año 336 a.C. solo contaba 20 años de edad pero ya tenía una sólida formación puesto que su padre lo había preparado desde pequeño a los avatares de la vida militar y del gobierno, de la mano del más importante sabio del momento. El propio Aristóteles se encargó de su formación intelectual y viendo sus aptitudes y progreso constante ya aventuró una frase que después sería célebre: "El mundo se te hará pequeño". Consolidado su dominio en Grecia, Alejandro se lanzó a la consecución de uno de los mayores sueños de Filipo II, que era la conquista del Imperio Persa y cuyo objetivo inicial era liberar del yugo persa a los más de 10.000 griegos que habitaban Asia Menor. No una sino varias veces Alejandro salió victorioso en las diferentes ocasiones que se enfrentó contra los persas, con un ejército muy inferior.

Entre el 334 y 330 a.C. ganó las batallas de Gránico, Siria, Tiro, Egipto, Mesopotamia, Susa y Persépolis. Viendo la debacle, el sátrapa Bessos asesinó a Darío III y continuó por su cuenta la resistencia al este de Persia. Conquistada la capital persa Alejandro se autoproclamó emperador y siguió hacia el este derrotando a Bessos y siguiendo hasta el actual Afganistán. Cegado por su irrefrenable sed de conquistas llevó a cabo grandes matanzas entre la población de estas tierras y se plantó a las puertas de la India, pero ya no pudo seguir avanzando... Sus hombres, agotados por tantos años de luchas, se amotinaron y no quisieron seguir más adelante. Convenía replegarse y afianzar lo conquistado.

Sin embargo el título de esta entrada habla de las inclinaciones sexuales de Alejandro, por otra parte bastante comunes en la Grecia Clásica. Época de grandes libertades en las civilizaciones más adelantadas como Grecia, el Imperio romano y Egipto, la Historia del Arte nos muestra numerosas escenas de invertidos sexuales entre los hombres de aquellos pueblos. La homosexualidad no es nada nuevo, sino que ha demostrado ser tan antigua como la humanidad.
Dependiendo de unos momentos u otros y siempre según las presiones religiosas o políticas de cada momento, ha sido más o menos visible pero ahí ha estado siempre.
Ya en la antigua Grecia se decía sin pudor alguno que sus dioses la practicaban. Al parecer Zeus se enamoró de Ganímedes y lo convirtió en su amante. También Apolo quedó fascinado por la belleza de Jacinto y lo mismo sucedió con grandes guerreros como Aquiles y Patrocio. Emperadores romanos de la talla de Adriano o Julio César Augusto eran llamados "Hombres de todas las mujeres y mujeres de todos los hombres". También el propio Alejandro Magno, entre batalla y batalla, se acostaba con Hesfestión de la misma manera que el gran Platón lo hacía con sus más aventajados alumnos.
Lo de Hefestión no fue ni mucho menos un caso aislado; tan asiduo como él estaba el eunuco Bagoas, que perteneció a la corte de Darío III. Basta leer su biografía para saber que fueron muchos los hombres que pasaron por el lecho de Alejandro, lo cual no impedía que también se acostara con mujeres. De hecho fueron muchas sus amantes y sus esposas, puesto que se casó nada menos que tres veces, aunque se dice que solo de la primera (Roxana) estuvo enamorado. Dicen que la belleza de Roxana no tenía igual en todo el oriente y aunque casó en otras dos ocasiones fue por cuestiones políticas.

Ya de regreso de sus escaramuzas indias y repuesto de sus heridas de guerra, como gran estratega Alejandro pensó que la mejor batalla era consolidar las tierras conquistadas y para ello había de convertir la cultura griega y la persa en una sola. Para conseguirlo no solo se casó con dos princesas persas (una de ellas hija del propio Darío III) sino que organizó una boda masiva entre sus soldados y mujeres persas de Susa para lograr el mestizaje de las dos culturas. Su idea no funcionó y un año después muy pocas parejas permanecían juntas. A pesar del fracaso Alejandro siguió creyendo en la bondad de su idea. Integró soldados persas en su ejército, impuso el griego como lengua única, unificó la moneda y construyó importantes vías de comunicación que desarrollaran el comercio entre sus diferentes dominios.

Fundó gran número de ciudades, muchas de ellas con su propio nombre (Alejandría) de las que destaca la que hay en Egipto. Pero su bonito sueño que no pudo hacerse realidad. El año 323 a.C., a la edad de 33 años, Alejandro moría de malaria, aunque hay otras muchas hipótesis de la causa.
Con su muerte el Imperio se desmoronó y no teniendo más que un hijo todavía no nacido (tenía otro pero era ilegítimo), el poder pasó a manos de sus generales que lo desmembraron y se lo repartieron rápidamente.
Siguieron años de regencia y finalmente con 14 años de edad le siguió su hijo Alejandro IV pero tal como se ha dicho en un párrafo anterior, siendo tan joven fue prontamente asesinado por Cassandro, hijo de uno de los principales generales de Alejandro Magno. Dividido el Imperio, el fin era cuestión de tiempo. Los propios "herederos" del Imperio lucharon entre sí. Algunos, en poder de satrapías, incluso se hicieron nombrar reyes. Durante dos siglos el Imperio de Alejandro ya no se uniría bajo un mismo soberano. Fue pasado ese tiempo cuando llegaría el Imperio Romano, que lo uniría todo de nuevo, pero para Roma. También el Imperio Romano sería finalmente dividido en dos facciones y después aniquilado...

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