18 de julio de 2012

0743- LOS PROFANADORES DE TUMBAS.

El cuadro de la Mona Lisa, pintada por Leonardo Da Vinci, siempre ha estado rodeado de polémica como ya lo estuvo su autor en toda su obra y a través de todos los tiempos. Otra denominación de esta obra pictórica es la Gioconda que, traducido del italiano significa alegre y jovial. La verdad es que su sonrisa no desprende tanta alegría natural, sino una sonrisa más bien forzada, al libre albedrío del maestro pintor. En fin, eso son detalles en los que no tenemos interés alguno en entrar.
Lo que se pretende exponer en esta entrada es que algunas gentes que no tienen otra cosa mejor que hacer, 500 años después de la realización de este óleo y otros tantos de la muerte de la modelo, siguen buscándole cinco pies al gato, dándole vueltas a la tuerca del sinsentido y la polémica fácil.
Mentira o verdad, se dice que la modelo de Da Vinci era Lisa Gherardini, noble florentina descendiente de una ilustre familia procedente de La Toscana y esposa de Francesco Bartolomeo de Giacondo, un mercader de telas de seda que era quien había encargado el retrato. Lisa y Francesco se habían casado en 1.495, cuando ella contaba 15 años de edad y tuvieron cinco hijos, a la vez que también criaron a otro que Giacondo había aportado de su matrimonio anterior. Aunque son varias las fechas que se barajan, parece ser que el marido murió en 1.535 de peste y cuatro años después murió también su mujer.

La entrada de hoy es al solo objeto de reflejar que la polémica continúa y ahora se pretende haber descubierto los restos de tan singular modelo pero, como siempre, ninguna garantía hay de que sean ciertamente los despojos de esta persona. ¿Y qué, aunque lo fueran?. Son ganas de joder la marrana. ¡Por favor...! Vaya mierda de mundo...
Arqueólogos italianos han excavado junto al Convento de Santa Úrsula, en Florencia, donde se supone que fue enterrada Lisa Gherardini. Y me pregunto yo... ¿Quién es el cabrón que lo ha permitido?, porque ella, estaba allí muy tranquila... Ahora una limpieza y ¡ala! al Louvre de País. Un buen pellizco para los italianos y más tickets de acceso al museo francés. Una simple cuestión de dinero... que sin duda no tiene nada que ver con los deseos de quien vivió en ese cuerpo.

Parece ser que, con la crisis, las visitas al museo del Louvre de París han descendido notablemente y algo hay que hacer para renovar el interés y aumentar la recaudación. Todo está demasiado visto y solo el morbo sigue vendiendo. Ya que el cuadro de la Gioconda ya no vende lo que vendía, buscan su supuesto cadáver y, de paso, los medios mundiales harán publicidad gratuita para que las ventas de tickets aumente. Eso es lo que, más o menos, creemos que habrá sucedido. ¡Renovarse, para no morir!.
La historia nos dice que al enfermar, seguramente de la peste como su marido, Lisa fue llevada por su hija Ludovica a la caridad de las monjas de Santa Úrsula y murió cuatro años después. Lógicamente allí estaba enterrada. Los profanadores de tumbas lo sabían muy bien.

Boceto también atribuido a Da Vinci
Independientemente de si Mona Lisa fuera o no la modelo de Da Vinci, los historiadores nos cuentan que en el momento de recibir el encargo el pintor carecía de liquidez y por eso aceptó, fuera de sus costumbres, realizar un trabajo privado. Sin embargo poco tiempo después le pidieron pintar la Batalla de Anghiari, recibiendo una importante suma de dinero a cuenta. Leonardo, sin duda poco serio, no se lo pensó dos veces y se puso manos a la obra, abandonando la pintura encargada por Francesco Bartolomeo y partiendo hacia Milán. Para entonces cabe suponer que La Gioconda no estaba terminada ya que, ni recibió nunca dinero de su cliente ni llegó nunca a entregársela. Ya que Leonardo viajó siempre con sus obras, se supone que también la Gioconda viajaría con él a París donde sería finalmente acabada, aunque sin título alguno. El título de esta obra pictórica de Leonardo Da Vinci se la daría más de un siglo después (1550) Giorgio Vasari, allegado de la familia de Francesco Bartolomeo del Giocondo cuando escribió:

"Prese Lionardo a fare per Francesco del Giocondo il ritratto di mona Lisa, sua moglie e quattro anni penatove, lo lasciò imperfetto". (Leonardo hizo para Francesco del Giocondo el retrato de su mujer Mona Lisa y, a pesar de dedicarle los esfuerzos de cuatro años, lo dejó inacabado).

47 años antes Agostino Vepucci, amigo cercano de Leonardo Da Vinci, escribió una nota en el margen de uno de sus libros, que no fue descubierta hasta el año 2.005 por el director de la biblioteca de la Universidad de Heidelberg en la que se leía:
Apelles pictor. Ita Leonardus Vincius facit in omnibus suis picturis, ut enim caput Lise del Giocondo et Anne matris virginis. Videvimus, quit faciet de aula magni consilii, de qua re convenit iam cum vexillifero. 1503 octobris. (Leonardo se encuentra trabajando en tres obras pictóricas, incluyendo el retrato de Lisa del Giocondo y...)
Queda claro que la Mona Lisa, o la Gioconda, es sin duda Lisa Gherardini pero eso no es un pasaporte para que los ladrones de tumbas se lleven sus huesos a ninguna parte.
Sin duda alguna, no es lo que ella querría.

EL ÚLTIMO CONDILL


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