12 de junio de 2012

0708- BASHAR AL-ASSAD, EL INFIERNO SIRIO.

Somos muchos los defraudados, su imagen no daba ese perfil. Bashar al-Assad, 46 años, nacido en Damasco el 11 de Septiembre de 1.965 y con esa cara de no haber roto jamás un plato, es sin duda el responsable de miles de muertos que se pudren por los caminos de una Siria que, al igual que sucedió estos años atrás en otros países islámicos, derrama su sangre buscando la llegada de una verdadera democracia.
Al-Assad es licenciado en medicina desde 1.988 y especialista oftalmólogo que vivía al margen de la política pero, viendo que la carrera no daba mucho de sí, en 1.997 se metió en el ejército (de papá) con el grado de Teniente Coronel, ascendiendo a Coronel dos años después. A la muerte de su padre y dictador Hafez Al-Assad y tras la muerte ¿accidental? de su hermano y heredero a la presidencia del país, fue ascendido a General del estado Mayor y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Siria. ¡Vaya carrerón...!

Como no podía ser de otra manera, al año siguiente se presenta como candidato único para la presidencia de la República de tal manera que el 10 de Julio de 2.000 sale elegido y el día 17 del mismo mes y año toma posesión de su cargo. Al inicio de su mandato y quizás por su juventud, había una cierta esperanza de cambio por parte del pueblo sirio, pero aquello no duró mucho. Muy pronto se constataría la continuidad de las políticas dictatoriales de su padre y antecesor en el cargo. Sin embargo con su cara de bueno y su discurso reformista intentó satisfacer a Europa y Estados Unidos hablando de democracia en una zona de clara inestabilidad política. Las presiones internacionales no le apartan de un poder que ya todos tienen claro que no es democrático ni merecido, a pesar de haber sido reelegido en la nueva convocatoria de 2.007. Finalmente la Comunidad Internacional y especialmente la Liga Árabe,  la Unión Europea y Estados Unidos piden su dimisión pero Bashar Al-Assad, como cabía esperar, hace caso omiso y sigue aferrado al poder en un último esfuerzo por limar las asperezas surgidas entre su gobierno y la oposición nacional e internacional.

El 26 de Enero del pasado año 2.011 se desata una rebelión popular y graves enfrentamientos sociales y políticos. Un año después podemos hablar de una lucha armada en toda regla y de fuerzas militares que están bombardeando pueblos y habitantes sin miramiento alguno. Pero eso no es todo. Haciendo de niños y mujeres escudo, lleva a cabo matanzas de civiles sin discriminación alguna. Al igual que sucedió anteriormente en Túnez, Egipto y Libia, multitud de manifestantes salen cada día a la calle pidiendo la libertad, la democracia y los derechos humanos que se ofrecían en los discursos del presidente pero que nunca llegaron a practicarse. De acuerdo con el comité de coordinación local, desde el comienzo de la rebelión, las tropas y fuerzas de seguridad sirias han acabado con la vida de más de 7.000 civiles, hiriendo gravemente a otros tantos. Detenidos o desaparecidos hay entre 10 y 15 mil más. Al mismo tiempo otras 100.000 personas han abandonado sus casas y han marchado a países vecinos temiendo represalias.

Las fuerzas leales al gobierno hablan de 2.000 bajas entre sus tropas. Como respuesta a esta rebelión popular, las fuerzas de seguridad ejecutaron a cientos de manifestantes e hirieron a miles de ellos. Algunas sedes del partido en el poder fueron incendiadas por los manifestantes. A pesar de los duros enfrentamientos, desde finales de Marzo (2012) el movimiento se extendió por todas las ciudades del país. Desde la Masacre de Hama (1.982) no hay precedentes de una protesta de tales dimensiones. Esa masacre protagonizada por Hafez Al-Assad, padre del dirigente actual, causó la muerte de entre 15.000 a 25.000 ciudadanos sirios aunque el comité de derechos civiles de Siria habla de muchos más, siendo descrito como el acto individual más mortífero que se ha conocido en Oriente Medio, protagonizado por un gobierno contra su mismo pueblo. Naturalmente la mayor parte de estos muertos fueron civiles.

Cuando estamos a mediados de Junio de 2.012 las protestas continúan y también las masacres de inocentes, que el dictador usa como escudos humanos. Cada día, las televisiones internacionales nos muestran decenas de mujeres y niños inocentes asesinados. Las órdenes del ejército sirio es disparar contra los manifestantes. Algunos soldados han desertado, con riesgo de perder su propia vida. Estos mismos desertores hablan de cientos de soldados muertos por haberse negado a disparar contra el pueblo desarmado. Decenas de ciudades han sido asediadas y cortados los servicios de agua y luz a la vez que se impide la entrada de alimentos. Estos últimos días más de 25.000 sirios han escapado a Turquía, Líbano y Jordania donde se han construido campamentos de refugiados que acogen a aquellos que escapan de la muerte. Homs, capital de los rebeldes, ha sido la ciudad más duramente castigada por la artillería. Las leyes constitucionales que protegen los derechos de los ciudadanos han sido suspendidas. El presidente Bashar Al-Assad se vanagloriaba el pasado año (2011) de que su estado era inmune a protestas masivas como las sucedidas en Egipto. 

Pues bien, visto lo visto, tales protestas no solo son posibles sino que las tiene ahí mismo, frente a su lujoso palacio. Incluso resulta más que probable que el final de esta crisis sea el mismo que sucedió en Egipto, como anteriormente tuvo lugar en Túnez y después en Libia. A todo puerco le llega su San Martín. El día del sorteo se acerca y cada día que pasa Bashar Al-Assad tiene mayor cantidad de números para que sea a él a quien le toque la Rifa de la Justicia, una justicia que él no ha tenido con nadie. Para esta clase de gente no hay más que un final, el mismo que ellos les dan a quienes no comulgan con sus ruedas de molino. Esta clase de personajes parecen tener claro que no siendo el número uno no merece la pena vivir. Así lo entendemos algunos cuando vemos que teniendo la posibilidad de abandonar el poder cuando se les exige y marchar bien lejos y con las alforjas llenas, siguen adelante matando a quien se ponga delante, con uso y abuso de la fuerza. De todas formas está claro que, cuando llega ese momento, el daño que han hecho es ya tan grave que saben que no hay salvación para ellos...

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2 comentarios:

  1. Verdaderamente, hay que ser lelos. Supongo que tú eres de los que piensas que Franco fue un mal menor.

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  2. Un dictador nunca es un mal menor, sino una lacra a erradicar. Lelo tú, que haces este tipo de interpretaciones a un predicamento que solo mira por la justicia y las libertades de todos. Por cierto, además de todo eso, yo firmo lo que escribo.

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