16 de mayo de 2012

0681- MISILES, CONTRA LA CRISIS.

Hoy queda aparcada la seriedad de este Blog y damos un respiro a los lectores buscando el chiste fácil, un punto soez y la sonrisa irónica. Los seguidores que normalmente buscan cultura o curiosidades, deberían pues saltarse esta entrada y pasar a la siguiente. Pero, en fin, vayamos al tema...
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Un grupo de monjas están preparando una ropa que les han encargado y una de ellas, de origen mexicano, exclama dando un suspiro: 
- ¡Hace ya mucho tiempo que no veo ni un pito...!
Sus compañeras la miran horrorizadas.
- ¡Sor María! -la llama al orden la madre superiora.
- ¡Perdón madre! , quiero decir que tengo la vista jodida. ¡Uy! otra vez perdón. 
A su lado la monja más vieja del convento, ciega desde muchos años atrás, da un bostezo y les dice a sus compañeras:
- ¡No veo la hora de irme a la cama!
- Ándele, ándele -dice la deslenguada- ¡Pero no se corra mucho, que en el pasillo hay baldosas sueltas!. ¡Uy!, quiero decir que vaya despacio, hermana...

En una boda, a la salida de la iglesia, un señor le comenta a la persona que tiene al lado:
- Oiga. ¿Se ha fijado, que novia tan fea?. 
- Haga usted el favor caballero, ¡que es mi hija! -le reponden.
- ¡Vaya!. Perdone, no sabía que fuera usted el padre -dice el charlatán.
- Y no lo soy, ¡soy la madre! -reprocha la persona aludida.
Viendo que no da una en el blanco le pide a su mujer que le acompañe a una óptica cercana para graduarse la vista.
- Buenos días. ¿Puede graduarle la vista a mi marido? -dice la mujer al dependiente.
- Siéntese. A ver... ¡Tápese el ojo derecho con la mano izquierda! -dice el oculista. Pero el caballero tapa el izquierdo con la mano derecha.
- No!. Derecho con izquierda -recalca el doctor.
- ¿Así? -dice el señor tapándose el ojo derecho con la mano derecha.
- No. ¡la izquierda...! ¡la derecha es con la que escribe! -dice el oculista mosqueado.
- ¿Así? -dice tapándose los dos ojos con las dos manos.
El oculista, cabreado, coge una caja de galletas y la pone en la cabeza del paciente a modo de sombrero.
- ¿Que tal ahora? -pregunta al matrimonio el oculista.
Y dice la mujer..
- Hombre... ¡A mi marido le hacían más ilusión unas gafas...!

Varios animales hablan entre sí, en la consulta del dermatólogo de animales y cosas raras...
- A mí lo que me revienta, son los camiones -dice un sapo pensativo.
- ¡Ay chico, a mí también! -responde el erizo.
- Digan lo que digan, el coche nunca reemplazará al caballo -responde la yegua con suficiencia.
- ¡Ay, chicos...!  Anoche me echaron un polvo, que casi me mata. ¡Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo! -dice la cucaracha.
En ese momento asoma el dermatólogo.
- A ver. Vayamos al grano... 
El primero resulta ser un señor jorobado, que no sabe como expresarle al médico su problema.
- Buenos días doctor. Verá usted, es que yo... ¡Nunca pude estudiar derecho!.
- Lo siento, pero la Universidad es enfrente...
- ¡Ah! pero... ¿No es aquí donde quitan granos de todos los tamaños? -responde el jorobado.

Mientras tanto en la calle la multitud se manifiesta en contra de las medidas anticrisis adoptadas por el Gobierno. Un cuarentón, exaltado por el ambiente, se cuelga de un bombón veinteañero como ahorcado en película del oeste americano, cuerda incluida.
El novio de la joven intenta soltarle sin éxito del cuello de su chica, pero el nudo no cede y el cuarentón se asfixia. 
- ¡Hábleme! -le dice el muchacho mientras intenta soltarle la cuerda sin éxito.
- ¡Tengo un nudo en la garganta! -son las últimas palabras del ahorcado.
Reloj en mano el joven no le encuentra el pulso.
- ¡Ay señor, que desgracia! -exclama- ¡O se ha muerto, o se me ha parado el reloj!
Por fin consigue soltarlo y entre él y la chica lo llevan a una funeraria que había enfrente. El empleado, pensando que son hijos del difunto les dice que esperen, al tiempo que se lleva al muerto a una sala interior. Después de un buen rato sale el encargado empujando un carrito con el difunto dentro del ataud:
- Su padre era una joya -dice cortesmente- ¡Tengan el estuche!

Amanece el día 5 de Enero y en la plaza de turno están los del 15M desperezándose. Se trata de una multitud, mayormente juvenil, que en total armonía charla animadamente mientras va preparando el desayuno de campaña. 
La mezcla de gentes y procedencias es tan variopinta que entre ellos se encuentra incluso Adán y Eva. 
Después de una noche "tormentosa" bajo los azules toldos de plástico, él le dice cariñoso:
- ¡Eres la mujer de mi vida..............!
- ¡Eso lo dirás a todas, pillastre! -dice ella ronroneando como gato en celo sobre tejado resbaladizo.
Allí cerca y micrófono en mano hay dos subidos sobre una tarima que inician las primeras consignas para enfervorizar al personal. Se trata de un támpax y un sostén:
- ¡No más derramamientos de sangre! -dice el primero calentando los ánimos.
- ¡Hay que levantar a los caídos y oprimir a los grandes! -apoya el segundo.
Sentados en el duro suelo, con un vaso de leche en la mano, hay un piloto comercial y una "chica mala" conversando animadamente...
- ¡Oye, se me pasan las horas volando! -comenta el piloto.
- ¡Es verdad!. -responde la descocada- Entre pitos y flautas ha pasado la noche.
El príncipe Felipe también está por allí, camuflado entre la multitud, pero ese día está algo duro de oído por un resfriado inoportuno y no se entera muy bien de lo que dicen los que hay alrededor. Creyendo que están hablando de la Cabalgata de Reyes que se prepara para esa misma tarde, levanta las manos gritando como niño empollón en colegio de monjas. 
- ¡Los Reyes son los padres!. ¡Los Reyes son los padres...!
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Para pegarse un tiro, ya lo sé pero...
¿Que le vamos a hacer?. ¡Hoy me dio por ahí!
Yo nunca caí en gracia, ni fui gracioso pero...
¿No tenemos derecho los sosos a contar un chiste?
Todos sabemos aquello de que, el gracioso convierte 
un chiste malo en bueno y el soso lo hace al revés, pero...
¡Vale, vale, ya lo sé... calladito mejor!
En fin, es que esto de los chistes, no es lo mío.
Además, la verdad... La cosa no está para muchos chistes.

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