10 de mayo de 2012

0676- CABANES, UN CAOS ORGANIZADO.


En principio el caos nunca está organizado porque, si lo estuviera, no sería un caos. Aquí de lo que se trata, como habrán podido imaginar a la vista de las fotos es que, en la mañana de ayer, Cabanes vivió la fiesta del montaje de los típicos "cadafals" o "barreres" que conforman la plaza de toros donde se exhibirán, durante lo que resta de semana, las típicas vaquillas y algún que otro toro cerril. 
No es mucha la gente a la que, verdaderamente, le gusta esto de los toros pero es lo típico de nuestra fiesta y en mayor o menor medida todos acudimos con la intención de no cambiar las tradiciones heredadas de nuestros ancestros. Y menos aún, de hoy para mañana, en un plumazo. Las cosas varían con los años, pero no porque lo diga fulanito o menganito.

En este día de fiesta especial, para todos aquellos que llevamos nuestro "cadafal" a la principal plaza del pueblo, el secreto está en la cita social de todos los cabanenses que, con este motivo, nos reunimos en esa plaza con nuestras barreras a fin de conformar el espacio taurino. El ánimo está predispuesto a la broma y a la ayuda desinteresada a todos aquellos que la precisan.
Después de conseguir situar el "Cadafal" en el lugar que el sorteo haya determinado, ¡que les voy a contar, que ustedes no sepan...! ¡Efectivamente!. Llega lo bueno, que es el almuerzo de hermandad que se lleva a cabo en todos los bares de nuestra localidad. Con la pandilla de rigor y muchas veces, como resultado de esa hermandad antes citada, con otras que se adhieren a fin de ampliar la fiesta y el desenfado.

Todos los bares acogen a los clientes habituales de un día tan especial y que no tienen que ser, obligatoriamente, sus clientes asiduos a lo largo del año. Para este día puede haber un destino diferente, de la misma manera que también pueden ir al bar aquellos que no suelen hacerlo ningún otro día del año. Por lo tanto no es un almuerzo cualquiera sino que, como mínimo, podrá ser en un local diferente del habitual y con gente con la que no te volverás a reunir, para almorzar, en ninguna otra fecha del año. Repito pues que el ambiente está predispuesto a pasárselo bien. Para empezar la mañana, el desayuno o primera toma de la mañana suele ser la típica "barretxa", copa más bien abundante en la que se mezcla a partes iguales anís y moscatel. Los "entendidos" dicen que es muy sano y desatardor de lenguas.

Lo de sano no sé si será cierto, pero si es verdad que desata las lenguas y trae la broma y las consiguientes risas flojas. Recomendable pues para ese día y para alguno más si se tercia. Si el momento de esas primeras rondas, es por tratarse de lugar de cita de la pandilla y el "cadafal" todavía no está en la plaza, habrá que ir a traerlo. Desde luego los ánimos ya están preparados para todo lo que haga falta. De todas formas, lo mejor es llevar primero la barrera a la plaza y esas rondas que vengan después; no sea cosa que algunas rodillas empiecen a flojear y tengas que ir a buscar a última hora a un amigo con tractor que te la lleve a la plaza. ¡Que no pasa nada, pues habrá voluntarios que lo harán gustosos y sin cobrarte nada! pero, en fin, que mejor hacerlo correctamente y en pandilla.

Llegada la hora de la "montá de cadafals" siempre ocurre lo mismo. No falta nunca el coche aparcado en la plaza por algún forastero que ignoraba el evento, de la misma manera que tampoco falta nunca el despistado que, por activa o por pasiva, a la hora de colocar su barrera todavía no la ha traído. Podrían saltarse ese "cadafal" y seguir colocando a los siguientes dejando al inconsciente para el final pero ¡ay!, en Cabanes nos hemos civilizado mucho en los últimos años y se debe esperar al despistado de turno. En previsión de esta eventualidad, repetida año tras año, el coso taurino se construye en ambas direcciones y por lo tanto, si una se para, la otra sigue su curso a fin de que la actividad continúe su marcha. El único problema es ser vecino posterior de uno de esos despistados, que siempre suelen ser los mismos.

Sin embargo, no hay nada que cien años dure y al final la barrera que faltaba aparece, con el consiguiente abucheo al propietario, que aguanta la reprimenda más en broma que en serio. Y ahí está el secreto de las prisas: ¡el almuerzo!.
Normalmente la mesa ya está reservada y allí esperan las gambas frescas con gabardina, la sepia rebozada, los callos con picada, el ternasco al horno y hasta un centenar de especialidades con los que cuentan algunos de los bares de la localidad. Habitualmente la colla, mi colla, se une a otras y llena una buena mesa en el Bar Toni, seguramente el más emblemático de Cabanes en una celebración de este tipo y en cualquier otra. Las camareras miran hacia la plaza esperando a que el coso se cierre. Cuando esto ocurra la marabunta llenará mesas y barra demandando a la vez todo lo disponible.

Y así es. Cuando llegamos al Bar la mesa está preparada con el típico mantel y servilletas de papel, el enorme surtido de diferentes tapas mostrándose jugosas o crujientes sobre la barra y las cámaras repletas de cerveza fresca y vinos de todos los tipos y colores. 
Los comensales estamos impacientes. Dos de esto, cuatro de lo otro, ensaladas ilustradas, tres de lo de más allá... 
- ¿Y de plato principal? -preguntan las camareras rumanas.
Ahí ya llega el acabose, puesto que cada uno quiere una cosa.
- ¡Y más vino! -dice uno- ¡Y más cerveza grita el otro!
- ¿Postres queréis? -indagan los "tipazos del este" al ver los platos limpios, las botellas vacías y las voces que ya empiezan a subir de tono.
- ¡Pues claro! y cafés y copas y cubalibres...!
Total, una auténtica fiesta, la mejor de la semana y el evento que todos esperamos con impaciencia cuando se acercan las fechas de nuestras Fiestas Patronales. ¡Bastante basura hay ya por el mundo, como para no aprovechar los momentos de alegría!.

EL ÚLTIMO CONDILL

NOTA.- Las fotos  que ilustran esta entrada están publicadas en la web del periódico comarcal "EL SET".