3 de marzo de 2012

0621- LA PISTOLA SPECHJAMMER.

¡Me la compro!.
El ingenio, desarrollado por un equipo de investigación japonés, es capaz de dejar muda instantáneamente a una persona. Cuando uno de esos charlatanes de feria dice inconveniencias o alarga en demasía su perorata, le apuntas con esta pistola lásser y "la cotorra" empieza a tartamudear, balbucea un poco y, acto seguido, deja de hablar. ¡Milagroso y bendito invento, que aseguran es totalmente real!.
Los investigadores Koji Tsukada y Kazutaka Kurijara basaron su invento en el hecho de haber descubierto que, para poder hablar correctamente, los seres humanos necesitamos escuchar nuestra voz, por lo que el cerebro permite ir ajustando nuestro discurso a medida que lo vamos pronunciando.

En el caso de retrasar un instante la recepción de lo que se dice, el desorientado individuo deja de hablar. Pues bien, la pistola SpechJammer, inventada por los mencionados japoneses, retrasa la percepción del sonido de quien habla en 0,2 segundos, tiempo más que suficiente para que al charlatán no le puedan salir las palabras. ¡Eureka!
Para que esto suceda, la máquina lleva un micrófono direccional y un altavoz que, unidos a un puntero lásser y sensor de distancia deja sin vos al parlanchín. El interior del artefacto es un minúsculo ordenador que calcula el tiempo de retardo, según la distancia a la que está situado el individuo.

El "pistolero" apunta con el puntero lásser a quien habla y aprieta el gatillo, funcionando perfectamente en distancias de hasta 30 metros. Naturalmente, el aparato no produce malestar físico alguno pero, como es natural, en malas manos podría suponer un considerable recorte de los derechos humanos del sujeto. Es broma pues lo de comprarla pero, ¿quien no ha soñado con poder disponer de un artilugio parecido, en algún momento de su vida?. ¡Son tantas las catarras, perdón quiero decir cotorras, que hay en este cochino mundo!. Y hablando de derechos humanos... ¿Respetan estas cotorras el derecho de los demás...?

EL ÚLTIMO CONDILL

Extraído de un art. de J. de Jorge (ABC 2-3-2012)

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