12 de enero de 2012

0584- VIVIR EN LA ALTA EDAD MEDIA.

Ciudadela de Carcassonne (Francia) - siglo IX
No fueron buenos tiempos, no. Con la denominación de Alta Edad Media, solemos referirnos al periodo que va desde la caída del Imperio romano (s.V) hasta los siglos X-XI. Parece ser que no era ciertamente fácil vivir en esa época ni demasiado largas las expectativas de supervivencia...
Hacia el siglo IV los bárbaros, o pueblos germánicos, empezaban a acosar las fronteras del Imperio Romano y sus fronteras se desmoronaban. Aunque Teodosio I logró un pacto de amistad con el jefe visigodo, éste murió y sus hijos rompieron el acuerdo. Aquello era el principio del fin. El año 406 los pueblos germánicos iniciaron la invasión del Imperio romano.

Castel dell'Ovo. Siglo V - Nápoles
El golpe definitivo llegaría el año 476 cuando Odoacro, jefe germánico de los Hérulos, destituyó a Rómulo Augústulo -último emperador romano de occidente- y lo encerró hasta su muerte (511) en el Castellum Lucullanum o Castel dell'Ovo, en la bahía de Nápoles. A partir de ese momento el territorio se disgregó en los llamados Reinos romano-germánicos.
Los siglos IX y X fueron tiempos de gran inestabilidad en la Europa occidental. No hubo grandes guerras, pero si numerosas invasiones de pueblos normandos, húngaros y musulmanes que se dedicaban al saqueo y que causaron grandes estragos entre la población. La gente vivía atemorizada puesto que apenas se habían repuesto de un ataque ya tenían otro al acecho.

Ante tanta inseguridad y pasividad de los gobernantes, el comercio quedó arruinado por completo y los señores hubieron de organizarse para defender sus tierras y dar protección a sus trabajadores, lo que supuso el inicio del feudalismo.
Los vikingos fueron los primeros en invadir el imperio carolingio y aunque se construyeron numerosas torres vigías frente a las costas, a la muerte de Carlomagno consiguieron establecer asentamientos permanentes que con el tiempo dieron lugar al Ducado de Normandía en el noroeste de Francia.
También los húngaros, nómadas emparentados con los hunos, tras establecerse en Panonia atacaron Germania, llegando incluso hasta el oeste de Francia, Hispania y la península itálica. Sin embargo, durante todo el siglo X, los húngaros sufrieron duras derrotas que acabaron con sus expectativas de expansión por todo el continente europeo. En el año 973 el príncipe Geza de Hungría fue definitivamente derrotado por Otón I el Grande y firmada la paz.

En cuanto a los sarracenos, eran simples piratas musulmanes que desde el norte africano y de la propia península Ibérica, entonces dominada por ellos, atacaban los costas de Francia e Italia. Inicialmente su único objetivo era el botín pero, quizás a modo de justificación, árabes y berberiscos prontamente declararon a estas incursiones una forma de guerra santa contra los infieles, que no solo quedaba justificada, sino que se consideraba noble y ejemplarizante. Sus incursiones eran rápidos ataques por mar a los pueblos costeros donde intuían que podía haber un buen botín. La masacre de los pobladores era terrible. Durante un tiempo llegaron a instalarse en Sicilia, con algunos desembarcos en la ciudad Roma y otras ciudades del entorno. Como se ha dicho anteriormente, esta época de inseguridad ciudadana cambió el mapa político de Europa, movilizaron a la Iglesia y fomentaron el feudalismo.

Torre vigía de Cabanes (Castellón) - Siglo XIV
Para su defensa se inició la construcción de numerosas atalayas o torres vigía, que no tenían otra misión que la de avistar rápidamente los barcos piratas a fin de ganar tiempo para prepararse para la lucha, cuando había medios, o para escapar de tan sanguinarios enemigos. Tales atalayas siguieron construyéndose hasta la Baja Edad Media o al menos hasta el siglo XIV, ya que a la piratería sarracena le siguió la turca, ambas favorecidas por la expansión de señoríos y sultanatos de ambos bandos que adquirieron un tamaño considerable, lo cual se convirtió en un verdadero peligro para los reinos cristianos de España e Italia, así como para las islas de Chipre, Rodas, Malta, etc. Quizás parezca extraño que tales peligros durasen tantos siglos, pero en aquellos tiempos las monarquías daban escaso valor a las zonas costeras, muchas veces plagadas de enfermedades. Finalmente la Iglesia se alió con pueblo y gobernantes concediendo Bulas para combatir la piratería, sin embargo esta lacra no pudo erradicarse totalmente hasta finales del siglo XVIII. Afortunadamente los piratas pasaron a la historia y alguna de estas torres, siempre en zonas costeras mediterráneas de clima tan benigno, está rodeada hoy por el cultivo de dulces naranjas...

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