9 de enero de 2012

0580- NO A LA PERPETUIDAD EN EL PODER.

Debemos reconocer que una sola legislatura es poco para saber hasta donde puede llegar un presidente; lo tenemos tan claro como que estar más de dos, no debería ser una opción, sino que debería estar legalmente prohibido. Supongo que prácticamente todos, tenemos claro que hasta las mentes más nobles y democráticas se vuelven corruptas y dictatoriales con los años. Independientemente de cuales puedan ser nuestras ideas políticas y nuestros intereses particulares, todos deberíamos tener claro que no es de recibo que las urnas permitan la presencia de un dictador en el poder durante más de dos legislaturas, por muy democrática que sea su elección.

Por consiguiente, la única opción para que eso no ocurra, es que tal eventualidad no estuviera permitida. Dos legislaturas son suficientes para que los electos puedan aplicar sus medidas de corrección sobre lo que haya realizado su predecesor. Una para implementarlas y otra más para desarrollarlas plenamente. Después cada cual a su casita y Dios en la de todos. Otra cuestión, esta última, que más de cuatro no acabamos de comprender... ¿Por qué los antiguos mandatarios, han de seguir cobrando un sueldo a perpetuidad y bien actualizado tras su abandono del poder?. Eso no es lo que sucede con el resto de los trabajadores; todos tenemos claro que ninguna empresa y tampoco el país puede permitírselo. Sin embargo, ahí está. Como a todos les conviene, ningún nuevo presidente saca la tijera para acabar con ese despropósito sea cual sea el partido que represente. Ahí, a seguir chupando de la teta...!

Mientras tanto la corrupción se instala en todas partes y a todos los niveles. La crisis tiene a media Europa paralizada y sin embargo los hoteles mundiales de máxima categoría están permanentemente llenos, los aviones particulares cruzan el cielo a todas horas, los más lujosos barcos surcan los mares de la Polinesia y grandes coches apenas tienen sitio para aparcar en los destinos más exclusivos del planeta. Y todo eso, ¡siempre copado por los mismos protagonistas...! Hoy, como siempre, unos se mueren de asco mientras otros despilparran el dinero a manos llenas sin apenas enterarse de donde procede. Quienes compraron, con grandes esfuerzos y consiguiente hipoteca, un apartamento en la playa, o una simple vivienda de protección oficial en cualquier punto del país, se encuentran a día de hoy con un inmueble que vale menos a cada día que pasa y si decide venderlo no encuentra comprador ni siquiera ofertándolo a la mitad del precio al que lo adquirió.

Sin embargo, aquellos que lo compraron en Dubai han visto multiplicado 10 veces el valor que se pagó hace cuatro años por su compra. ¿Que le pasa a la humanidad?. ¿Acaso nos hemos vuelto locos?. Porque yo creo que ese es el problema... La época que estamos viviendo no es normal ni debería estar permitida por Dios, en el supuesto de que éste existiera. Indudablemente estas cosas ya pasaban años atrás, pero la gente corriente no tenía acceso a esta información y mucho menos a meter sus narices en esta clase de "normalidades". El problema, creo yo, es que sabemos demasiado...

Para bien o para mal -yo creo que para mal- tenemos demasiada información. ¿De qué nos sirve saber que determinados políticos corruptos se gastan en coches, putas y drogas el dinero destinado a atender una determinada subvención para que gentes sin trabajo puedan comer?. ¿Qué nos soluciona a nosotros el saber que determinado yerno real se embolsille cientos de miles de euros a cambio de nada, por el solo hecho de haberse casado con la hija de un rey?. ¡Tenemos derecho a saber!, dicen algunos con toda la razón del mundo. Sin embargo, en estos casos, ¿para qué sirve el saber...?. Yo lo diré. Para nada, para envenenarnos la sangre, para hacernos aborrecer las instituciones, para no creer en nada ni en nadie, para dudar de todo y de todos...

Saber demasiado solo sirve, ¡para dejar de ser trabajadores incansables y dedicarnos a golfear, rechazando los trabajos que nos ofrezcan y buscando todas y cada una de las posibles subvenciones a las que acceder y que se vaya todo a la mierda!. Para eso sirve el saber...
Los titulares de los periódicos y la televisión, no invitan a nada más que a mandarlo todo a paseo. Uno se esfuerza, siguiendo el consejo de sus antecesores, en prepararse académicamente para el futuro. Pierde su juventud en el estudio de una carrera o aprendiendo un oficio y cuando llega a esa meta se percata de que está rondando los 25/30 años y aún no sabe donde meterá la cabeza. Él todavía no lo sabe todavía, pero se enterará pronto que esos años son irrepetibles y que solo una buena compensación puede justificar el sacrificio de perderlos.

También sabrá pronto que aquel petimetre empollón, que había dos pupitres más allá del suyo, sin abrir jamás el libro y siempre dedicado a fomentar manifestaciones y a demandar reivindicaciones absurdas ajenas al orden y a la justicia, será uno de los candidatos a dirigir los destinos de una gran ciudad, una Diputación o una Comunidad, cuando no los de todo un país de mediocres, como el nuestro. Es decir, que se habrá metido en política. Mientras tanto tú, el eterno estudiante, enamorado del trabajo y el bien común, sobradamente preparado para desempeñar el mejor papel en la sociedad; dispuesto a darlo todo por la mejora del mundo que te rodea, puede -ojalá no- que te mueras de asco, buscando un trabajo acorde a tu preparación y capacidad, que no llegará nunca.

Si tienes agallas nos dejarás, más arruinados si cabe, marchando a otro país donde "alquilar" tu capacidad de trabajo y sanas aspiraciones, acrecentando la riqueza de quien te acoge. Mientras tanto nosotros quedaremos aquí, a las órdenes de los mediocres de aquellas aulas que tu compartiste. Dirigidos por aquellos holgazanes, que para nada sirven. Tu, al menos, habrás podido escapar de este contenedor de basura. Para tí, la mediocridad habrá quedado atrás pero, aún así, sé que recordarás con nostalgia tu tierra y tus gentes y eso te invitará a regresar al menos en vacaciones, para compartir unos días con familiares y amigos. No podemos culparte por tu marcha. Con ella no habrás demostrado ser mejor ni peor que aquellos que aquí quedaron. Marchaste porque te faltaron oportunidades para demostrar tu valía. Tu, con más agallas que nosotros, habrás escapado de las carencias de este país de pandereta. Muchos te dirán que tu marcha es un acto de cobardía pero no dudes que, si escapar de la mediocridad fuera fácil, otros muchos te seguirían...

EL ÚLTIMO CONDILL

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