28 de noviembre de 2011

0553- FIRA DE SANT ANDREU - CABANES 2011.


En la noche de ayer, 27 de los corrientes, se cerró la 504 edición de la Fira de Sant'Andreu de Cabanes. Un nuevo éxito de una de las ferias decanas de la Comunidad Valenciana, que cada año añade algún elemento que la engrandece aún más si cabe.
Los tiempos de crisis que estamos atravesando han impedido este año la contratación de la añadida feria medieval que otros años hemos disfrutado, pero ya se sabe que este conjunto de artesanos no solo no pagan el impuesto de ferias y mercados, sino que cobran por instalarse en los mismos y, en época de vacas flacas, los ayuntamientos no están para gastos extras. De todas formas la afluencia de feriantes llenó una vez más las diez calles destinadas al efecto y que suman un recorrido superior a los 1,5 Km. 


Teniendo en cuenta que los feriantes ocupan los dos lados de la vía, quiere decirse que se superan ampliamente los 3 Km. de tenderetes a escudriñar. Toda una fiesta para los amantes de este tipo de eventos.
La Feria de Cabanes se remonta oficialmente a 1.507, cuando Doña Germana de Foix, segunda esposa del rey Fernando el Católico, concedió a nuestro pueblo dos ferias anuales; la primera en la segunda semana de cuaresma (ya muchos años perdida) y la de San Andrés que ha llegado hasta nuestros días. 


Son pues 504 años de feria oficial aunque se cree que, ya con anterioridad, se celebraría al menos un mercadillo que daría lugar a la petición de Feria oficial, lo cual deja más atrás si cabe el inicio de la misma. 
Este año se han sumado dos novedades de éxito desigual, que han engrandecido el desarrollo de la Feria. Una exposición de coches antiguos (Antic Motor Club de Castelló) en la Plaça dels Hostals y una exposición de fotos de antiguos oficios locales. La gente, cuando ya tiene una edad, es mayoritariamente nostálgica y todo lo antiguo nos encanta, sin embargo diferentes compromisos familiares impidieron a quien escribe visitar ambas novedades, con gran pesar por mi parte. 

Yo no es que tenga gran cosa que aportar, pero hubiera podido llevar cuatro fotos del oficio de granerer que, repito, es el único que se ha trabajado en nuestra localidad durante más de un siglo y a gran escala. Tanto es así que en los años 60 el tal Llorens, aparte la producción que hacían sus cuatro operarios en taller, tenía concedida la producción carcelaria de la prisión de Castellón. 


Como anécdota decir que, durante la descarga de un camión de palmito y acarreo de las gavillas al interior del almacén de la cárcel, varios presos se dieron a la fuga. Algunos tiros al aire frenaron a los fugados pero uno de ellos, sin duda más osado, siguió corriendo y escapó definitivamente. Por ser el último artesano de mi oficio en España y porque me hubiera encantado ver el material expuesto, quien escribe lamenta mucho la no asistencia a la citada exposición fotográfica que supongo excelente y completa, por tener Cabanes una arraigada tradición de oficios artesanales que se remontan como mínimo al siglo XIX, pero también quiere señalar que nadie le pidió su aportación fotográfica ni testimonial al respecto. 


De todas formas, hela aquí...
Para información de cuantos puedan leer esta entrada y muy especialmente para los jóvenes de Cabanes, quiero señalar que los oficios artesanales más antiguos de nuestra localidad, uno de los cuales llegó a entrar en el siglo XXI, fueron los derivados vegetales del esparto, el cáñamo, el palmito o margalló y la caña. En la primera mitad del siglo XX había en nuestra localidad no menos de cuatro fabricantes de alpargatas de cáñamo y de esparto (la tía Elvira, les Petres, el tío Serengue el Boix, etc.) que daban trabajo de confección de la pleita a otras tantas familias más, siendo los fabricantes quienes posteriormente procedían al acabado del producto. 


En la década de los 50 quedaba también un taller (Elietes el de Peleto) dedicado a la confección de capazos para todas las labores del campo y serones (saries) de palmito o esparto para las caballerías "a pelo" y un corretxer (el tío Perfecto) que, con gran maestría, fabricaba a medida todo lo necesario para las caballerías y carros de Cabanes y pueblos limítrofes. No faltaban tampoco fabricantes de cañizos, de los que había tres en la localidad, siendo el más importante Elietes el de Castañes.

Sin embargo el antiguo oficio por excelencia, por la gente que ocupaba y la cifra económica generada, fue la confección artesanal de escobas de palma y caña. Hasta el estallido de la Guerra Civil española llegó a haber en Cabanes hasta 12 casas trabajando simultáneamente en la confección de escobas de palma, de las cuales llegaron a la década de los 50 los cuatro artesanos mayoristas: La Vda. del Maco, Manuel Llorens, Herminio el dels Muts y José el Valent. En este citada década (1950-1960) trabajaban en los cuatro talleres artesanales citados no menos de 20 trabajadores. La primera de estas firmas citadas cerró en 1.960; la segunda y la cuarta hacia 1.980. De hecho, a medida que unos iban cerrando, los que seguían iban comprando el material y utensilios del que cerraba. En la década de 1.980 quedó solamente quien escribe esta entrada -Rafael Fabregat- que, incorporando también la fabricación de escobas de paja de Mijo, ya muy mecanizada, siguió como productor hasta finales de 2001. 


Habiendo cesado en los 90 un fabricante que había en Sevilla quiere decirse que, en los últimos diez años de mi etapa profesional, un servidor era el único fabricante de escobas de palmito que quedaba en España, lo que ubica a Cabanes como último pueblo español dedicado a la confección a gran escala de este artículo de limpieza. Aprovecho para señalar que otro oficio de los años 40, 50 y 60, complemento económico de los ingresos agrícolas que habían en esta comarca sin industrializar, era el corte y acarreo de Malea (maleza) hasta las fábricas de Onda y Alcora.
Se llamaba malea a las gavillas de matorral o monte bajo que los vecinos cortaban en los montes a golpe de azada, previo contrato y pago al propietario de la parcela y que era el combustible entonces empleado en los hornos cerámicos, principalmente en la localidad de Onda. 

Dichas gavillas eran llevadas por el propio agricultor hasta el horno en cuestión, con carros agrícolas de ruedas madera y llanta de hierro también fabricados en Cabanes (pero eso es otro tema) tirados por mulos, alguna vez apoyados con algún burro que se enganchaba delante en los puntos más duros del recorrido. Los últimos años ya había un camión (Germans Perdiu y germans Tomás, en sociedad) que, gracias a su mayor capacidad, abarató los costes de acarreo y ahorraron penalidades a los sufridos agricultores. Esa sociedad de aguerridos cortadores con camión propio, si se terciaba negociaban también la compra de gavillas a particulares, lo que les proporcionaba los ingresos correspondientes al porte y algún pequeño beneficio por la gestión de compra al menudeo. 


Proporcionaban a quien deseaba cortar alguna punta de maleza los cordeles adecuados para esta labor y que solían entregarse en mazos de 25 unidades cada uno. El largo del cordel determinaba el grosor de la gavilla, que se ataba con nudo y lazada, con lo cual las gavillas eran, más o menos, todas iguales en contenido. En estos casos el precio convenido era siempre con gavilla a porte de camión por lo que, en el caso de que la zona de corte estuviera retirada del camino, el cortador estaba obligado a situar la pila de gavillas en lugar adecuado para su carga directa sobre el vehículo correspondiente. Volviendo al tema inicial de la Fira de Sant'Andreu y más concretamente al de la exposición fotográfica sobre oficios antiguos de la localidad, no habiéndola visto, no puedo opinar al respecto. 


Se dice en la Web del Ayuntamiento que Cabanes solicitará a la Consellería de Turismo la declaración de Fiesta de Interés Turístico para nuestra Fira de Sant'Andreu. Concesión lógica y natural, dada la antigüedad de nuestra feria, su grandiosidad y el momento político que estamos atravesando. Tan solo esperamos que nos salga gratis.(!)
Ser un buen alcalde en Cabanes no es fácil, ni cosa que pueda tomarse a la ligera. Si quiere hacerlo bien, a nuestro nuevo alcalde no le faltarán quebraderos de cabeza ni disgustos. Hay demasiados trepas al acecho y Cabanes ya no es el pueblecito de montaña de décadas pasadas. Poner a cada uno en su lugar es cada día más problemático y difícil. Le deseo suerte pero yo, desde luego, no le envidio en absoluto...

EL ÚLTIMO CONDILL

NOTA.- Finalizada la entrada (que no voy a retocar) me han llegado las fotos colocadas en la citada exposición sobre trabajos locales, comprobando mi error al pensar que se trataba de una retrospectiva de artesanía tradicional específica de la localidad. Lo cierto es que, con una salvedad que no puedo comentar, en realidad eran profesionales actuales, existentes en cualquier pueblo de nuestra geografía, ejerciendo su trabajo diario.























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