21 de noviembre de 2011

0548- ESPAÑA - ELECCIONES GENERALES 2011.

Normalmente cada cual suele votar al partido que más le gusta pero, en esta ocasión, no ha sido así. Por primera vez, miles de españoles socialistas no han votado al partido con el que tienen una mayor afinidad (PSOE) sino que han repartido sus votos entre los demás, al solo objeto de que no siguiera mandando quien (por segunda vez) ha hundido al país en la miseria más absoluta. Desde luego, hay que ver cuan frágil es la voluntad de la gente y por lo tanto su voto, pero así son las cosas.

Todos los partidos han recibido el voto de sus simpatizantes con la sola excepción del partido socialista, hasta ahora en el gobierno, que ha perdido 4 millones de votos que se han visto repartidos entre el resto de fuerzas políticas. Los radicales, sea cual sea su signo, ya se sabe que no cambian su voto pero los demás cambian de dirección fácilmente cual veleta de campanario.

Cada votante, normalmente socialista, que no quería en absoluto que su voto permitiera la continuación de tan funesto desgobierno actual, ha dirigido su voto allá donde ha considerado más conveniente. Algunos, por afinidad, lo han hecho hacia el partido Comunista; otros han votado partidos Nacionalistas y otros lo han hecho incluso al partido Popular. Como todos saben, en el País Vasco ha quedado demostrado que el nacionalismo de izquierdas está más extendido de lo que se creía y ahora que ETA ha bajado el punto de mira de las metralletas, ha resultado ser la opción más votada, por encima del PNV. Naturalmente, muchos de esos votos también eran hasta ahora socialistas. En fin, así somos la gente y así son los resultados de tan frágiles voluntades.

En las Generales del año 2.004 y por unas bombas, colocadas (según dicen) por gentes al servicio de Al Qaida en trenes de Madrid que provocaron casi dos centenares de muertos, los españoles le quitaron el gobierno a un partido que había heredado un país y una Seguridad Social en bancarrota y había sido capaz de convertirlo en uno de los más prósperos del mundo en apenas dos legislaturas. Sin embargo los votantes tienen poca memoria y por un hecho, nada fortuito sino muy bien organizado, arriesgaron su propio bienestar votando nuevamente a quien les habían empobrecido, consiguiendo por segunda vez que les vuelvan a empobrecer. ¿Es eso lógico?. No, pero era lo que querían y lo que consiguieron. Allá ellos, lo malo es que arrastran a los demás, pero así es la Democracia. Nada es perfecto.
Ahora, nuevamente en bancarrota, vuelven a pedirle al PP que les saque las castañas del fuego y ¡como todos quieren mandar...!

No se sabe, ante tan difícil situación y con la que está cayendo en el plano internacional, si podrá sacarse nuevamente el vehículo del fango en el que el PSOE lo mete una vez tras otra. Tampoco el tiempo que será necesario para conseguirlo. Fácil no será y como es natural, habremos de empujar todos a una. Si solo empuja uno y los demás están subidos encima de la poltrona riéndose, no vamos a solucionar nada...
Y por favor, cuando se consiga sacar el vehículo del fango, vayamos con cuidado de no meterlo allí otra vez. No derrochemos aquello que tanto cuesta ganar y más aún de ahorrar. Porque, ¡hay que ver que cortos son algunos votantes y que volátiles sus papeletas!. Rápido gasta el dinero quien no le cuesta de ganarlo. Hoy, cuando tanta gente está sin trabajo y malviviendo de la caridad ajena, los dirigentes del PP ganan por mayoría absoluta con un aumento de más de 4 millones de votos sobre las elecciones anteriores, pero mañana...

Nadie sabe qué ocurrirá mañana pero todos nos tememos que, cuando las cosas empiecen a caminar por sí solas, los socialistas tomarán el relevo para arruinar nuevamente el país. Es lo que toca. Unos ganan y otros gastan. Así ha sido siempre y así seguirá siendo en el futuro de un cuento sin final. Unos crían las gallinas y otros se comen los huevos. Cuando las gallinas agotadas, dejan de poner huevos, esos mismos las matan y se las comen esperando que los tontos de siempre vuelvan a criar otras. Así una vez y otra, y otra más. Hasta el final de los tiempos... o hasta que los trabajadores/ahorradores se cansen de criar gallinas para los holgazanes de siempre. Me refiero naturalmente a esos que siempre están en el bar, con la cerveza en la mano y viviendo de ayudas y subvenciones. Esos que, ante la envidia de lo que otros con su esfuerzo consiguen, solo se dedican a criticar y a burlarse de los que trabajan...

EL ÚLTIMO CONDILL

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