14 de noviembre de 2011

0543- HONG KONG, ENTRE LA MIERDA Y EL DINERO.


De que Hong Kong es la caja fuerte de China, lo saben hasta los chinos... Hervidero de gentes, de negocio y de prosperidad, esta ciudad es la mejor herencia mundial que el Reino Unido ha cedido jamás a nadie. Pocos lugares del mundo, yo diría que ninguno, pueden compararse con este gigante del comercio y del progreso, por muchos puntos negros que encierre entre sus paredes de acero y cristal. La riqueza salta a la vista, el éxito se respira en el ambiente.

Pero ¡Ay amigos...! También en las cajas fuertes se cría la suciedad y las telarañas. De la miseria nadie se escapa y también en Hong Kong existe el hambre y la pobreza. De hecho más de 100.000 personas solo tienen una jaula de hierro, de dos m2. como única habitación disponible, en la que viven, comen, duermen y guardan todas sus pertenencias. No me he equivocado no, ¡dos metros cuadrados!.

Sin embargo, también existe el máximo lujo, los negocios multimillonarios, las empresas de élite mundial y el mayor número de millonarios por metro cuadrado. Naturalmente con sus correspondientes mansiones, varios coches millonarios en sus garajes y los más grandes barcos de lujo amarrados en puerto exclusivo. Todo tiene cabida en esta ciudad sin parangón en el mundo. Colonia del Reino Unido hasta el 1 de Julio de 1.997 es actualmente una Región Administrativa Especial de la República Popular China. Junto a la isla de Macao, forman dos regiones capitalistas independientes, bajo la soberanía de un país oficialmente comunista. Paradojas de la vida que nadie comprende y que todos tenemos claro que se acepta por puro interés económico y político.

Sin embargo la presente entrada no era para ilustrar sobre las cuestiones económicas o políticas de Hong Kong sino por haberme llamado la atención una de las extravagancias que esta ciudad encierra. No han visto mal, no. La foto es de un barco descomunal en el centro de una plaza. Se trata del Centro comercial Whampoa, un barco anclado en los jardines y distrito del mismo nombre, que ocupa el mismo lugar que en otros lugares viven varios miles de personas. ¿Es eso coherente?. Pues así son las cosas en este país que se dice comunista y donde habita el capitalismo más exacerbado. Increíble que cosas así puedan suceder en territorio de la República China Popular, por muy Región Especial que sea.

Una vez más se demuestra que el comunismo no es más que aquello que se predica para que lo hagan los demás, pero no es la rueda de molino con la que comulgan sus dirigentes.
Sin ahondar en lujos de ningún tipo y ciñéndonos a las necesidades de un territorio tan limitado y saturado como es la urbe de Hong Kong, ¿cuantos edificios de apartamentos se podrían haber construído en la enorme plaza que ocupa en barquito de marras?.

Claro está que el que manda hace lo que le viene en gana y (a la vista está) uno de ellos será sin duda el dueño del citado barco en busca de un negocio multimillonario y permanente. ¿Para qué está el dinero, si no es para generar más dinero?.
Que los ricos no son una ONG está claro, pero hay cosas que claman al cielo y esta es una de ellas. No por el hecho en sí, sino por su ubicación en lugar donde es imposible construir por simple falta de espacio. Más llamativo sería meter el barco en el desierto y no sería criticable en absoluto. Pero claro, ¿quien iría allí a comprar?.

La región de Hong Kong tiene un total de 1.108 Km2. y una densidad aproximada de 6.500 habitantes/Km2. ¿Alguien puede concebir tan colosal aglomeración?. Solo sabiendo que miles de ellos no llegan a los tres metros cuadrados de vivienda, es posible comprenderlo. Es la vergüenza de la miseria más absoluta, en la meca de la tecnología y los avances empresariales.

Así van las cosas en este mundo salvaje donde solo impera la ley del más fuerte. Ese y no otro es el motivo de que nos parezca un desperdicio y una injusticia la ubicación del dichoso barquito... En fin. Dicen que bueno es que hablen de uno, aunque sea mal. Lo contrario es como estar muerto y eso es lo último que queremos y debemos hacer todos. Morirnos es lo último, aunque a veces...

EL ÚLTIMO CONDILL

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