11 de mayo de 2011

0354- EL TRIBUNAL DE LA CARNE DE GALLINA.

Este carcamal (por decir algo suave) de la foto, que sale hoy en algunos diarios y al que no tenemos el disgusto de conocer, es el presidente del Tribunal Constitucional y responde al nombre de Pascual Sala.
Un elemento de mucho cuidado que, saltándose a "la torera" la sentencia del Tribunal Supremo, pasará a la historia por ser el artífice de la legalización de BILDU y de lo que ella representa. Que las leyes están para vulnerarlas es algo que hasta el más ignorante conoce, pues todos sabemos que se construyen sobre caminos torcidos para que después los abogados puedan encontrar los entresijos que permitan la absolución de quien paga la minuta, pero hay cosas que claman al cielo.

Por si alguien tiene alguna duda de quien dirige este partido que el susodicho legaliza con su sentencia y quienes son los pilares que lo sustentan, aquí está la foto que lo aclara. Como todos conocen, quien porta la pancarta pidiendo el voto para BILDU es un ex-preso etarra que en su salida de la cárcel, tras veinticinco años de condena, no tiene otra cosa mejor que hacer que pedir el voto para la citada formación. Natural...
Como hemos dicho anteriormente, hecha la ley hecha la trampa, en la pancarta de la foto la palabra ETA puede hacer funciones de conjunción (independencia -y- socialismo) pero a nadie se le escapa que el cambio de color destaca la palabra, haciendo alusión a otra cosa bien diferente.
La opinión general es que a estas alturas de la película esta gente, con ideas y objetivos tan concretos, debería ya tener claro que el camino de la Democracia es largo, pero el único válido en tiempos de libertad. Que se dejen pues las armas y que luchen por las vías que empleamos los demás. La inmensa mayoría están dispuestos a perdonar, que no a olvidar, pero el premio y la paz vienen tras el esfuerzo y no tras las presiones.

Ojalá el citado carcamal que dirige el "búnker" de la foto, lo tuviera tan claro como los de la pancarta.
Cuando el Tribunal Supremo dijo que todavía no, sería por algo y nadie cree que los miembros del mismo no tengan capacidad suficiente para emitir un veredicto justo que salvaguarde el derecho constitucional. El presidente del TC no ignora nada, lo sabe todo y aún sabiéndolo, en plena conciencia de sus actos, desprecia la sentencia del Tribunal Supremo y da por buenas las explicaciones de un colectivo cuyos orígenes conoce hasta el más imbécil de los mortales y por lo tanto también él. Una vez más los entresijos de las leyes y las interpretaciones de unos energúmenos, burlan las olas de un mar embravecido en el que, como cáscara de nuez, nos movemos todos los demás.

Si es que a este sujeto se le tiene que poner la carne de gallina por algún motivo, tiene que ser por su insensatez y no porque millones de españoles dudemos de su independencia, que también. Dudamos de lo segundo, porque de lo primero estamos más que seguros.
La pancarta, señor mío, se burla principalmente de Ud., que bien
haría dimitiendo de un cargo para el que hace falta gente madura pero lúcida, no carcamales trasnochados y se burla, por extensión, del Tribunal Constitucional pues deja en evidencia a los seis elementos que votaron favorablemente. No se lamente Ud. ahora de que se cuestione la independencia de su voto. Aquí solo se cuestiona su capacidad de cuestionar. Al dictaminar a favor de la legalización de BILDU, pone en evidencia a los magistrados del Supremo que votaron en contra, a los gobernantes del país y a la oposición que, en su conjunto, representan a la totalidad del pueblo español. Al parecer es Ud. infalible, verdadero Dios en la tierra que nos tiene que salvar de todos los males de la humanidad. Salve pues, al salvador.

EL ÚLTIMO CONDILL

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