10 de abril de 2011

0327- LOS HONGOS, SERES ESPECIALES.

No voy a profundizar en el día de hoy, sobre el inmenso y misterioso mundo de los hongos. La entrada será sencilla y propia del tiempo actual, primera semana del mes de Abril y prolífica en setas de primavera. El viernes, día ocho por la tarde me fui a buscar Colmenillas, una seta poco abundante en nuestra zona pero de la que tengo la suerte de conocer el lugar que habita en nuestra comarca. Sin embargo lo descubrí por pura casualidad, nadie me lo enseñó. Es más, yo pensaba que esta seta era más bien propia de mayores alturas (1500/2000m.) y no de los 300 m. que hay en nuestra localidad. La única que yo había encontrado, la hallé en las proximidades del Castillo de Loarre, en la comarca de La Hoya de Huesca, situada a 27 Km. al noroeste de esta ciudad.

La cosecha no fue abundante, apenas media cestita, pero suficiente puesto que mi idea era ir al siguiente día a buscar Marzuelos y por lo tanto las Colmenillas solo tenían como destino el secado que tan perfectamente admite esta seta. Cortada la base y todas bien limpias de la tierra y polvo que siempre acumulan en sus pliegues, las pasé bajo el grifo de la cocina y las puse a secar. Estos últimos días, una ola de calor africano ha roto todas las expectativas primaverales que teníamos los aficionados a la micología. Aunque en profundidad hay mucha sazón, por la elevada pluviometría que hemos tenido en las últimas semanas, las setas son altamente sensibles a estas altas temperaturas y han frenado su salida. Superficialmente la tierra se ha secado y el micelio ha parado la fructificación de setas. Yo, aunque haya encontrado buena cantidad de Colmenillas marcho a casa disgustado por el mal aspecto del terreno. Probablemente no volveré a buscar más colmenillas este año...

Sin embargo las fechas son las adecuadas y siguiendo el plan establecido, el sábado día 9 marcho a Vistabella a buscar el magnífico Marzuelo. Ignoro el por qué de esta denominación cuando realmente hace su aparición en Abril y no en Marzo como su nombre indica. En fin... A medida que me acerco a mi destino observo preocupado que, también a esa altitud, la ola de calor ha hecho estragos. Los caminos, totalmente secos, hacen que el vehículo levante una gran nube de polvo. Es muy mala señal. Jamás he encontrado buena cosecha de setas, cuando el camino ha estado seco. En efecto, el monte también está falto de humedad y la cosecha se presume escasa. Las pocas setas que habían salido este año, anteriores a la ola de calor, han sido recogidas por los muchos buscadores que diariamente peinan el monte.

El resultado ha sido apenas un plato de Marzuelos que, visto lo visto, aún suponen un triunfo. Me vuelvo a mi querido Cabanes disgustado, no por lo escaso de la cosecha conseguida, si no porque tal y como está el monte es inviable repetir la búsqueda si no vuelve a llover. El problema no es pues el no encontrar las setas, si no el no poder volver a buscarlas. Solo la lluvia puede reactivar la salida y con el problema añadido de que en estas fechas es ya un poco tarde para que esto ocurra. Me refiero a que tras la lluvia hay que esperar 15 días y... En fin, veremos qué sucede, hasta mediados de Mayo puede buscarse esta exquisita seta y tras ella llega ya la senderuela y algunas otras, todo depende de la humedad del bosque. El buen aficionado tiene permitido el desánimo, pero no la rendición...

EL ÚLTIMO CONDILL

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