9 de marzo de 2011

0291- EL PECADO CAPITAL DE LA AVARICIA.

Muchos son los monasterios cisternienses visitados por un servidor pero, de especial y grato recuerdo, lo son el Monasterio de Leyre (s.XII) y Monasterio de Santa María de la Oliva (s.XII), de cuyo abad el primero dependía. Una de las máximas de San Benito (480-547) fundador de la orden Benedictina, era: "Ora et labora". Nada dijo sobre el destino, ni sobre la custodia de los bienes conseguidos con el fruto de un trabajo en el que tan insistentemente incidía. Un santo tan emblemático no pensaría que con el simple laborar pudieran amasarse fortunas sino simplemente subsistir, que no era poco.
Eran tiempos de penurias en los que el trabajo, por duro e intenso que fuera, solo permitía comer. Poco era también lo que se podía recibir de la caridad de los demás, puesto que nada tenían. Ese sería seguramente el motivo de que el santo aconsejara a sus seguidores que, además de rezar, había que trabajar.
Antiguamente, y ahora también, la gente de la Iglesia solía ser la más sabia y la más inteligente. Fue también otro santo, San Bernardo, quién patentó la frase de "a Dios rogando y con el mazo dando" que, en definitiva, venía a decir lo mismo que la de San Benito. En aquellos tiempos, llenar el plato cada día ya era un logro importante y el solo hecho de rezar no lograba esa meta. Había pues que ganárselo con el sudor de su frente.

Aunque es muy poco probable, a veces da la impresión de que hay Dios. A lo largo de la historia de la humanidad, algunas veces se da la circunstancia de que es el propio delincuente el que, en un momento de debilidad o ignorancia, facilita la prueba que le delata.
El pasado 28 de Febrero, la "madre" abadesa del Monasterio Real de Santa Lucía de Zaragoza, convertía a este monasterio cisterniense en noticia y vergüenza de las monjas que lo habitan, así como de todos aquellos que aún tienen un mínimo de fe en la religión católica. También la de aquellos que, a través de sus hábitos, propugnan la vida austera, de trabajo y de caridad para con los demás, tal como el fundador de la orden predicó en su día.
Claro que eso es la teoría. La práctica es ganar el máximo posible y dar por hecho que "la caridad bien entendida empieza por uno mismo". Todo lo demás son tonterías en las que ya nadie cree. ¡Ejercer la caridad...! ¿que coño es eso?
Pero, dejemos aparte el Cielo y centrémonos en la tierra.
La "madre" abadesa, para error de los ladrones que pensaban que las monjas no denunciarían el expolio, se presenta en la comisaría de policía y denuncia el robo de UN MILLON Y MEDIO DE EUROS, casi 250 millones de pesetas. Para más vergüenza ajena (porque la propia no existía) aclara que mayormente se trata de billetes de 500 € que tenían metidos en varias bolsas de plástico dentro de uno de sus armarios. Pero... ¡alma de cántaro! ¿Acaso no sabes que en Bancaja hubieran estado a mejor recaudo y te hubieran pagado un 5% de interés?. ¡Ay pillinas...! ¿Acaso no lo teníais declarado...?

Porque claro, ¡para llevarlo a Bancaja tiene que tratarse de dinero legal, dinero que ha cumplido sus obligaciones con la Hacienda Pública...!
Ante denuncia tan "particular", la policía no sale de su asombro y, como tiene que ser, además de buscar a los ladrones, está investigando la procedencia del dinero y el cumplimiento de las obligaciones de tan insignes hormiguitas.
Dicen que una de las hermanas del convento es Isabel Guerra, una excepcional pintora que cobra hasta 48.000 € (8 millones de pesetas) por uno de sus cuadros. A pesar del impresionante precio que alcanzan sus obras, hay lista de espera.
Ahora, gracias a la denuncia de la desinteresada "madre", el chanchullo se ha destapado y la Policía Judicial, lejos de preocuparse por localizar al ladrón, resulta que se ha centrado en averiguar la procedencia del dinero y su legalidad. Mecachis en la mar, ¡la hemos cagado!

Menos mal que el comisario (bondadoso donde los haya) al atender la denuncia de la abadesa, le avisa que se busque un buen abogado puesto que para llevar la denuncia a buen puerto tendrá que justificar la procedencia del dinero... La maternal señora, que no había pensado en tal eventualidad, se "va patas abajo" al tiempo que queda pensativa ante la tormenta que intuye les puede caer encima. Con la denuncia pendiente de ratificación, marcha hacia el convento donde las 16 monjas la esperan angustiadas. Se decide buscar la opinión del susodicho letrado que tras las oportunas consultas les confirma el problema.
La Congregación, instalada en tan insigne lugar desde 1.588, no puede quedar en tan mal lugar y se cree conveniente aquello de "donde dije digo, digo Diego"...
En nombre de la congregación, el abogado indica a la policía que las menesterosas siervas del Señor se han equivocado y que en las citadas bolsas solo había 400.000 €, con toda probabilidad aquellos que podían justificar. Veremos qué dice el juzgado de instrucción número 9 de Zaragoza...

El dinero seguramente no aparecerá, pero encontrar al caco no creo que sea difícil. Está claro que no es de la China, ni tampoco del Japón... Quien llevó a cabo el robo, no solo sabía el dinero que tenían, si no que también sabía donde estaba y que no podrían denunciarlo porque seguramente era más negro que el hollín, lo que pasa es que la señora abadesa... En fin, un día tonto lo tiene cualquiera. ¡Pero no veas la "penitencia" que les puede imponer Hacienda...!
Por cierto, ¿es verdad que la gente con dinero, usa en el WC el papel higiénico de la foto?. Yo creo que no, porque si te lo gastas... ¡ya no lo tienes!
Sea como fuere, está claro que la regla de San Benito se quedó corta. Lo de reza y trabaja no es suficiente, en adelante deberemos decir:
"ORA, LABORA ET CUSTÔDIA". Reza, trabaja y guarda (en el Banco)

CONDILL

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