22 de febrero de 2011

0279- EL PELIGRO DE LA FIERA ACORRALADA.

Lo de Túnez y Egipto, a pesar de los 200/300 muertos, fue un paseo en comparación con lo que está sucediendo en Libia. Este león es mucho león y como gato panza arriba, defiende con uñas y dientes su parcela de poder, importándole poco la vida de sus compatriotas. Difícil lo tiene el pueblo libio, porque este no es un caudillo, ni siquiera un general, ¡este es un mercenario, un golpista que en 1.969 derrocó al rey Idris de Libia, aprovechando
su enfermedad y viaje a Turkía para recibir el tratamiento. Elementos como este, prefieren morir matando antes de claudicar.
Cada día nos llegan noticias de la masacre que está sufriendo el pueblo libio. Algunos oficiales y pilotos incluso están dimitiendo ante las órdenes recibidas de ametrallar y bombardear a la población, pero se arriesgan a que les maten y los echen a la hoguera. Aviones de combate y helicópteros atacan a las masas como si de una guerra abierta se tratara, llegando a tal intensidad que la ONU pide que se cierre el espacio aéreo.

Si Mubarak marchó a Sharm el Sheikh con sus cuentas sin tocar y Ben Alí con la inmensa fortuna que se estima, es fácil calcular lo que Gaddafi cogerá el día que marche, si es que marcha. Muy acorralado tendrá que verse para hacerlo y habrán de ser muchos los libios que dejen su vida en el camino. No importa la vida de los ciudadanos, para ellos es como la de cucarachas que, si es necesario, hay que aplastar.
Mantenerse en el poder es lo más importante, caiga quien caiga. Sorprende y mucho la valentía de estos pueblos. ¡Cuan cansados deben estar y cuantas habrán sido sus privaciones, hambre incluso, al tiempo que veían derrochar a manos llenas el dinero a sus dirigentes...!

Y si Muammar al-Gaddafi es peligroso, justamente por su juventud su hijo Seif-al-Islam lo será más todavía. El mundo entero admira la valentía del pueblo árabe que, tras la represión histórica de sus dictadores, ha dicho ¡basta ya! a todos sus excesos. Sin embargo no podemos evitar el miedo a la repercusión que, esta inestabilidad momentánea y la incertidumbre de lo que puede acontecer después, pueda influir en la seguridad mundial y en el suministro energético. Estando como estamos en el siglo XXI, ni en los países árabes ni en ningún otro tienen cabida reyes ni dictadores salvo que, como en el caso de España, se trate de una monarquía parlamentaria.

Quien escribe no es republicano, ni ve en la figura de los reyes de España otro problema que no sea el puramente económico. Una institución más que mantener. Es más, mi opinión personal es que, probablemente, la tranquilidad que disfrutamos se la debamos a nuestro rey que, en el golpe del 23F, supo mantener la entereza suficiente para frenar la debacle que algunos pretendían llevar a cabo. Expresado este agradecimiento y a fuerza de ser coherentes, en un país democrático... ¿cual es el papel de la monarquía?. Está claro que ninguno pero, desde mi punto de vista, la monarquía española encabezada por D. Juan Carlos I se ha ganado con creces el coste económico que haya podido suponer para el Estado Español. Con toda seguridad, sin su figura y la defensa firme de las voluntades del pueblo español, expresadas libremente mediante referéndum de Diciembre de 1.978, hoy podríamos estar instalados nuevamente en la dictadura. ¡Solo nos hubiera faltado eso!.

Las imágenes de lo que ha dado en llamarse "el Tesoro de Ben Alí", armarios blindados repletos de oro, diamantes y piedras preciosas de todo tipo, además de cientos y cientos de fajos de billetes de todas las monedas fuertes del mundo, han recorrido todas las televisiones.
Ben Alí marchó a Arabia Saudí "bien abrigado" (dicen que más de una tonelada y media de lingotes de oro, entre otras cosas) y eso que el contenido del "armario ropero" se quedó en Túnez. Por lo visto no le cupieron todos los trajes en la maleta, camino del exilio. Es igual, no debemos pasar pena por él, ya comprará en el Carrefour lo que le falte. Sin duda, ni viviendo mil años podrá agotar el saldo de su Tarjeta de Débito... que la de crédito no le hace falta. Al inscribirlo en el Registro, su padre equivocó el nombre y le puso Ben Alí, realmente el nombre correcto era Alí Babá.

No sabemos como sería el baúl de Mubarak pero, sin duda, no sería mucho más pequeño que el del amigo Ben. Ellos se estiman y sin duda están en contacto permanente. Marchan disgustados sí, pero no de vacío. No es justo pero, son tantas las ganas de que marchen, que el pueblo todo lo da por bien empleado. Sin embargo, no nos alegremos demasiado.
En fin, amigos, esto no ha hecho más que empezar. El mundo ha despertado, viendo sorprendidos que la revolución no solo es posible, si no que puede serlo con resultados rápidos y eficaces. La justicia se abre camino a codazos, apartando de sus mullidos sillones a los dictadores de turno, llámense generales, reyes o sultanes.

En el mundo de hoy, solo el sistema democrático se considera válido y justo. Como tantas veces he dicho desde aquí, es sin duda el menos malo, pero quienes lo "disfrutamos" sabemos que tampoco es ninguna panacea. Apartas a un dictador para, a partir de ese momento, tener mil dictadores. La única ventaja de la Democracia, si no hacen las cosas a gusto del pueblo, es poder cambiarlos cuatro años después. Para ellos es una (pequeña) losa que les obliga a trabajar en la dirección más aproximada a lo que el pueblo quiere o necesita. El problema es que esa "docilidad" solo dura los primeros cuatro años. Posteriormente, si son reelegidos, ya se relajan y como suele decirse, "la cabra tira hacia el monte".
Hace mucho tiempo, hablando de la crisis, recordé a mis lectores que el "Crack del 29" trajo como consecuencia la II Guerra Mundial. Todos esperamos y deseamos que "el Crack del 2008" se quede en un problema económico y social, que logre superarse antes de derivar en un conflicto semejante. Sin embargo, miremos lo que está ocurriendo en los países árabes, cuyo final es de todo punto incierto. De momento han sido revoluciones de desarrollo rápido y final feliz pero, si la cosa se complica demasiado...

CONDILL

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