20 de enero de 2011

0247- IMPOSICIONES NINGUNA - El burka.

La Defensora del Pueblo (islámico) en Catalunya, María Luisa Cava de Llano (afortunadamente solo en funciones) apoya la libertad de llevar el "burka" (niqab) en España, siempre que sea por voluntad propia de la mujer. ¿Garantiza ella, que esto sea siempre así?
Además, mis padres siempre me enseñaron que... ¡donde fueres haz lo que vieres!La colocación del burka es un insulto a los derechos del ciudadano de los países de acogida y un peligro por el anonimato de quien lo lleva. Si tanto le gustan los burkas a la tal María Luisa, que se vaya allá de donde éstos provienen que, con toda seguridad, nadie la echará de menos.

Después, quizás pensando que se ha pasado tres pueblos, dice que así lo ha hecho porque
"Soy partidaria de la libertad de las personas, siempre que no colisione con la de los demás".
¡Pues lo mismo nosotros, señora! ¿Acaso los demás somos ogros xenófobos, no amantes de la libertad? Pues está usted equivocada. También otras muchas gentes, sin duda mayoría, somos amantes de la libertad pero, como la caridad bien entendida, el derecho a la libertad empieza por uno mismo.
Aunque algunas feministas de estos países aboguen por la eliminación del burka, diciendo que
..."una mujer con burka es solo sexo, no tiene identidad..." (Wassyla Tamzanli),
ajeno a esta problemática, nunca he visto el burka como una cárcel para las mujeres, porque siempre he pensado que no era una imposición machista, si no una creencia, una religión y una costumbre que me parece muy bien que mantengan en su país de origen, si es que así lo desean. Yo no me creo xenófobo para nada y por eso no critico el velo (hiyab) que en nada lastima mi seguridad, pero sí el burka. ¿Puede alguien garantizar, quien hay tras un burka?

Además quiero añadir que, si por respeto a todos, han sido prohibidos los símbolos religiosos en los lugares públicos, mayor motivo para prohibir también el uso del burka, que también lo es.
Yo no soy partidario de prohibiciones y si de las libertades, pero siempre que no ofendas a los demás. Otra cuestión a tener en cuenta es que la prohibición del burka podría implicar que alguna de estas mujeres no pudiera salir de su casa, cosa que lamentaría sobremanera pero, si es por decisión propia en nada nos afecta y si es por el machismo de sus maridos tampoco, ya que ellas lo niegan sistemáticamente.

...¡Siempre que no colisione con la libertad de los demás...! -dice la Defensora del Pueblo.
Pues ahí está el asunto señora (la libertad de los demás). Porque, los demás, creemos que nadie tiene que ir por la calle con la cara tapada. Ni con burka ni con sábanas de seda. Lo que Ud. hace con decisiones como esta, es poner en peligro la seguridad de "los demás". Las creencias de cada uno en su casa que, a los demás, nos importan un pito. Pañuelos vale, como si quieren ponerse un sofá en la cabeza, pero la cara lavada y al aire. O sin lavar, que tampoco nos importa nada, pero que se vea. Por respeto al país de acogida y por seguridad, no por xenofobia. Es una simple cuestión de orden público, nada más.
Ya está bien de tanto pitorreo. Con burka o sin burka nosotros, en su país, no podemos ni siquiera entrar a visitar una mezquita, porque no somos musulmanes, pero ellos sí tienen que meternos sus creencias hasta en la sopa. ¿Pero qué es lo que pasa? ¿Es que los españoles somos más imbéciles que los demás...? ¡Pues, por lo visto, sí!

Está claro que el uso del burka viola los derechos de los habitantes de los países de acogida, cuando se lleva y el de los musulmanes, cuando se prohibe. No hay término medio. Sin embargo, nosotros estamos en nuestro país y éste se rige por fórmulas democráticas en las que se decide por mayoría. Todos sabemos que esta gente, que ha venido de fuera con semejantes imposiciones, no son mayoría en nuestro país, al menos de momento. ¡Pero todo se andará! ya que, más de cuatro de esos foráneos, dicen que España les pertenece y que acabarán echándonos al mar.
No puedo negarlo, el burka me desagrada y si está impuesto por el marido, todavía más. De ser así, lo que más me molestaría no sería el burka, si no el elemento que camina cinco pasos por delante. Él es el mayor problema y el mayor peligro.
Sé que con esta entrada hago enemigos, pero no me importa. Yo soy un amante de las libertades pero, con semejantes energúmenos, lamento decir que me hierve la sangre. Lo siento... ¡así no son las cosas!

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2 comentarios:

  1. No siempre, pero muchas veces. Cada cual es como es y tiene que estar orgulloso de serlo. A eso se le llama personalidad.

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