30 de septiembre de 2010

0166- HUELGA 29-S Y LA QUEMA DE BARCELONA.

No es ninguna novedad. Barcelona reune lo mejor y lo peor de la sociedad española, aderezado con una buena dosis de todo lo peor que nos viene de fuera (que también los hay).
Todos hemos visto la "okupación" del antiguo edificio barcelonés de la Plaza de Cataluña (BANESTO) con gran porcentaje de extranjeros y la permisividad de los "Mossos d'Escuadra" que no actuaron hasta el 29-S. Las consecuencias también las conocemos todos. Aprovechando la confusión de la Huelga General, quemaron gran cantidad de contenedores de basuras, mobiliario urbano y hasta coches. No contentos con eso, cerraron con fuego las calles y rompieron las lunas de algunos escaparates, robando la mercancía del interior de las tiendas. Eso sin contar los numerosos vehículos de la propia policía catalana, destrozados a pedradas y algunos quemados también ¡Menos mal que estaban permanentemente vigilados por los "Mossos d'Escuadra que si no...! ¡Les arde hasta el cuartel!.

Numerosos incendios callejeros quemaban a un tiempo, dando a vecinos y turistas la más lamentable impresión de debilidad policial. Ninguna policía nacional vigila y sanciona con más dureza que la catalana en nuestras calles y carreteras pero, por lo que se ve solo cuando se trata de castigar a la gente honrada que tiene un despiste o atiende una llamada de móvil mientras conduce. Cuando se trata de vigilar a la escoria que maltrata bienes públicos y privados, esa misma policía es incapaz de contener a los delincuentes. ¿Para qué se le paga entonces? Una policía que solo es efectiva cuando se trata de amargar la vida de la gente honrada (la que les paga el jornal) no interesa.
¿Era tan difícil de prever que el peligro principal no estaba en las manifestaciones sino en los gamberros anti-sistema? Creo que las cabezas pensantes, y me refiero naturalmente a quienes coordinan esas fuerzas del orden, están para eso justamente: para pensar, prevenir y detener. Posteriormente leyes y jueces para sancionar económicamente o con cárcel. Esa gentuza no respeta ni respetará jamás el orden establecido y solo con penas duras podrán ser controlarlos.

En cuanto a la Huelga General... una vergüenza.
Tardía en su convocatoria y discriminadora de las libertades. Lo de los "piquetes informativos" no nos ha sorprendido. Más fuego en la calzada, silicona en cerraduras, huevazos a los autobuses de servicios mínimos y hasta pedradas. Ya es conocido por todos que los huelguistas piden libertad para manifestarse, pero no conceden esa misma libertad para quienes quieran trabajar. La ley del más fuerte. Esa es la Democracia para algunos que dicen ser progresistas y que todos hemos visto por televisión que atacan a gritos de "fascista" al pobre trabajador que, necesitando el jornal como "agua de Mayo" para atender los gastos de su familia, acude al trabajo. ¡Ellos son los fascistas! Claro, como al "liberado sindical" le entra la nómina completa a fin de mes, quiere mantener su "estatus" y cumple y hace cumplir las consignas recibidas del Sindicato. ¡Dictadura radical!. Por el contrario el simple trabajador, el que renuncia a parte de su sueldo para dárselo a estos zánganos del sistema, si hace huelga pierde el jornal. Ningún empresario se burla tanto del trabajador como el liberado sindical. Que todo el mundo tenga claro que el empresario no tiene fábrica de hacer billetes; por lo tanto, para sufragar el sueldo de los "liberados", no tiene otra solución que rebajar el sueldo de los demás. La producción tiene unos costes máximos, rebasados los cuales la empresa deja de ser competitiva. ¿Quien soporta pues la carga de aquellos que no trabajan...? Pues naturalmente los trabajadores...

Todos hemos visto las fotografías de los medios y los noticiarios televisivos. Después de asistir a una huelga inoportuna que debería de haberse convocado muchos meses atrás, por si acaso no estaba suficientemente claro que los Sindicatos apoyan al gobierno en la oscuridad, salen de manifestación con pancartas que textualmente decían ¡Fuera ZPP! ¿Desde cuando, en una huelga contra el gobierno, se critica a la oposición? ¡Una de cal y otra de arena! ¿verdad?. Para que el gobierno no se enfade...
- ¡Tu tranquilo Pepe Luís, que la Huelga ha sido obligada por las circunstancias...! De todas formas, no nos dejes mal y ahora (por favor) concédenos alguna migaja que nos permita justificarnos y seguir al frente del poder sindical.

- La cosa está mal... ¿Que os parece que hagamos? -indaga el gran jefe.
- Lo que tú veas... ¡Anula al menos lo de la jubilación a los 67 años! -pide la pareja.
- Es que no tenemos un duro... ¿Y si fuera voluntaria? -se le ocurre al gran ilusionista.
- Pero... ¿Perdiendo mucha paga? -pregunta el dúo dinámico.
- ¡Hostia, pues claro! -el mago se exaspera.
- Bien, bien... ¡tratándose de una cosa voluntaria...! ¡De todas formas mira de hacer algo más por nosotros, cojones, que con este retraso casi nos hemos jugado el puesto! -imploran los gemelos.
- Vale, lo estudiaremos... -promete el prometedor.
Y las cosas, siguen igual (o peor). ¡Y seguirán!.
Primero, dijo que no había crisis.
Después, como quien habla a los tontos, que era pasajera.
Más tarde, que se vislumbraban "brotes verdes".
Este verano dijo que ya estamos remontando.
Ahora, como ya nadie le cree, va y lo suelta alto y claro... ¡el paro seguirá creciendo durante al menos cinco años más!. (Ahí va eso) Tengamos claro que lo de los cinco años... no lo sabe nadie. Pueden ser cuatro, ¡...o cuarenta!

Que nadie dude que estamos inmersos en la crisis mundial más profunda de la historia, provocada naturalmente por la ambición de los que tienen el dinero y el poder. Pero que no se asusten los seguidores del "malabarista". Su camarada a nivel mundial tan solo es una simple mierdecilla. El caso es que esa mierdecilla también está metida dentro del estercolero. Sin embargo el problema lo ha traído un matrimonio de lesbianas, formado por la unión de "la Globalización" y de "la Crisis". Sin embargo, lo realmente grave es que para esta clase de matrimonios no hay divorcio. Esta situación mundial no tiene marcha atrás; pactos como mucho.
Los gobernantes, con su ambición, han llevado al mundo a un punto sin retorno en el que solo impera la ley del más fuerte. Estamos en el comienzo de una nueva era, que podríamos llamar el "Moderno Sistema Feudal". Los avances conseguidos por el pueblo, tras cientos de años de luchas y penalidades, vuelven a perderse.

Mucho me temo que los gobiernos no podrán endeudarse eternamente, repartiendo dinero entre los que no trabajan, y muy pronto llegará el día en que los que sí lo hacen dejarán de compartir el sudor de su trabajo con quienes no lo tienen. No será una cuestión de insolidaridad, sino de necesidad. ¡Sálvese quien pueda!
La ambición desmesurada de los poderosos ha destruido el orden económico mundial establecido y, como siempre, lo pagaremos los más débiles.
La OIT cree que España es uno de los países con más riesgo de disturbios sociales.
- Hombre... ¡Las cosas no están tan mal! -dice el presidente.
- En tu casa, ¡cojones! ¡En tu casa! -dice el mileurista.
El parado sin paro, a pesar de los 426 € de ayuda social, totalmente desencantado ya no dice nada. Simplemente subsiste... ve pasar los días. La pregunta es: ¿hasta cuando?

EL ÚLTIMO CONDILL

28 de septiembre de 2010

0165- EL CARNET DE CONDUCIR, EN LOS AÑOS 60.

Antes, como tantas veces hemos comentado, nada era como ahora.
A principios de 1.960 el Permiso de Conducir, comúnmente llamado "el Carnet", en Cabanes y otros pueblos de la comarca se gestionaba en las Cuevas de Vinromá.
El aspirante acudía al vecino pueblo en los días señalados y, en la pequeña oficina que "el Inspector" tenía habilitada en la zona de examen, expresaba a su ayudante el deseo de obtener el Permiso de Conducir. El ayudante te preguntaba la clase de Permiso que deseabas y te facilitaba una hoja de papel con unas veinte preguntas y otra hoja en la que estaban las señales de circulación, dándote fecha de examen para la semana siguiente.
Como la obtención se daba por hecho, ese mismo día ya te cobraban el importe correspondiente.
El carnet de moto (tercera) de cualquier cilindrada valía 650 pesetas (3,90€) y si, además optabas también al de coche (segunda+tercera) 950 pesetas (5,70€), sin autoescuela.
El examen consistía en responder correctamente cuatro de las cinco preguntas que se hacían y otras tantas señales de tráfico. Para que no hubiera equívocos en el cuestionario (de una sola hoja) que te facilitaban al solicitar el examen, se marcaba la respuesta correcta y dos falsas, indicando en rojo las falsas.

Mi padre (analfabeto) aprobó el examen teórico a la primera; también el examen de aptitud técnica que consistía en hacer un "ocho" en la gran explanada al efecto, para lo cual ponían dos cajas de cartón entre las que, para completar el "ocho" tenías que pasar dos veces con la moto por entremedias de las cajas. Si optabas también al carnet de coche (no era el caso de mi padre) tenías que aparcarlo a menos de 40 cm. del bordillo y parar el coche en cuesta, arrancando después sin retroceder.
Unos años después (yo me lo saqué a finales de Septiembre de 1967) el examen comarcal se realizaba en Albocácer. Las cosas ya no estaban igual, ni los precios tampoco.

Los que, como yo, sacamos el de segunda+tercera (coche+moto) nos costó 2.500 pesetas (15,02€), con autoescuela incluida, que se pagaban al entregarte el carnet. Las pruebas eran similares, pero el cuestionario a estudiar era mucho más extenso; varias hojas de preguntas y respuestas y otras tantas de señales de tráfico. Se había triplicado el material a estudiar y también el precio del carnet. El aprobado ya no estaba garantizado como apenas unos años antes y el examen consistía en veinte preguntas y diez señales, de todo lo cual solo podías fallar cuatro cosas en total.
Responder equivocadamente cinco respuestas suponía suspender el examen y tener que presentarte una próxima vez, hasta un máximo de tres. Cuando a la tercera vez no pasabas el examen tenías que pagar una nueva matrícula de 500 pesetas (3,00€).
El examen estaba programado a las diez de la mañana. Mi padre a primera hora ya me llamó y tras el aseo matinal salimos hacia Albocácer con su vieja GUZZI 65 C.C. que apenas podía con nosotros. Los más mayores es probable que conozcan la pequeña y antigua máquina. 

Tres marchas, con palanca de cambio en el depósito y velocidad máxima de 60 Km./h. en llano. ¡De museo! Muy fiable, eso sí. Con un solo asiento y un sillín metálico a modo de portamaletas, un saco, plegado y atado con un cordel, hizo las veces de doble asiento y antes de las nueve ya estábamos allí. A la entrada al pueblo paramos a un agricultor que marchaba al campo con el "matxo en saria" cogido del ronzal y le preguntamos si sabía donde se hacían las pruebas de exámen para el carnet de conducir. El hombre, amablemente nos explicó que era a la salida del pueblo pero en la parte norte y allí nos encaminamos con la Guzzi.
Una de las últimas casas a mano derecha era un Bar y junto al mismo vimos inmediatamente que estaba la "pista de examen".
No era un descampado cualquiera como en Cuevas de Vinromà unos años antes, sino una zona cercada y preparada al efecto con su rampa para la prueba de coches (parada en cuesta) y palos para la del "ocho" en motos. Sin embargo nadie había aún por allí.

Había que esperar la llegada de la autoescuela, un chico joven de apenas 25 años y del Seat-600 correspondiente. Mi padre en un alarde sin precedentes, propuso que entráramos al bar para almorzar. Apenas había dos o tres clientes en la pequeña barra y nosotros nos sentamos en una de las mesas haciéndole mi padre una seña a la dueña que se acercó rápidamente para ver lo que necesitábamos.
- Voldriem almorçar -dijo mi padre.
- Cap problema, que volen? -preguntó la señora.
- Lo que tingue per ahí -respondió mi padre.
- Volen uns entrepans de truita amb llonganises? -propuso.
- Ens pareix perfecte. Ens traurà també olives i unes cervesses de barril.
No habiendo apenas clientes, el servicio fue rápido y en diez minutos dos bocadillos de buen tamaño con dos huevos y dos longanizas cada uno estaban sobre la mesa, junto a un platito de olivas y las dos cervezas.

A las diez había que estar en el examen, por lo que los bocadillos fueron rápidamente devorados e inmediatamente, sin tomar café (entonces no era costumbre tan arraigada como ahora) mi padre preguntó cuanto se debía. La suma fue rápida: 10 pesetas cada uno. Nos miramos perplejos; las cosas no estaban como ahora ¡claro está! pero ese no era el precio que las cosas tenían por los bares de Cabanes. Mi padre pagó las veinte pesetas y salimos viendo que el ambiente ya era diferente al de nuestra llegada. Un par de "600" y tres o cuatro motos, así como varias bicicletas, estaban aparcados en las inmediaciones al mismo tiempo que una veintena de personas aguardaban el comienzo del examen que no se demoró en absoluto.
A las diez en punto examen teórico de los aspirantes y quince minutos para realizarlo. A las diez y media, aquellos que superaron el examen (2/3) realizaron también las pruebas prácticas que también superaron ocho de cada diez aspirantes. Allí mismo te decían si estabas aprobado o no y en 15 días la propia autoescuela te entregaba el carnet en mano, previo pago de las 2.500 pesetas pactadas.
Entonces, como ahora, el precio a efectos legales era uno pero el total a pagar era muy diferente puesto que también había que pagar a la autoescuela que, con toda la paciencia del mundo, vino a Cabanes dos días a la semana y durante casi dos meses a enseñarnos a conducir. 

El Carnet apenas valía 1.200 pesetas (7€), las otras 1.300 pesetas (8€) eran para la autoescuela. Eso siempre que aprobaras en un máximo de tres veces, claro. Yo (perdón por mi falta de modestia) lo aprobé todo el primer día.
Mi padre, después del examen, orgulloso del hijo que había aprobado "a la primera" y conocedor de los bajos precios que en Albocácer se cobraban, invitó a una segunda cerveza y tras ésta le dio fuerte golpe de pedal a la pequeña Guzzi-65 que arrancó a la primera.
Todavía no hacía frío y el campo tenía la sazón suficiente para garantizar una buena añada de rovellones. Como premio al éxito en el examen mi padre, gran aficionado, propuso ir a la mañana del día siguiente a buscarlos y así lo hicimos, pero era pronto y solo él encontró media docena. Yo ninguno, pero le gané con diferencia. En pleno monte, cosa bastante extraña, encontré una liebre dormida y sigilosamente me acerqué a ella cogiéndola de detrás de la cabeza y de la parte de atrás. Siete libras y media de liebre; excelente cazuela de arroz para el domingo a medio día y fritada con tomate, pimientos y cebolla por la noche.
Han pasado 43 años de aquello. ¡No es moco de pavo, no...!

EL ÚLTIMO CONDILL

27 de septiembre de 2010

0164- A 24 HORAS DE LA HUELGA GENERAL.

No sabemos si la anunciada "Huelga General" será una realidad social, o un mero trámite de justificación para los dirigentes sindicales. Veremos qué ocurre mañana. Está claro que si es lo primero, el asunto puede ser problemático e incluso económicamente peligroso. Sin embargo es de esperar que será lo segundo, un mero trámite que justificará a los Sindicatos ante su audiencia; una audiencia en este caso dividida, puesto que no tiene clara la conveniencia de la convocatoria.
La desesperación de la ciudadanía no podía dejar impasibles a los Sindicatos y éstos se han visto obligados, muy a su pesar, a enfrentarse al Gobierno. ¿Hasta que punto? Esa es la pregunta y pronto tendremos la respuesta. De todas formas, mucho me temo que el agua no llegará al río. Los lobos no se muerden entre sí y no lo digo de forma despectiva, simplemente es una frase hecha.

De momento, 7,6 millones de alumnos no universitarios, quedarán sin clases. Los Sindicatos van a su bola y, siguiendo su estilo, justifican los sueldos que cobran recorriendo las calles con vehículos de megafonía instando a la huelga, al tiempo que reparten por mercados y bocas de metro su propaganda. Unos cogen los folletos, mientras otros (también sindicados) los rompen en su cara. Así están las cosas. Son muchos los afiliados a los propios sindicatos que no están convencidos de que sea éste un buen momento para convocar una huelga general.
Todos somos conscientes de que el país está muy débil y pocos son los empujones que puede soportar, además son muchos los sindicalistas que tienen claro que la crisis no la ha traído el gobierno actual. Espero que también tengan todos claro que nadie trabajará por nosotros y que solo trabajadores y empresarios serán los llamados a desterrarla. No es el gobierno el que crea los puestos de trabajo, ni es el que hace aumentar el rendimiento del trabajador; sin embargo sí es el que crea las condiciones adecuadas para que la rentabilidad de unos y las garantías de otros sean las adecuadas. Creo que deberíamos de olvidar el tema de izquierdas y derechas, así como el de trabajadores y empresarios. La meta es la misma para todos. Trabajo, sueldos decentes y seguridad para todos. Lo de ver quien gana más trabajando menos, ya no cabe. Los tiempos de la típica "picaresca española" han pasado a la historia. Sin trabajo no hay competitividad y sin competitividad no hay trabajo. El gobierno debe mediar entre trabajadores, sindicatos y empresarios para llegar a un consenso que satisfaga a todos, pero el éxito de la gestión está en la rentabilidad del trabajo a realizar. Esa rentabilidad es la que propicia su contratación y su duración en la empresa. Que nadie olvide que el empresario no construye una fábrica para crear puestos de trabajo. Lo hace para ganar dinero y si esto no ocurre hace lo que haríamos todos: ¡cerrar!

Lo de la globalización está muy bien pero, ¿está España preparada para afrontar el reto? Cada país tiene que saber cual es su camino y sus posibilidades. Está claro que industrialmente estamos en desventaja, como también lo estamos en agricultura y en otras muchas cosas. Muchas cargas y pocos beneficios son el presente de la industria y de la agricultura, esta última prácticamente en bancarrota y aumentando cada día los miles de hectáreas de cultivo abandonadas por su nula rentabilidad. No somos competitivos. Imagino que, sobre estas cuestiones, algo tendrá que decir el gobierno. Otros países, conociendo las dificultades del mercado global, subvencionan su agricultura y algunas industrias imprescindibles para hacerlas rentables a los productores y competitivas a nivel internacional... ¿Por qué no puede el gobierno español hacer algo parecido?
Me parece encomiable que nuestro gobierno dedique su tiempo y nuestro dinero a la protección social de la gente que nos ha llegado de fuera..., pero solo cuando tengamos sobras que repartir. La caridad bien entendida, empieza por uno mismo. Yo no creo que en estos momentos el país esté en condiciones de repartir a gentes de fuera, cuando nuestras gentes están perdiendo sus casas y acudiendo a comedores sociales. Lo primero es solucionar el trabajo y la economía interna.

Es un acto de caridad amparar al necesitado pero antes de proteger al foráneo, que no cotiza ni ha cotizado jamás, están los españoles que han hecho cuanto han podido por aportar su trabajo y su dinero en el intento de situar a nuestro país entre los diez mejores del mundo. Si después de amparar al trabajador español al gobierno le sobra dinero y no sabe qué hacer con él, quedan muchos otros españoles, ya sin cobertura social, que no tienen nada que meterse en la boca. Lo siento mucho, pero está demostrado que nuestros impuestos no son suficientes para tanta generosidad. El país no solo está sin recursos, sino en déficit; para que nos entendamos todos, ¡en números rojos!. Cuando no hay medios, uno tiene que seguir siendo social sí, pero con los suyos. Aceptamos que el gobierno, además de los impuestos que ya pagábamos todos, nos haya encarecido la vida otro 2% más al subirnos el IVA, pero no para que después lo regale a gentes que nada han aportado, mientras aquí haya españoles sufriendo. Está claro que si no hay para todos, como la caridad empieza por uno mismo, primero son los españoles. El fruto del sudor de los españoles debe quedarse en España y no viajar, como ahora lo hace, a otros países. Porque, a pesar de la crisis, de España salen divisas todos los días remitidas por esos emigrantes ¡y no pocas! Asistencia sí, comida también, dinero ¡no!.

Los mismos foráneos (no solo africanos, sino también europeos y americanos) dicen que, a pesar de la crisis brutal que a todos nos afecta, no quieren volver a sus países porque allí no tienen cobertura alguna y tampoco trabajo. Quiere esto decir que, a pesar de que un porcentaje elevadísimo de los españoles esté ahogándose en la miseria, seguimos manteniendo a más de tres millones de emigrantes, la mayor parte sin trabajo legalizado y consiguientemente sin cotización alguna, pero sí atendidos sanitariamente, comedores sociales, albergues, etc. Vuelvo a repetir que lo de la caridad está muy bien, no vamos a dejarles morir de hambre ¡faltaría más! pero no debemos olvidar que España en este momento no está en condiciones económicas adecuadas para soportar la lacra de otros países. Suficiente tenemos con la nuestra.

Pero volvamos a la Huelga General que es lo que nos ocupa en el día de hoy.
Más de cien son las manifestaciones convocadas en toda España, pero la duda persiste entre la población ¿Al trabajo o a la huelga? Son muchos quienes la consideran innecesaria e incluso nociva para la maltrecha economía española. ¿Qué hacer? Varias son las razones para hacer huelga; tantas como para ignorarla.
De que es nociva para la economía está clarísimo y de que es innecesaria (mandando los nuestros) también. Si dentro de los mismos parámetros, en lugar de gobernar el PSOE, lo hiciera el PP no habría duda alguna, ¿verdad?. ¡Que hipócrita es el mundo y los que vivimos en él! Entonces..., ¿qué hacemos?.
Pues... pues... ¡Venga, haremos huelga!.
Pero que nadie nos espere en la manifestación..., ¡iremos a buscar setas!

EL ÚLTIMO CONDILL

23 de septiembre de 2010

0163- CABANES Y LA "FIRA DE SANT ANDREU".

Por pura coincidencia, el 30 de Noviembre de 2.007 se celebró el 500 aniversario de la Feria más antigua e importante de nuestra comarca. (Cabanes, 1507-2007) Digo lo de la coincidencia porque, desde hace algunos años, la feria se celebra el fin de semana más próximo y no en la fecha exacta. Quinientos años, que se dice pronto, celebrando la "Fira de Sant Andreu"; una feria que, claro está, poco tiene que ver con la que históricamente se celebró en nuestra villa hasta la masiva mecanización del campo (1965/70) y que lo cambió todo para siempre. Tanto fue así que en 1.973 a alguien se le ocurrió incluso la (mala) idea de cambiarle el nombre a la Feria y, comulgando con "ruedas de molino", los que entonces mandaban lo consintieron. Poco amor a la historia tenían los autores de tamaña felonía. Todavía eran tiempos de dictadura y de dictadores.
A mí, como a todos los viejos, me puede la nostalgia y no entiendo que, con la llegada de la Democracia, casi todas las calles y plazas del pueblo hayan recuperado sus nombres antiguos mientras la "Fira de Sant Andreu", con cinco siglos de antigüedad y gran prestigio provincial, mantenga todavía el "pegote" que en 1.973 alguien le puso por nombre, apartando de un manotazo 500 años de historia. El inventor no descubrió las Américas; no aportó nada nuevo a un evento que, desde el momento de su creación en 1.507, ya fue una exposición agrícola y dirigida a los agricultores.
El autor del cambio se limitó, eso sí, a menospreciar la tradición centenaria de un pueblo y a imponer su voluntad dictatorial. Es más, para que todos le recuerden, incluso le puso número de orden. Este año 2.010 se celebra pues el "37 aniversario del desprecio" a la historia de Cabanes.
No será pues la "503 Fira de Sant Andreu" la que celebremos, sino la XXXVII Expo-Agrícola. Veremos cuantos años tendrán que pasar para que, personas con la suficiente cordura, devuelvan al pueblo y a la Feria la denominación que le corresponde, la que merece y la que le es propia.
Juro por Dios que ni me he molestado en saber de donde partió la idea ni quienes fueron los que la ampararon. No lo sé ni quiero saberlo. Solo añadiré que si la modernidad es la falta de respeto a la tradición, detesto la modernidad.

Como es lógico, la feria que Doña Germana de Foix le concedió a Cabanes quinientos años atrás nada tiene que ver con la actual, pero tampoco lo tenía la que los que ya peinamos canas conocimos hasta la mencionada década de los 70. Como he dicho antes, los tiempos han cambiado y con ellos el alma de la Feria. Nadie ignora que el acontecimiento ha crecido en expositores y en visitantes pero ¡o a la Feria le falta el alma, o a mí me sobran los años! Me imagino que será lo segundo...
Antaño la Feria se esperaba como agua de Mayo pero hoy, estando todo permanentemente a nuestra disposición, la Feria es un evento puramente festivo.
En los años 50/60, con dos carreterías, tres tratantes de animales, otros tantos herreros, dos ferreterías, ocho o diez tiendas de ultramarinos y cafés o tabernas por doquier, la gente esperaba la llegada de la Feria para comprarse un "matxo", cambiar un carro, y hasta para comprarse una navaja. También esperaba la Feria para tomarse unos "pastissos i figues albardaes", con su correspondiente copa de anís, coñac o mistela, como si durante el resto del año esto no pudiera hacerse igualmente. Era algo más que una feria, era el encuentro comarcal de los agricultores. El lugar donde se intercambiaban noticias y experiencias.

Entonces no había coches pero, ya había alguna moto y por supuesto bicicletas. Llegada la fecha inamovible del 30 de Noviembre... las gentes de Benlloch, Vilanova, La Pobla, Vall d'Alba y especialmente todos los masoveros del Pla de l'Arc pronunciaban esta misma frase...
- Anem-se'n a la Fira de Cabanes!
Unos a pie, otros en carros o en bicicletas, llegaban y abarrotaban bares y tabernas y, por supuesto, la Feria. No había entonces coches ni tractores, ni motosierras o vibradores para recoger las aceitunas. Tampoco estaban los marroquíes con sus paradas de ropa ni los senegaleses con sus bolsos y CD's, pero no faltaban otro tipo de puestos que daban cumplida solución a las necesidades de la época.

Como ocurre ahora con tractores y coches, en "el carrer de la Fira", en los tiempos de Franco llamada "calle del General Aranda", cientos de mulos de todos los colores y tamaños, se unían a gran cantidad de burros, ovejas y cabras.
No faltaban tampoco muestras de carros y guarnicionería de relucientes clavos dorados y todo tipo de herramientas de labranza. Animales y una muchedumbre de agricultores (hombres exclusivamente) llenaban la calle que, al ser de tierra, convertía la feria en una constante nube de polvo.
Una prueba fundamental para estudiar la fuerza de los mulos, consistía en arrastrar un carro bien cargado y con las cadenas de las ruedas pasadas.
En campos cercanos se hacían pruebas de los arados y demás herramientas que allí se vendían. En las últimas décadas llegaron a hacerse incluso concursos de arado, en bancales cercanos, en los que se trataba de ver quien era capaz de hacer el surco más recto.
La Taberna de Micalet, el Café de Xula y la Taberna de Modestet ponían mesitas con bebidas y un plato de "rollets, pastissos i figues albardades". Las encargadas de servir las bebidas siempre enfundadas en luminosos delantales blancos abarrotados de bordados y puntillas.

Como ahora, la Feria reunía todo aquello que la gente necesitaba o quería comprar... La calle del General Aranda reunía todo lo relacionado con la agricultura y la ganadería: animals, collerons per al matxo i aparellades de tota mena, carros, collars per a cabres i gossos, ferramentes per al camp (vernets, forcats, giratories, perpals, masses, corbelles, eixaes, etc.).
Cualquier trato, relacionado con los animales, se cerraba indefectiblemente en uno de los puestos antes comentados. La copa de anís o coñac, acompañada por "pastís o figa albardà" era el minuto previo al cambio de dueño de cualquier animal. Para finalizar el trato, un fuerte apretón de manos, curtidas por el diario trabajo en el campo, era la mejor garantía.

La entonces llamada Placeta de la Farola (hoy Constitución) reunía todas las atracciones de feria llegadas a la población (els Caballets, les Barquetes, el Trenet de la bruixa, les Cadiretes..., además de dos o tres casetas de tiro con rifle y un par de tómbolas). Los "coches de choque", siendo una atracción que ocupaba demasiado espacio, algunos años se colocaba en la Plaza del Generalísimo, hoy "dels Hostals".
También en la misma plaza los puestos de manzanas de caramelo, lana de azúcar, turrones y otros artículos similares, amén de alguna tómbola que no había cabido en su lugar habitual; en la calle de San Vicente todo el resto de paradas que reunían lo más variopinto que uno pudiera necesitar o imaginar.
Los hombres, a primera hora de la mañana, ya se dejaban caer por la feria de animales. En aquellos tiempos los animales en general y los mulos en particular, lo eran todo.

Tengo grabada en mi mente la imagen de una vecina nuestra en la calle de las Eras, madre de Pepe el de Maso que, habiéndoseles muerto el mulo, lloraba amargamente ante la fatalidad que entonces suponía quedarte sin la única herramienta de trabajo, transporte y medio de ingresos. Hoy, que tanto nos quejamos, se rompe un tractor o un coche y al día siguiente se arregla o te compras otro. Entonces no era tan fácil. La oferta era abundante, pero los medios escasos. Los animales, como ahora los vehículos, también se compraban a plazos. No mediante letras bancarias pero sí mediante un simple papel de libreta, donde se especificaba un pago en dos o tres plazos que el mismo tratante o su corresponsal en el pueblo se encargaban de cobrar. Eran tiempos de miseria y un buen mulo (matxo) valía su peso en oro. No debemos pues extrañarnos de que, ante una muerte rápida e inesperada del animal, el dueño llorara desconsolado, no sabiendo hacia donde tirar.

Los carros, confeccionados de forma totalmente artesanal, eran sumamente caros y por lo tanto se reparaban contínuamente y pasaban de padres a hijos. Permanentemente el bote de "sebo" en casa para evitar el desgaste del eje y de la rueda y cuando un radio o una parte del "varal, de les barres o del entaulat" presentaba el más mínimo problema, se reparaba a fin de mantenerlo dispuesto para el uso. Comprarlo nuevo era un desembolso casi inalcanzable para las maltrechas economías. Naturalmente algunos nuevos se harían, pero yo no recuerdo haber visto estrenar ninguno...
Normalmente se esperaba la llegada de la Feria para comprarlo todo, desde unos hierros para hacer la comida en el fuego, hasta unas tenazas y una paleta para coger las brasas y ponerlas en el brasero, o retirar la ceniza de la chimenea. Cualquier cosa necesaria para la casa y también los artículos de barro, se compraban en la Feria, donde siempre costaban algo menos que en las tiendas de la localidad. Pocas casas tenían paellas de hierro y, normalmente, el arroz se hacía siempre en cazuela de barro.

Cualquier artículo de hierro, de barro, de loza, de cristal..., también una silla, una mesa y hasta una puerta o ventana, estaban en la feria para enfado de herreros y carpinteros de la localidad. Era una cuestión de precio y de posibilidades de elección.
La feria no tenía límites; allí se afilaba un cuchillo y se compraba un simple candil, una lámpara de carburo, un juego de ollas o sartenes...
La tienda de la "tía Elodia la Borrega", en la plaza de la fuente, tenía cántaros, ollas, lebrillos y peroles de todas las formas y tamaños, pero no era lo mismo... Faltaba el surtido que facilitara la elección y también la posibilidad de regateo.

Entonces era regalo habitual de las abuelas a sus nietas pequeñas una escobita y un cántaro, de apenas un litro de capacidad, para acompañar a las madres en el cotidiano viaje de ir a la fuente por agua. En la "tenda de la Llandera" y la de "Laureano el de la Llumera" podías encontrar cualquier artículo de vidrio o loza fina, ¡pero todos esperaban a "la Fira de Sant Andreu"!
Las tiendas locales quedaban al servicio de los vecinos durante el resto del año, pero en días de feria la gente quería ver la variada oferta y siempre acababan comprando alguna cosa. Los dueños de las tiendas locales cerraban y también visitaban el mercado para estudiar la competencia. Mientras los hombres intercambiaban animales y billetes por la calle de la feria, o deambulaban presenciando tratos y disputas, pegándose algún lingotazo y dulce correspondiente, a cuenta del tratante que conseguía cerrar la operación, las madres subían y bajaban varias veces la calle de San Vicente viendo las mercaderías allí expuestas; los niños, con o sin dinero, dábamos mil vueltas a la "plaza de la Farola", donde estaban reunidas todas las atracciones.

Los adolescentes preferían las casetas de tiro con rifle y los autos de choque; los pequeños si conseguíamos reunir alguna peseta (a solo 25 céntimos el viaje) nos movíamos entre "barquetes i caballets" y algún viaje en el "trenet", intentando cogerle la escoba a la bruja, en cuyo caso te la cambiaban por un viaje gratis (Una ricura de niños).
Finalizada la tarde los padres, entonces no tan considerados con los niños como ahora, cuando tenían hecho lo que habían venido a hacer, o se cansaban de dar vueltas...
- Rafael... cap a casa que es fa tard!
- Vagen tocant que ja vaig jo de seguida -decía uno implorante.
- Que t'he dit? -respondían sin misericordia...
- Ala... sempre igual!, dons fulanito i menganito es queden un ratet més...!
Una seria mirada era suficiente... ¡No había nada que hacer!

En días de feria, como tenía constumbre hacerlo en Fiestas Patronales, mi madrastra se dejaba la cena hecha y al llegar a casa solo era preciso calentarla. Normalmente, muy fuera de lo común, se trataba de un guiso de carne con huevo duro y pimientos; o bien cazuela de sardinas en escabeche casero que se comían en frío. Comida rápida y sencilla que permitía disfrutar a tope la tarde y, aún así, completarla con un ratito de charla previa con los vecinos, entonces de obligado cumplimiento si el tiempo lo permitía. Al llegar a casa nos quitábamos la ropa "nueva" y nos poníamos la de diario. Permanentemente todas las puertas de la calle abiertas y sus dueños en el quicio charlando con los vecinos próximos o con los que por allí pasaban, era lo habitual. No había otra distracción. Solo dos docenas de aparatos de radio habían en el pueblo y ningún televisor. Con mujeres o sin ellas, los hombres enrollaban los cañizos y se plantaban en el quicio de la puerta con el deseo de charlar con los vecinos que como él estaban esperando que la cena estuviera preparada.
Salía la petaca de tabaco y el librito de papel que pasaba de mano en mano y aquel ratito de charla, previo a la cena, constituía el aperitivo de entonces. Franco, el tiempo y la cosecha de esto o aquello era la conversación de todos los días; siempre la misma y siempre diferente.
- Herminio, el sopar està ja fet! -a voz en grito, o bajando Pilar hasta el corrillo callejero, ponía punto y final a la charla.

El fuego estaba encendido y la pequeña mesa auxiliar, fuera de las comidas guardada bajo la mesa principal, tenía una pequeña cazuela de barro en el centro con la cena. Una pequeña ensalada de tomate y una hogaza de pan constituía todo el complemento. Mi padre se sacaba del bolsillo del pantalón la nueva navaja, que aquella misma tarde se había comprado en la feria y cortaba una rebanada de pan para cada uno, que servía de plato. Acabada la cena metíamos de nuevo la pequeña mesa debajo de la grande y situábamos las tres sillas alrededor del fuego, colocando una manta por detrás sujeta a los respaldos.
Mi "tía" sacaba la vieja caja de cartón donde guardaba aquella novela de tres mil páginas o más que, muchos años atrás, alguien había comprado en fascículos de 5 céntimos y que nadie había podido reunir el dinero suficiente para encuadernarla. "LUCRECIA BORGIA", ponía en letras mayúsculas escritas a lápiz sobre la caja. Sacaba el fascículo pertinente, siguiente al del día anterior, e iniciaba la lectura al tiempo que mi padre se liaba un cigarrillo de tabaco "xurro".
Cuando, con mucha frecuencia, se iba la luz, la lectura de la novela no se veía interrumpida. Mi tía llenaba un pequeño candil de aceite rancio (unos 50 cc) y su duración, de aproximadamente una hora, marcaba el final de la velada. Así transcurría entonces el tiempo y los acontecimientos en el Cabanes de nuestra casa, ¡ni mejor ni peor que en cualquier otra...!

Cierro la entrada para decir que el año 2.007, celebración del 500 aniversario de la "Fira de Sant Andreu", se convocaron algunos actos especiales para darle un mayor esplendor a este quinto centenario. Entre ellos y aprovechando el gran archivo que tiene nuestra fotógrafa local Carmen Segarra, se celebró una exposición fotográfica retrospectiva de la Feria y, entre los cientos de fotografías que allí pudimos admirar, estaba la que tenemos aquí y de la que yo ignoraba su existencia. Según dicen todos... ¡soy yo! (Yo también creo que sí...)

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21 de septiembre de 2010

0162- LA POLITICA DE ZAPATERO... ¿SI, O NO?

No soy justamente un fiel seguidor de las ideas de Zapatero y muy especialmente con respecto a sus tibias relaciones con Marruecos. Mi opinión es que nada le debemos a este país y que son justamente ellos los que están en deuda con España. Basta ya de lametones de perro apaleado, aceptando los consejos de Francia y Estados Unidos. Siendo como son los "dueños" del mundo, ¿Por qué no sustituyen a Zapatero en esa foto? ¡Que falta de vergüenza! Nuestros enemigos no están en Asia, sino en África. Allí es donde hay que mandar a nuestros soldados. ¡Y eso de que "La foto es lo más importante"...! (se lo podría haber callado)
Sin embargo, ¡al césar lo que es del césar...!
No veo yo que tenga que pagar la factura de la crisis. No es él quien la trajo, ni tiene la culpa de no poder aportar soluciones válidas. El problema es de difícil solución y todos los países afectados están luchando con todas las armas a su alcance sin que ninguno, excepto Alemania, lo esté consiguiendo plenamente. Llegará, pero costará.

Los alemanes lideran el grupo de los privilegiados que están dejando atrás la crisis pero ¿Con qué armas y a qué precio. Ni España ni la mayoría de los países que conforman la Unión Europea están preparados para poner en práctica soluciones similares. Sencillamente, no tenemos el potencial económico ni social que ellos tienen, así de claro. Al rebajar los costes fiscales de las familias y de los empresarios, incrementando al mismo tiempo la inversión pública y apoyando la reducción de la jornada, Alemania evitó el despido y creó la situación que le hace dejar la crisis atrás. Estas medidas, unidas a las ayudas de 2.500 € por cada cambio de coche y el famoso Cheque bebé, supusieron una inversión superior a los 50 millones de euros que, junto a la elasticidad de la exportación, han hecho el milagro.
Para quienes no lo sepan, en Alemania la operación Cheque bebé consiste en una importante reducción de la jornada laboral, cobrando dos tercios del sueldo y hasta un máximo de 1.800 €
durante doce meses. En el caso de que el otro progenitor tome otros dos meses más, el plazo se amplía a catorce meses. Se calcula que la medida significa un beneficio de 25.500 € por cada hijo.


La suma de estas medidas y su mentalidad productiva y empresarial han posibilitado la recuperación. Su efectividad en el trabajo también hace diferentes a los alemanes. La empresa en la que trabajan la sienten como propia y, aunque exigen las mejores condiciones salariales y de seguridad, su rendimiento no tiene parangón. Por lo tanto, aunque las autoridades han implantado normativas adecuadas para conseguir los objetivos, es también el pueblo el que lo hace posible. No es fácil para ningún otro país europeo seguir sus pasos y llegar a objetivos similares. Es la suma de muchas cosas y no es la primera vez que el pueblo alemán demuestra su capacidad regeneradora. Los dirigentes tienen su mérito, naturalmente, pero son también los ciudadanos quienes han de colaborar. Nadie regala nada, ni hace nada por otro. Es uno mismo el que tiene que obrar el milagro. Si cada uno de nosotros consigue arreglar su casa, queriendo o sin querer, arreglará también el país.

Se dice que Zapatero, nuestro presidente, va a su bola y que no escucha ni siquiera a sus ministros, mucho menos a sus "camaradas" o miembros del mismo partido. Yo, que no sé nada, no me lo creo y más bien pienso que será justamente lo contrario. Como ya he comentado en ocasiones anteriores, lo veo más bien como "pelele" de todos y seguidor de ninguno. El PSOE es un partido muy variopinto, que no digo yo que eso sea malo sino todo lo contrario.
Carcamales de ideas trasnochadas y casi caducas se unen a una juventud representativa del aire fresco, pulmón de un partido que siempre tendrá su lugar en la sociedad. Unos y otros son necesarios para ponderar soluciones viables en cada momento y circunstancias de la vida diaria. Solo falta la capacidad necesaria de sus dirigentes para encontrar el camino correcto, ese camino que no puede darlo ni un carcamal ni un novato. Es entonces cuando un gran presidente y un gran gobierno, a la vista de tan grandes contrastes, toma el camino consensuado que puede ser el más conveniente. Eso de hacerse lo que yo digo, porque lo digo yo, no tiene validez en el mundo actual.

Son muchos los votantes habituales del PSOE los que están teniendo sus dudas sobre la conveniencia de seguir votando a una fuerza política que ha demostrado su incapacidad contra la crisis y en contra de la seguridad de los trabajadores que, lógicamente, son sus mejores aliados.
El gobierno parece haber olvidado que las mejoras del trabajador no se obtienen presionando a los empresarios, sino favoreciéndoles. Nadie crea una empresa para perder dinero ni para crear puestos de trabajo. Eso viene por añadidura. Uno no se hace ni siquiera autónomo para ganar lo mismo que siendo simple trabajador, aunque sea esto lo que está ocurriendo en la actualidad. Crear una empresa, por pequeña que sea, significa emplear un dinero (que normalmente no tienes), no dormir durante la noche y correr el riesgo de perderlo todo. Eso no puede hacerse ganando lo mismo que aquel que solo aporta su físico. No hablemos ya de empresas de nivel medio, con gran inversión en infraestructuras de todo tipo que, en la actualidad tiene beneficio cero y cuyos propietarios están aportando su propio patrimonio para evitar el cierre. De las grandes... ¡ni hablemos!

¿Acaso ignora el PSOE, afiliados y simpatizantes que el 90% de la economía nacional son pequeños y medianos empresarios?. Yo no puedo entender al trabajador que solo ve a su jefe cuando llega diez minutos tarde al trabajo, o cuando alarga otros diez minutos el horario del almuerzo, mientras él tiene que cumplirlo todo con puntualidad... ¿Acaso ignora que cuando él se marcha, su jefe queda en el despacho intentando solucionar todos los problemas?
Nadie ve al empresario al que le faltan los pedidos y le acosan las letras. Tampoco cuando alguna entrega se le queda por cobrar. En cambio sí le ven cuando hace un cambio de coche, motivado algunas veces por hacer un simple incremento de la facturación, esquivando así algunos pagos con los que la Administración le acosa.
Hoy, justamente motivado por la dura crisis que ha dejado en la calle a tantos trabajadores, el número de autónomos se ha elevado notablemente. No quiero mal a nadie, pero bien vendrá a más de cuatro saber lo que es eso. Ahora sabrán lo que es ganar igual o menos que un trabajador cualquiera, dormir poco y mal y, correr el riesgo de perderlo todo.

Lo de tener tu propio negocio es una cuestión personal, una forma de ser. Amigos míos, toda su vida empleados y perfectamente capacitados para montar su propio negocio, han renunciado a ello. Al hablarles de esa posibilidad se ríen respondiendo:
- Calla, calla! Que et creus, que jo estic loco o qué?
¿Listos? Pues... probablemente sí. Gente con una imagen muy superior a la de sus jefes y que han tenido (y tienen) la posibilidad de trabajar por su cuenta, en la seguridad de que los clientes les seguirían allá donde fueran, renuncian a ello. No quieren problemas ni quebraderos de cabeza, les va bien acudir cada día al trabajo y al acabar su jornada laboral dejarlo todo y marchar hacia su casa sin mayor problemática, aunque con esa actitud vean reducidas sus posibilidades económicas y familiares.
- Si no hi ha prou, que treballe també la dona!
Naturalmente eso (en teoría) reduce sus ingresos y posibilidades de desarrollo personal y patrimonial, pero se adaptan a un sueldo y viven con arreglo a esas posibilidades... ¿sin ambicionar nada más?. No estoy seguro de ello ya que, cuando ven que otro cambia un coche o compra una casa, bien que miran y hablan de todo aquello a lo que ellos no pueden aspirar. No pueden acceder, porque no quieren comprometerse ni obligarse a nada...

Todo ese cúmulo de cosas, que nos hacen diferentes de la mayor parte de europeos, son contra las que no pueden lidiar, ni Zapatero, ni Rajoy, ni nadie de los que vengan detrás de ellos. De entrada, una encuesta verifica que el 76% preferirían que ni uno ni otro se presentase a las elecciones del 2.012. Empezar a darnos cuenta de que debemos cambiar. Ni unos ni otros podrán sacarnos del bache si no empezamos a colaborar. Ya sé que estos años atrás éramos iguales que ahora y nos iba mejor. Pero aquella situación y la actual, nada tiene que ver con el gobierno y sus dirigentes, ni con los que aspiran a serlo. Fue una situación especial creada por condiciones especiales de tipo financiero que no creo se repitan durante décadas, o quizás nunca jamás.
Es el día a día por el que hemos de luchar y el único que puede sacarnos adelante. La famosa picaresca española, en el mundo de hoy no tiene futuro alguno. Solo el trabajo y el ahorro son capaces de hacer el milagro y eso nadie puede hacerlo por nosotros. Los pillos están viendo que su margen de maniobra se reduce cada día que pasa.
Diga lo que diga Zapatero y conteste lo que conteste Rajoy, tú casa solo tú puedes arreglarla y el único medio es trabajo y ahorro. ¡Con cabeza claro!

Para cerrar la entrada quiero recordar que, de acuerdo con los estudios realizados por diferentes medios, Zapatero no genera confianza alguna ni siquiera entre muchos de sus afiliados. Los constantes apoyos a Catalunya, para poder sacar adelante los presupuestos anuales, han creado una situación de altanería en esta comunidad y la percepción de tibieza y debilidad del ejecutivo.
La crisis y la nula reacción ante las medidas adoptadas, tampoco ha ayudado.
Después de haber dejado las arcas vacías y endeudadas, el resultado ha sido cero y los españoles estamos viendo como, excepto la nuestra, todas las economías europeas van recuperándose. Aquí, mientras tanto, el que puede vive del cuento y poco hace por aportar su grano de arena.
Ya no es la derecha la que pide la dimisión de Zapatero, sino también los Sindicatos. Los propios trabajadores, en definitiva sus votantes, en un 65% piden su dimisión. Zapatero, ante la fuerte tempestad, se agarra fuertemente al timón y da nuevas órdenes a los "marineros", en un intento de salvar el barco y su puesto de capitán. Sin embargo el temporal arrecia y mucho nos tememos que, si Dios no lo remedia, la nave no tiene otro destino que el fondo del mar...
- ¡Izad la mayor! -ordena.
- Perdón... digo ¡arriad las velas! y abrir las escotillas -rectifica.
- (Uy, me he equivocado de nuevo) ¡Cerrad escotillas y quedad al pairo a toda vela!.
- ¡Vaya esto tampoco es! -piensa preocupado.
- ¡Que Dios nos pille confesados...! -decimos los españoles.

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0161- BULAS DEL PAPA LUNA, DIRIGIDAS A PEÑÍSCOLA.

Como se prometió en su día, a continuación reseño las Bulas emitidas por Benedicto XIII con destino a la ciudad de Peñíscola, cuyo castillo le cobijó en los últimos años de su vida, abandonado ya por la Iglesia y por las coronas europeas; también las españolas.
Fue especialmente triste e inesperado para el Papa el abandono de Fernando de I de Aragón (también llamado de Trastámara o de Antequera) que, gracias al apoyo de Benedicto XIII y de Vicente Ferrer, en el Compromiso de Caspe (1.412), pudo acceder al trono a pesar de los derechos parejos que sobre el mismo tenía Jaime II de Urgel, ambos sobrinos de Martin I el Humano.
Con estas Bulas señaladas a continuación, finaliza el extracto iniciado en su momento y que ha querido recoger el interés del Papa Luna en todos los pormenores que diariamente se sucedían en cualquier lugar que requería de su intervención y muy especialmente en aquellos que, por su proximidad, le eran mayormente conocidos y amados. Juntamente con las emitidas en anteriores entradas, fueron sacadas de su extenso Bulario y forman parte de la historia de la comarca más cercana a Cabanes que es el pueblo de referencia, por ser el de quien escribe.


Perpiñán, 5 Julio 1.409
Expedida: 15 Octubre 1.409

Benedicto XIII, concede indulgencias a los cristianos que en ciertos días visiten la iglesia parroquial de Santa María de Peñíscola (Peñíscola), diócesis de Tortosa, ayudando a la reparación del templo.

"Dum precelsa..." Tasa: 18 libras.
Registro Aviñonés 333, folios 610 r. - 611 r.



Tarragona, 11 Agosto 1.410
Expedida: 1 Noviembre 1.411(?)

Benedicto XIII, al finalizar ya un decenio, prorroga por espacio de quince años a los habitantes de Peñíscola las concesiones, otorgadas a la villa por la reina María por espacio de dieciocho años y por el maestre de Montesa, Berenguer March, por tiempo de un decenio. Se trata de concesiones para poder imponer libremente sisas sobre pan, vino, carne, pescados y otras cosas a fin de que con su producto o beneficio puedan restaurarse las murallas y, de esta manera, defenderse de las incursiones hostiles, ya que el lugar se halla rodeado por el mae ("locus ipse a mari quasi circuitur").

"Sincere devotionis..." Tasa: 70 libras.
Registro Aviñonés 335, folios 358 r. - 360 r. (incluyendo documentación original)



Peñíscola, 22 Septiembre 1.412

Benedicto XIII manda a Pedro de Centelles, canónigo de Valencia, que asigne a Guillermo Valls, laico, habitante de la villa de Peñíscola, la renta anual de 20 sueldos valencianos, proveniente del testamento del laico Pascasio Valls, que instituyó de sus bienes esa renta, destinada a la cocción de pan, para ser distribuido anualmente a los pobres, en el primer domingo de mayo, en las puertas de la iglesia parroquial de Peñíscola. Más, como dicho Guillermo es pariente del testador y se halla en estado de suma pobreza, debido a la enfermedad incurable que padece en una de sus tibias, solicita dicha renta para su sustento y el de su esposa e hijo.

"Exhibita Nobis..." Tasa: Gratis, por Dios.
Registro Aviñonés 339, folios 701 v. - 702 r.



Tortosa, 27 Abril 1.413
Expedida: 14 Junio 1.413

Benedicto XIII, faculta a Berenguer Domenge (Dominici), comendador mayor de Santa María de Montesa, para contraer un crédito de 300 florines de Aragón con el fin de mantener en el mar una nave para defenderse de los sarracenos, hipotecando durante un bienio sus derechos sobre Benicarló, Vinaroz y la gabela de la sal de Peñíscola.

"Cum sicut..." Tasa: 16 libras.
Registro Aviñonés, 341, folios 431 r. - 432 r.

En Registro Aviñonés 314, folios 548 r. - 549 v., con fecha 14 de Julio, arrienda por un trienio sus derechos a Domingo de Miquel (Michaelis), jurisperito de la villa de San Mateo. Sobre el mantenimiento de galeras en el mar, al servicio del papa y en defensa de los sarracenos.



Peñíscola, 8 Abril 1.416

Benedicto XIII concede indulgencias a los cristianos que, ayudando a su fábrica, visiten la capilla o ermita de San Antonio, cercana a la misma villa de Peñíscola.

"Quoniam ut ait..." Tasa: Gratis, por Dios.
Registro Vaticano 328, folio 370 r. - v


Peñíscola, 30 Enero 1.417
Expedida: 12 Febrero 1.417

Benedicto XIII confiere al presbítero Mateo Fernández, beneficiado en la iglesia de Tortosa, una capellanía en la iglesia parroquial de Peñíscola (sin residir, 10 libras valencianas), vacante por defunción de Guillermo Calvo, la cual no es de patronato laical a pesar de habir sido instituída por Bernardo Queralt y su esposa Berenguerona.
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"Vite ac morum..." Tasa: 28 libras.
Registro Aviñonés 349, folio 164 r. - v.



Peñíscola, 13 Septiembre 1.417

Benedicto XIII concede a Gil Gornadell, laico de Nimes, familiar y servidor del papa (aserrador: "serralleiro") y a Inés, su esposa, una pensión vitalicia de 120 florines de Aragón, de manera que Inés, en caso de fallecimiento de su esposo, pueda continuar recibiendo 50 florines. La pensión se obtendrá de ciertas rentas proporcionadas por la encomienda de Peñíscola, que el papa retiene tras el óbito de Ferrer de Villafrancha y de frutos de la sacristía de la iglesia de Tortosa, de la que el papa es titular desde los tiempos de su cardenalato.

"Sincere devotionis..." Tasa: Gratis, por mandato papal.
Registro Aviñonés 349, folios 449 v. - 450 v.



Es de suponer que habrán quedado muchas Bulas sin anotar, pero son las que he encontrado y con ellas queda reflejado, al menos, el particular carácter de este tipo de documentos. Mis disculpas por no poder ser más extenso y explícito. No se trataba de aportar nada nuevo, sino de reunir una serie de documentos incluidos entre los centenares de bulas (más de mil) redactadas por el Pontífice.

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