1 de abril de 2010

0052- CABANES, OTRA DOSIS DE HISTORIA.


Aunque nuestro enclave no es el más adecuado para ser capítulo importante de la Historia de España, como lo es Aragón, Castilla, etc. lo cierto es que son muchos los grandes personajes históricos que han pasado por nuestras tierras, aunque solo haya sido de paso.
¡Qué lástima que haya sido tan poca la historia de nuestro pueblo que haya llegado a nuestros días!
Porque tenerla la tiene... y no poca!
En otros lugares, el solo hecho de que alguien relevante pasara por sus tierras se muestra como gesta de interés general y se explota desde todos los puntos de vista, culturales y económicos.
Estando situado como está Cabanes, al lado mismo de la más importante ruta del Imperio romano, es de suponer que nuestra tierra ha sido pisada por los más importantes generales romanos, camino de Saguntum, Dianium, Carthago Nova y por algún que otro emperador. De hecho se sabe que esta fué la ruta seguida por Julio César y otros emperadores en expedición a Hispania. La misma, entonces más rudimentaria, que utilizó Aníbal cuando, a lomos de sus elefantes, partió desde Cartagena hacia Roma donde iniciaría la Segunda Guerra Púnica en el 218 a.C. Nos consta que por aquí pasó San Vicente Ferrer y hasta el Papa Luna camino de Valencia, siendo como era ruta principal por su comodidad y falta de salteadores. Todos estos ilustres personajes y muchos más, pusieron sus huellas en la misma tierra que ahora nosotros contemplamos.
Nada le faltó nunca a Cabanes, salvo que alguien tomara nota de todo cuanto aquí acontecía y lo transmitiese a las futuras generaciones, cosa que lamentablemente no ocurrió.

Se han encontrado vestigios de poblados y estelas ibéricas y aunque sin prueba alguna que lo certifique, se ha hablado siempre de la posibilidad de ser inicialmente la mansión romana Ildum que serviría como descanso y aprovisionamiento de los más ilustres personajes que utilizaban la Vía Augusta como principal ruta entre Roma y el puerto de Gadir (Cádiz). La más larga de todas las rutas romanas.
Perteneciente al distrito foral de Miravet, nuestro pueblo estuvo ocupado por los musulmanes, desde el siglo VIII hasta el XIII y aunque Miravet fue liberado inicialmente por el Cid Campeador en 1091 y cedido a la Corona de Aragón en 1093, los árabes lo reconquistaron 10 años después, no llegando a tener influencia el idioma castellano.
Es en 1.223 cuando Jaime I reconquista definitivamente la plaza a los moros, cediéndola un año después al obispo de Tortosa Poncio Torrellas (1224) en agradecimiento a su colaboración en la expulsión de los moriscos, siendo éste quien repuebla Miravet y por supuesto Cabanes con cristianos de origen catalán motivo por el cual, aunque con las naturales variaciones, hablamos aquí esta lengua.

Hasta la llegada de los moros a tierras Hispánicas, se cree que nuestro pueblo sería poco más que una aldea de simples cabañas. Son los moros quienes inician su aumento demográfico y su pujanza económica, al convertirlo en lugar de compra-venta e intercambios comerciales. Son ellos quienes realizan las primeras construcciones importantes y quienes, a lo largo de este dilatado periodo de casi quinientos años, convierten aquella pequeña aldea en un núcleo bien definido y protegido.
Cuando llegaron a estas tierras los pobladores cristianos catalanes, de la mano de Poncio Torrelas, ya hallaron un importante núcleo de población (cerca de 200 fuegos) y algunas construcciones importantes.

Aunque nuestro pueblo tendría sin duda un nombre anterior, pienso que es muy probable que fueran ellos mismos quienes darían a nuestro pueblo el nombre que actualmente conocemos ya que, aunque encontraron algunas construcciones musulmanas de cierta entidad, la mayor parte de las casas seguirían siendo simples barracas o cabañas, siendo apropiado llamarle CABANES (lo que en lenguaje catalán quiere decir cabañas) y cuyo nombre ha llegado hasta nuestros días.
A partir de ese momento estaba ya todo escrito y documentado. Sin embargo la falta de interés de las antiguas instituciones locales y los destrozos de la Guerra Civil de 1.936 han impedido que documentos antiguos relevantes hayan podido llegar a nuestros días. La mayor parte de lo conocido por el pueblo, es documentación perteneciente al archivo diocesano de Tortosa y aquello que de forma oral se ha ido trasmitiendo de padres a hijos a lo largo de los años.

Ahora ya es tarde para lamentaciones. Aún así... Muchos son todavía los documentos, mal guardados y sin archivar, que se esconden apilados y enmohecidos por algún altillo de nuestro Ayuntamiento o del almacén municipal. Es posible que algún día (quizás) haya un "ratón de biblioteca" que saque a la luz alguna cosa de interés que nos ilustre y aumente el orgullo de pertenecer a este pueblo que, en opinión de nuestro alcalde y que también yo suscribo, "ho te tot".

EL ÚLTIMO CONDILL

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