24 de diciembre de 2009

0025- CABANES Y SUS CASTILLOS.

Un Luna en nuestras tierras...?
Todos quienes me conocen saben mi fijación por la "Historia y Leyendas del Papa Luna" y, por lo tanto, por todo cuanto pueda estar relacionado con Benedicto XIII. Lamentablemente no puede haber muchas coincidencias entre el Papa Luna (1328-1422) y los Castillos de Cabanes pero, cuando alguien quiere sacar punta de las cosas, cualquier mínimo dato le sirve para explayarse en aquello que le interesa y este es el caso que me ocupa en el día de hoy. Pero vayamos al tema y divaguemos sobre esa posibilidad por insignificante que sea...

La posibilidad histórica.
Bocalla Ferrenc de Luna (+1.115), primer Señor de Luna, fundador del apellido y antepasado por tanto de Benedicto XIII, era yerno de Sancho Ramírez I de Aragón y por lo tanto cuñado de Pedro I, su hijo. Bocalla luchó a las órdenes de Sancho I dirigiendo las tropas del reino hasta que, a la muerte de su suegro en el sitio de Huesca en 1.094, juró la misma fidelidad a su hijo Pedro I. La historia nos dice que el castillo de Miravet fue conquistado a los moros por el Cid Campeador en el año 1.091, como nos dice también que lo hizo con el apoyo del rey de aragón Sancho Ramirez I, con quien compartió la victoria.

Aunque no hay constancia escrita del hecho, teniendo en cuenta que Bocalla de Luna era mano derecha del rey y general de sus ejércitos, es de suponer que participó en la conquista de los Castillos de Miravet y Zufera. La colaboración del rey de Aragón, en la expulsión de los moros de Miravet, queda patente al ser este soberano el que lo toma en propiedad y nombra a los gobernadores que habrán de dirigirlo y custodiarlo a fin de consolidar la conquista. A la muerte de Sancho Ramirez I en 1.094, es su hijo Pedro I quien los refrenda nuevamente en el cargo, por lo que el castillo de Miravet es gobernado por la Corona de Aragón durante algo más de diez años (1093-1104) como propiedad avanzada.
Tiempos de guerras constantes, Pedro I sigue combatiendo al lado del Cid en la defensa de Valencia y consolida la supremacía de las tropas cristianas contra las moras, muriendo el 28 de Septiembre de ese mismo año 1.104 en el valle de Arán, con apenas 36 años de edad. Al morir sin descendencia, le sucedió su hermanastro Alfonso, compañero inseparable de luchas contra los moriscos.

Consta documentalmente que, quien sería prontamente conocido como Alfonso I el Batallador, había acompañado a su hermano Pedro I en la expedición de ayuda al Cid Campeador en la conquista de tierras valencianas. Grande entre los grandes, conquistó Zaragoza entre otras muchas plazas de Aragón y se casó con Doña Urraca, hija de Alfonso VI de Castilla, de la que se separó por acusaciones de su mujer que dijo haberle pegado "con manos y pies".
Mientras tanto, los moriscos levantinos aprovecharon la distracción militar del rey aragonés, ocupado en la conquista de Zaragoza y sus problemas con la corte castellana y recuperaron no solo el castillo de Miravet, sino buena parte de todos los de la comarca que habían perdido años atrás.

Los castillos de Miravet, Albalat y Zufera.
Aunque no tenemos noticias de su origen, nos consta que ya en el neolítico hubo habitantes en las proximidades de Miravet. Pero hay mucho más...
El historiador Gaspar Escolano (1.610) refiriéndose a los diferentes yacimientos minerales de la zona levantina dice, entre otras cosas: "...Hay indicios de oro en pepitas, entre Oropesa y Cabañas..." (Miravet) refiriéndose al asalto de los piratas berberiscos a Torreblanca (1.397) el escritor Manuel Vidal Salvador (+1698) refiere la sustracción de la arqueta del Santísimo Sacramento y que un manuscrito del gremio de curtidores de Valencia dice que el culpable del asalto fué "Mohamed, un jueu sastre de Cabanes que avía escrit a son germà Çaporta en Bugía".
A lo largo de la historia algunos autores han pretendido demostrar que ya el Rey Salomón recibía tributos desde nuestra península. En una lápida con caracteres hebreos encontrada en Sagunto se tradujo "Este es el sepulcro de Adón Hirán, criado del Rey Salomón que vino a cobrar el tributo y murió..." Al parecer alguna de estas inscripciones sepulcrales también fué encontrada en el Castillo de Miravet.

MIRAVET. Puerta de acceso al castillo.
Sea como fuere siempre ha existido la leyenda de la existencia de un fabuloso tesoro "ocultado en tiempo de los moros" y enterrado en la Iglesia de San Martín, dentro del Castillo de Miravet, en Cabanes, lo que ha hecho llegar a más de un depredador, con detector de metales incluído. Hay constancia que han sido varios los intentos de hallar el pretendido tesoro de la Mezquita de Miravet, pero siempre con resultado negativo. Como se ha dicho anteriormente, el castillo es de origen musulmán ignorándose su denominación en aquel momento, teniendo como primer dato histórico que fué conquistado a los moros por el Cid Campeador, en 1.091 y que éstos lo recuperaron doce años después, gobernándolo durante un centenar de años más, hasta la derrota definitiva que les infringió Jaime I el Conquistador en 1.223, siendo cedido posteriormente al obispado de Tortosa en agradecimiento a su colaboración. Miravet era algo más que un simple castillo, tanto es así que los entendidos lo citan como una ciudad fortificada, centro administrativo de la que dependían no solo Zufera que prontamente fue absorbida, sino también el castillo de Albalat desl Anecs y los lugares de Cabanes, Benlloch y Torreblanca.

Técnicamente es un castillo montano, de planta irregular. Un recinto fortificado en el que había un gran número de viviendas, así como una Iglesia y el Castillo propiamente dicho en la cumbre. Su última restauración fué llevada a cabo en los siglos XIII-XIV por Poncio de Torrellas, obispo de Tortosa y Barón de Miravet, del que toma su nombre. Con anterioridad, en 1.178, ya el rey Alfonso II prometió al obispo de Tortosa la donación del Castillo de Miravet y sus territorios cuando se conquistasen nuevamente, pero la conquista definitiva no se llevó a cabo hasta el reinado de Jaime I y es entonces cuando se confirmaron las donaciones prometidas por su antecesor, en agradecimiento a la ayuda prestada.

Castillo de Miravet.
Es el 27 de Abril de 1.224 cuando el rey otorgó al obispo Poncio Torrellas la donación de los castillos de Miravet, Zufera y Fadrell, confirmándolo nuevamente el 3 de Septiembre del mismo año al agradecerle al prelado de Tortosa su ayuda en el cerco de Peñíscola.
La Baronía de Miravet comprendía territorios actualmente repartidos entre los municipios de Cabanes, Benlloch y Torreblanca.
El "Llibre dels feyts" nos relata que en el verano de 1.233 se rindieron también Burriana y los castillos de Borriol, Villafamés, Cuevas de Vinromá y Alcalatén. Por su etimología, se cree que Miravet pudo ser un monasterio de monjes musulmanes dedicados a la guerra santa, mientras que Zufera parece ser el enigmático enclave de Azafúz que Pedro I de Aragón cita en un documento del año 1.100 y que después de la conquista fué absorbido por el vecino y prepotente Miravet. Una vez más queda constancia de que los reyes aragoneses estuvieron presentes en las conquistas y acontecimientos de ambos castillos y una vez más podemos recalcar que con ellos estaba presente el antepasado de Benedicto XIII, Bocalla de Luna.

RUINAS CASTILLO DE MIRAVET. 
Conquistados definitivamente los castillos de Miravet y Zufera, el prelado Poncio Torrellas se dedicó a repoblar de cristianos todo el territorio, del que formaban parte también el castillo de Albalat, la villa de Cabanes y los lugares que posteriormente fueron Bell-lloch y Torreblanca, estando documentado que Cabanes se pobló en 1.243 y Benlloch en 1.250. Consta que en marzo de 1.245 los árbitros nombrados por Poncio de Torrellas y el Maestre del Temple delimitan los términos de los castillos de Xivert, Miravet y Oropesa y que en 1.262 el maestre de la Orden del Temple y el cabildo de Tortosa dirimen cuestiones sobre la propiedad de los castillos de Miravet y Zufera, por lo que en años posteriores se pronuncian sentencias que fijan límites entre los castillos de Miravet y Montornés que sus señores aceptan, no figurando ya Zufera por formar parte del territorio de Miravet. Ya innecesaria la protección de los castillos, en el siglo XIV empieza una despoblación que no dejaría de aumentar, habiendo constancia que a primeros del siglo XV solo quedaban en Miravet 15 fuegos, mientras que ya había 200 en Cabanes y 100 en Benlloch. A finales del siglo XVI Miravet fué definitivamente abandonado.

Iglesia-fortaleza de Albalat.
A mediados del citado siglo XVI la pujanza de Cabanes y la despoblación de Miravet y Albalat eran tan notorios que éstos últimos, con sus términos respectivos, se unieron a Cabanes en un acto solemne celebrado el día 5 de Julio de 1.575 y ante el notario Pedro Soler, en la "Casa de la Sal", partida de Albalat. Actualmente tanto Miravet como Albalat están en ruinas, aunque los habitantes de Cabanes y comarca tienen muy presente su historia. Del castillo de Miravet apenas queda en pie una parte de la torre del homenaje, la puerta de acceso al castillo propiamente dicho, los recintos y cisternas y la iglesia de San Martín y San Bartolomé que nos recuerdan las luchas de la época medieval en estas tierras de transición.

Albalat totalmente derruido, aunque permanece perfectamente restaurada la iglesia-fortaleza de Santa María de la Asunción. Del castillo de Albalat solo tenemos noticias de haberlo construído los obispos de Tortosa cuando repoblaron estas tierras en el siglo XIII, así como de que su Iglesia-fortaleza se fortificó en 1.397, con motivo del ataque pirata que sufrió Torreblanca. Aunque bastante abandonadas, permanecen en pié la torre vigía de Albalat y la de la Pedrera, creyéndose que corresponden a alquerías habitadas de la zona y no a avanzadas del propio castillo de Albalat.

MIRAVET. Ruínas de las caballerizas.
La iglesia del castillo de Miravet.
Aunque no hay constancia escrita de ello, se supone que los cristianos aprovecharían la antigua mezquita mora. Parece ser del siglo XIV y es de una sola nave rectangular de 13,20 por 5,63 metros, con portada románica de dovelaje y jambas pétreas; su techo (hoy derruido) estaba sostenido por tres arcos apuntados, también de piedra y era de artesonado de madera según se adivina por los canecillos y ménsulas de las paredes.
En 1.572 fué su párroco Mn. Gaspar Punter, que posteriormente fué obispo de Tortosa y se cree que el último que atendió la parroquia fué Mn. Juan Bautista del Castillo ya que, en visita pastoral de 22 de Febrero de 1.580 el Obispo-barón Fray Juan Izquierdo, el mismo que cinco años antes había anexionado a Cabanes los despoblados de Miravet y Albalat, manda al rector de Cabanes Mn. José Martí que celebre en la iglesia de Miravet doce misas anuales, pudiendo colectar y recibir los frutos de las mismas. En la visita que en 1.607 hizo a la parroquia de Cabanes el obispo Fray Pedro Manrique, se le informó también que la iglesia de Miravet no tenía feligreses pero esté proveyó que todos los párrocos de Cabanes tenían la obligación de celebrar las doce misas anuales, una cada mes y coincidiendo la de Agosto con San Bartolomé (día 24) y la de Noviembre con San Martín (día 11).
En visita pastoral del obispo D. Justino Antolinez de Burgos en 1.633 se insiste que en dicha iglesia ya no hay fundadas misas ni aniversarios, ni pilas bautismales, ni otra cosa más que el altar por lo que el prelado manda que se repare la iglesia y se haga un porche o caseta al lado de la misma para que puedan hacer fuego y cobijarse los que allí vayan, sin tener que usar el recinto del templo.

IGLESIA DE MIRAVET. 
Otro dato curioso lo da el obispo fray Antonio José Salinas que en visita del 20 de Septiembre de 1.797 relata: "La (ermita) de Miravet, con el título de San Martín, está distante dos horas. Se celebran solamente dos misas al año, en los días de San Bartolomé y de San Martín. No tiene ornamento alguno, por lo que se llevan de la Iglesia (de Cabanes) en esos días.
Con la llegada de la invasión francesa (1.808) se desistiría de celebrar culto alguno en la iglesia de Miravet puesto que ese territorio era de frecuente recorrido por las tropas francesas. Con ese obligado abandono la vieja ermita se fué desmoronando y al restaurarse la de Ntra. Sra. del Rosario de Cabanes en 1.853, tras el incendio que le infringieron los franceses en 1.811, se aprovecharon las tejas de la de Miravet para esta última que, al estar en el Calvario, se dedicó al Santísimo Cristo de la Agonía.
De la "novena" al Santísimo Cristo de la Agonía (1.864) se transcribe esta noticia sobre Miravet: "En el día (de hoy) en Miravet solo queda una arruinada ermita que estaba dedicada a San Martín Obispo, cuya imagen de piedra arenisca todavía ha sido venerada por muchos de los moradores de esta villa".
Actualmente ya nadie lo recuerda, pero la espiritualidad cabanense todavía rinde anualmente tributo a la iglesia de Miravet en los traslados de la Virgen del Buen Suceso a la población, ya que al divisar los romeros las ruínas del castillo y de su iglesia se canta una Salve que, según refiere Mn. Sales y Vidal en 1.867, era en su origen un responso por los difuntos de Miravet.

EL ÚLTIMO CONDILL

NOTA.- Las personas que salen en las fotos de esta entrada, visitando el Castell de Miravet, son la mujer del autor y sus hijas. Año 1985.

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