5 de noviembre de 2009

0012- EL TAMAÑO SÍ QUE IMPORTA.

Tal como dice el Refranero español, tan sabio él, "ande o no ande, caballo grande" aunque... ¡mejor que ande!, claro está. Negar estas evidencias es ponerse una venda ante los propios ojos y no querer ver la realidad no impedirá que ésta exista. Ya sé que cada cual tiene que vivir con lo que tiene ¿qué remedio? y que, en ciertos momentos, minimizar el efecto de las diferencias ayuda al subconsciente, pero de ahí a decir que el tamaño no importa... ¡es decir demasiado!
De todas maneras el adjetivo "grande" es demasiado generalista, puesto que tiene muchos sinónimos que diversifican su significado y aplicación. ¿Qué significa grande? Larga, gruesa, alta... porque estamos hablando de fruta ¿no es así?

Pues bien, como cualquier fruta, las peras son más sabrosas si son gordas y más todavía si son con la punta roja. Me refiero, naturalmente, a esa variedad que ya en origen le pringan el pedúnculo (vaya palabreja) con una especie de lacre. Passe Crassane creo que se llaman.
Independientemente del largo, el grosor (en la fruta) indica calidad, por eso se paga más. Ya no digamos, si además de gruesa es larga... ¡lo más de lo más...! ¿Cómo no va a importar el tamaño? ¡Por Dios!

Si solo se tratara de cantidad, valdría el mismo precio la fruta grande que la pequeña ya que, sería lo mismo comerte una pieza que pesara 200 gr. que dos de 100 gr., pero eso no es así. Todo el mundo sabe que a más grosor, más sabor. En nuestra casa, que tantos viejos hemos cuidado, lo aprendimos de ellos hace muchos años. Si no puedes comerte la fruta entera cómete media, pero de las gordas... aunque cada uno llega donde puede y nada más. Según los más afamados especialistas, lo importante y sano es comer fruta, sea del tamaño que sea. (Dicen que evita el estrés...) Es una verdadera lástima que tantísima fruta se pudra bajo los árboles y mucha gente se quede sin comerla...

Con las herramientas pasa lo mismo. Si uno no puede tenerlo todo, cuando se es joven y en plenitud de facultades, es mejor que la azada tenga el mango grueso, llena más la mano y por lo tanto cualquier trabajo que hagas con ella es más efectivo y cunde más. Sin embargo cuando te haces viejo el grosor pierde toda su importancia y entonces es preferible que el mango sea largo, ya que hay menos peligro de empaparse (de sudor) puesto que no hay necesidad de agacharse tanto.
De todas formas cada cual tiene que vivir con lo que tiene y, como es natural, para cada uno de nosotros es más importante el Seat que tenemos en nuestro garage que el Mercedes que está en el garage del vecino. ¿Os habéis enterado de algo?... ¡Pues eso!

EL ÚLTIMO CONDILL

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